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Opinión | Editorial

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Canarias ante la nueva ley antitabaco

La experiencia convierte a Canarias en un territorio que ya ha iniciado parte del camino que ahora pretende recorrer el conjunto del país

Una persona fuma en una terraza, a 12 de septiembre de 2025, en Madrid (España).

Una persona fuma en una terraza, a 12 de septiembre de 2025, en Madrid (España). / Ricardo Rubio - Europa Press - Archivo

La aprobación del proyecto de reforma de la Ley Antitabaco abre una nueva etapa en la prevención del tabaquismo en España. Las medidas planteadas suponen la actualización más relevante de la legislación en más de una década. Entre las novedades destacan la ampliación de los espacios libres de humo, la prohibición expresa del consumo a menores de edad, la equiparación de los cigarrillos electrónicos al tabaco convencional en la mayoría de los lugares restringidos y un endurecimiento de las limitaciones a la publicidad de estos productos.

En el caso de Canarias no se establece un régimen diferenciado respecto al resto del país. Sin embargo, el Archipiélago presenta unas características propias. Como siempre. La singularidad fiscal derivada de la exención del Impuesto Especial sobre las Labores del Tabaco mantiene unos precios inferiores a los del territorio peninsular. A ello se añade la presencia de una de las últimas industrias tabaqueras que permanecen activas en Europa, con notable peso histórico y económico en las Islas y muy adaptada ya a las nuevas modalidades de consumo. Por otro lado, la administración autonómica impulsa desde hace años iniciativas para reducir el tabaquismo, como la red de Playas sin Humo o los programas para dejar el consumo de tabaco del Servicio Canario de la Salud.

La experiencia convierte a Canarias en un territorio que ya ha iniciado parte del camino que ahora pretende recorrer el conjunto del país. Desde 2023, decenas de playas forman parte del programa de espacios sin humo, una iniciativa que busca proteger tanto la salud de los usuarios como el entorno natural con la reducción del impacto ambiental de las colillas. La futura ley extenderá esa prohibición a todas las playas españolas.

Los argumentos sanitarios que sustentan la reforma encuentran respaldo en los datos. Aunque el tabaquismo ha disminuido en Canarias, el número de fumadores es aún elevado. La administración considera que ampliar los espacios libres de humo no solo protege a quienes no consumen tabaco, sino que también contribuye a que el hábito de fumar no se vea como algo inocuo y normal entre los jóvenes.

En esa línea se enmarca la prohibición expresa del consumo de tabaco a menores de edad, que hasta ahora solo tenían vetada explícitamente la compra. La reforma responde además a la proliferación de cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos. La equiparación normativa del uso de estos productos al tabaco acaba con los vacíos legales existentes.

El proyecto ha suscitado inquietud entre el turismo y la restauración. La hostelería considera que la prohibición de fumar en terrazas afecta a establecimientos cuya actividad depende de esos espacios exteriores. Las organizaciones empresariales sostienen que la medida puede reducir el atractivo de destinos turísticos como Canarias. Advierten también de la dificultad de controlar el cumplimiento de las prohibiciones en acontecimientos multitudinarios al aire libre o de evitar que los fumadores consuman tabaco en las inmediaciones de los establecimientos.

Insisten además en la necesidad de que la regulación nazca del diálogo. Su planteamiento no cuestiona los objetivos de protección de la salud, sino que reclama fórmulas que los permitan compatibilizar con la realidad de miles de pequeños negocios. La futura ley busca responder a un problema sanitario de largo recorrido, pero su éxito dependerá de la capacidad para lograr consenso y garantizar una aplicación eficaz. La experiencia demuestra que las reformas en materia de salud pública obtienen mejores resultados cuando van acompañadas de información, prevención, educación y recursos suficientes.

Canarias afronta este proceso con ventajas por las políticas desarrolladas en los últimos años, pero también con retos asociados a su modelo económico, a la elevada incidencia del tabaquismo en la región y a la presencia de una industria tabaquera que constituye uno de los últimos exponentes del sector en Europa. La tramitación parlamentaria permite introducir modificaciones en el texto. El desafío es avanzar en la protección de la salud sin obviar las particularidades de un territorio donde las actividades turística y hostelera e industrial son el principal motor de la economía o aportan diversificación.

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