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Opinión | Observatorio

Nardy Barrios Curbelo

Más que un gol

Luis de la Fuente, con la Copa del Mundo

Luis de la Fuente, con la Copa del Mundo

Perduran los efectos secundarios por ser Campeones del Mundo el pasado domingo 19 de julio, y sería un grave error reducir este éxito sólo al marcador.

Tengo la impresión, y con todas las personas con las que he hablado en estos días, todas han percibido que habría que aprovechar los mensajes que nos han llegado, hace 16 años del seleccionador Del Bosque, y ahora del seleccionador De la Fuente.

Vicente del Bosque inició una forma diferente de entender el liderazgo. Nunca necesitó levantar la voz para hacerse respetar. Enseñó que la humildad no es incompatible con la ambición, que el respeto fortalece más que la confrontación y que un vestuario unido siempre será superior a un grupo de grandes individualidades. Aquella España campeona del mundo en 2010 conquistó títulos, pero también conquistó el respeto del planeta por su comportamiento dentro y fuera del terreno de juego. Del Bosque convirtió valores como la sencillez, el trabajo silencioso y la educación en una auténtica estrategia de éxito. Él mismo defendió tras el Mundial de 2010 que la humildad, el esfuerzo y la disciplina eran las verdaderas claves del triunfo.

Dieciséis años después, Luis de la Fuente ha sabido recoger ese testigo y actualizarlo para una nueva generación. En una época dominada por el protagonismo individual, ha construido una selección donde nadie está por encima del grupo. Ha repetido una y otra vez que el éxito nace del compromiso colectivo, de la confianza mutua y del sentimiento de pertenencia. No es casualidad que, tras conquistar el Mundial, volviera a insistir en que este equipo había crecido «juntos» y que la fuerza del grupo había sido determinante.

Resulta significativo que ambos seleccionadores, separados por una generación, compartan exactamente la misma filosofía. No han construido equipos desde el miedo ni desde el ego. Han preferido escuchar antes que imponer, convencer antes que ordenar y educar antes que señalar. Esa forma de dirigir, muchas veces considerada demasiado tranquila para el deporte de élite, ha demostrado ser extraordinariamente eficaz.

No quiero olvidar en este artículo a la selección femenina de fútbol, que también se ha quedado Campeona del Mundo y que también supo enviar mensajes a la sociedad española y al mundo, especialmente cuando se produjo el controvertido “pico” de Rubiales a Jenni Hermoso en el momento de la celebración.

La reacción de Jenni Hermoso ha hecho que valoremos que el consentimiento es esencial en las relaciones sexuales y su postura ha tenido tanta fuerza como decenas de manifestaciones en las que se defendiera la necesidad del consentimiento en las relaciones.

Esta es la gran fuerza que tiene el fútbol, y debemos aprovechar las circunstancias actuales para aprovechar la sociedad española este legado, que no es sólo el ejemplo humano, del trabajo en equipo y que el verdadero liderazgo nace del trabajo y el respeto hacia quienes caminan a tu lado y que trabajando en equipo se llega más lejos que siendo 11 individualidades.

El fútbol posee una capacidad única para influir en millones de jóvenes. Cada celebración, cada gesto y cada palabra pronunciada por un seleccionador o un jugador termina convirtiéndose en un mensaje educativo. Por eso resulta tan importante que nuestros campeones transmitan humildad cuando ganan, respeto cuando compiten y dignidad cuando representan a España.

Necesitamos que toda la sociedad comprenda que el éxito no consiste únicamente en levantar un trofeo. El verdadero éxito consiste en convertirse en mejores personas durante el camino. Ese es el aprendizaje que deja esta generación de futbolistas y, sobre todo, quienes la han dirigido.

España ha ganado un Mundial. Pero, si sabemos aprovechar este momento, puede haber conseguido algo todavía más importante: demostrar que los valores siguen siendo rentables, que la educación continúa siendo la mejor inversión y que el liderazgo basado en la humildad sigue siendo capaz de cambiar una sociedad.

El colectivo de mujeres que presido, Charter 100 Canarias, tiene como lema: «Juntas Valemos Más», estamos muy orgullosas de coincidir con el legado ilusionante para educar en el respeto, en el esfuerzo y en el trabajo en equipo, que siempre nos hará ganar, dentro y fuera del deporte.

Aprovechemos estos valores para que nuestras escuelas, nuestras familias, nuestras empresas y nuestras instituciones aprendamos de estas «Lecciones» y las llevamos a la práctica en el día a día.

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