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Opinión | Reflexión

ROMINA NARANJO

Salud mental banal

Nuevos residentes de salud mental de Gran Canaria.

Nuevos residentes de salud mental de Gran Canaria. / LP/DLP

La Real Academia de la Lengua (RAE) define moda como un uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo o en un determinado país; y salud mental como la condición física o psíquica en que se encuentra un organismo en un momento concreto.

A priori, dos significados sin nada en común, más allá del hecho de estar recogidas en la Real Academia de la Lengua, pero… ¿qué ocurre cuando ambos términos convergen en la realidad actual de parte de nuestro colectivo adolescente?

Tenemos la suerte de habitar este mundo en un momento donde los tabúes son cada vez menores; donde es posible hablar de prácticamente todo y se tiene una información –al alcance del común de los mortales– que resultaría envidiable para el humano de hace algunas décadas; sin embargo, al igual que casi todo en la vida, esto conlleva una serie de pros muy evidentes, amén de unos contras que, quizá, no están siendo tomados en cuenta con la importancia que deberían.

Y es que siendo parte de una sociedad que vive por y para la inmediatez, la imitación, la conducta aprehendida a golpe de filtro y el scroll como mecanismo de defensa ante el aburrimiento; no resulta sorprendente que nuestra juventud esté orientando su necesidad de encajar a aquello que, para bien y mal, actualmente se encuentra de actualidad: los trastornos de la salud mental, alteraciones en el pensamiento, el estado de ánimo o el comportamiento que causan malestar y dificultan la vida diaria.

Los adolescentes siempre han querido ser parte del rebaño. Esto es, además de una realidad, un hecho incluso sano, habida cuenta de que una de las principales tareas de la especie es la supervivencia por asociación. Vestir como tu igual, hablar como tu igual, bailar al son que toca la música que escuchar tu igual… todo ello te lleva a ser parte del todo. A sentirte integrado. A la no exclusión.

Y cuando tienes esa edad, la integración lo es todo.

El problema viene con que la visibilización –necesaria, siempre necesaria– de los trastornos provocados por la salud mental que sufre, de forma cada vez más acuciante nuestra población juvenil –siendo, en nuestro archipiélago la ansiedad y depresión los más pronunciados, duplicando la media estatal y afectando de forma peliaguda al colectivo femenino— ha traído sin esperarlo en una especie de banalización de las llamadas condiciones mentales que, de forma incongruente, amenaza con convertirse en moda.

Las redes sociales acuñan terminología y siglas que, si años ha, eran vistos como algo merecedor de preocupación hoy se han convertido en conductas imitables y, me atrevería a señalar, deseables por gran parte de la adolescencia que no encuentra espacio para encajar. Declarar que se tiene una condición recogida por el DSM-5 se está volviendo tan cotidiano que corre el peligro de ser trivializado, así, trastornos graves que limitan o condicionan la vida de un alto porcentaje de personas, son equiparados con situaciones emocionales corrientes o usadas como etiquetas conductuales de poco peso o definitorias como parte de un paquete que hace al poseedor de dicha nomenclatura más interesante ante sus iguales.

Romantizar en redes sociales trastornos como la depresión, el TDA-H o el TLP por ser considerado una tendencia posee un impacto real; frivolidad y crea una barrera entre aquellos que simplemente utilizan un mecanismo tendencia y quienes precisan de ayuda profesional, se sienten incomprendidos o incapaces de superar solos eso que otros llenan de filtros, gifts y música pegadiza.

Antes de utilizar una terminología que no te corresponde, que retrasa el tratamiento de aquellos que no se atreven a poner nombre a lo que los aqueja y que solo sirve para hacerte sentir integrado, plantéate, ¿no será que te sientes solo, que necesitas cercanía de tus iguales, que únicamente… precisas alguien con quien hablar?

Y tú, adulto que observas esta conducta desde el convencimiento de que la sobreexposición en redes sociales es algo normal, que es lo que hacen todos los demás, platéate, ¿no será que ese o esa joven se siente solo, que necesita cercanía a sus iguales o que únicamente… precisa de alguien con quien hablar?

La salud mental no es una tendencia. No es una moda. No es un trending topic.

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