Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | En el vagón de cola

Alma mater

Final del Mundial 2026: España - Argentina, en imágenes

Final del Mundial 2026: España - Argentina, en imágenes / RONALD WITTEK / EFE

Ya lo decía el gran Machín, “¿Cómo se puede querer a dos mujeres a la vez y no estar loco?” Pues se puede y confieso que estoy loco. Porque todos los que estudiamos en la universidad tenemos un alma mater y, no obstante, yo tengo dos: La Laguna, donde me hice, además de filólogo, cantante de coro, tuno, poeta y ser político: y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde enseño y a la que quiero con delirio desde hace treinta años, que se dice pronto. Hoy voy a regresar al primer amor por algo que nada tiene que ver con la Academia ni con las lecturas apasionadas, las discusiones políticas, la muerte de mi padre, una aversión a las arvejas que por fortuna fue fugaz y un intento de golpe de Estado que por fortuna también. Hoy voy a hablar de fútbol y una recién nacida creencia en los talismanes. Ocurre que el gol de Iniesta de Sudáfrica me pilló con una pareja de amigos en la romería de San Benito, siempre recordaré con emoción aquel grito común en el hotel donde nos alojábamos. Por caprichos del azar vuelve a pillarme el final de un mundial en el que juega España en la Laguna, a las puertas de presentar mi última novela en el casino de Santa Cruz. Se ha hablado mucho de las incontables coincidencias entre este y aquel otro mundial en el que, como dirían los hispanoamericanos contra quienes nos las vamos a tener tiesas, campeonamos: la canción de Shakira, el partido inaugural, el grupo en el que estuvo España en la primera fase, algunos de los contrincantes, Marcelo Bielsa enfrente. Son muchas, pero para mí la coincidencia definitiva es la de hallarme en el mismo lugar (solo cambia el hotel) que en dos mil diez. Mi mujer y yo vemos el partido junto a una veintena de enfervorizados hinchas de la Roja. Nos enfrentamos a otro equipo (aún recuerdo la patada en el pecho que le propinaron a Xabi Alonso) que reparte estopa hasta en el carné y que propone garra, fiereza y orgullo frente al juego limpio y claro de nuestra selección. La misma diferencia: el balón corre más que nosotros y ellos corren más que el balón. España, dicen lo que de esto saben más que yo, contra Dios, un Dios que camina sobre el césped el noventa y tres por ciento del partido porque a Dios no le hace falta más que siete (días o minutos) para crear el mundo. Parece que no está y, sin embargo, se mueve.

Tracking Pixel Contents