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Opinión | Observatorio

Por descartes

Ayuso niega que fuera a vivir en el ático de Chamberí y dice que se usa para "hacer daño"

Ayuso niega que fuera a vivir en el ático de Chamberí y dice que se usa para "hacer daño"

“La verdad no se encuentra en la multitud de opiniones, sino en la evidencia”.

Y ello opera frente a la consigna del ciudadano Aznar: “El que pueda hacer que haga”, o lo que es lo mismo, al grito de “Fuego a discreción” se procede con tal de que se sometan las huestes progresistas del actual estado de la política a la duda metódica.

Al parecer, la última ocurrencia del aznarismo es el control al poder ejecutivo desde el poder judicial (ya lo viene haciendo con interpretaciones laxas de las normas emanadas del parlamento que conducen a su revisión por ulteriores instancias, ya que en el parlamento el PP y Vox han demostrado su ineficiencia e ineficacia), tomando como base la denuncia formulada por Iusticia Europa.

A través del mecanismo de la denuncia popular sobre la gestión de una crisis de 48 horas orquestada desde EEUU y el gobierno sionista de Israel, parecen éstos orientar a los ideólogos del PP y de Vox, quienes provocan averiguaciones sobre quiénes son los responsables de esta súbita invasión de seres humanos traídos en camiones, recordando la triste “marcha verde” sobre el territorio saharaui.

Los promotores de estos hechos en los que hasta la fecha han sucumbido -resultando ahogadas ochenta y seis personas-, como denunciantes, no imploran derechos humanos, o denuncian crímenes, en una guerra híbrida no proclamada; al igual que en la europea en el conflicto de Ucrania, de la mano, una vez más, de EEUU como autor ideal de éstos.

Todo se desdibuja. Lo importante es la noticia, y, para ello, usan a una jueza que fue concejala del ayuntamiento con Álvarez Manzano en Madrid, formando parte de su gobierno municipal, de claros rasgos ideológicos, quien, curándose en salud, pide un informe a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras (UCRIF) de la Policía Nacional, para averiguar las circunstancias, y sobre quienes pudieran ser los potenciales responsables, por si careciera de competencia la jueza. Pero lo importante es la noticia. Quien pueda hacer que haga.

Se agolpan las noticias por reiteración o matiz con tal de seguir en el candelero del infartante clic. Se falte o no a la evidencia. Nada nuevo.

Como señalaba Descartes esto va de evidencias. Y no es lo mismo una indigestión que una perforación de estómago.

Pero mucho me temo que la presidenta de la Comunidad de Madrid está empezando a dar síntomas de padecer una pájara por fatiga pues la adrenalina de su éxito, careciendo de eficacia frente a lo ridículo de sus apariciones y contradicciones: desde el plan de vivienda, pasando por la venta de las propiedades de su compañero sentimental, sin perder el estatus de la vivienda pretendida para su sustitución, o la venta súbita del patrimonio del ayuntamiento para atender a unos bomberos y guardas forestales en huelga con unos salarios misérrimos, en clara contraposición para con el uso de fondos patrimoniales con destino a gasto corriente. Además, el uso del pinganillo ya hace desvelar la formación profesional y política de la Sra. Ayuso.

En definitiva, ya no por Descartes (quien no le ha influido jamás a la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid), pero sí por descarte, ya se va vislumbrando por los propios medios de comunicación que está siendo considerada como amortizada atrapada por las evidencias, lo que a Feijó le viene bien, pues se rompe un enlace biológico con Vox en Madrid en un intento tardío de recuperar un espacio electoral que asiste atónito ante los despropósitos de tanto meteorito gástrico.

Por otro lado, tenemos que al presidente Sánchez solo le resta admitir lo obvio, trocear los problemas y atenderlos según su complejidad siguiendo a Descartes,(pues no me comprometo a mayor ideología para con Sánchez que su racionalismo e intuición política), y aquél decía aquello de “Pienso luego existo”, a quien Ortega y Gasset le enmendó al señalar que primero se existe y luego se piensa, más aún ante una organización política, la cual amén de su historia, ha de hacer Historia como lo viene haciendo pues la exigencia de la evidencia no puede reservarse únicamente a la oposición. También obliga al Gobierno.

Ya se ha salido de una crisis constitucional; se ha posicionado internacionalmente ante el conflicto Palestino e iraní; o ha avanzado con la alternativa verde eléctrica, y la dignificación de los salarios mínimos, y desde las posiciones orgánicas que contribuyen al día a día, defiende los derechos y libertades que enmarcan nuestros derechos civiles y sociales en una expansión ajustada a nuestra realidad. Estos y otros ponderables elementos que cohesionan nuestra sociedad no cayeron o fueron olvidados.

La política sólo recuperará legitimidad cuando vuelva a someterse a la evidencia y no al estruendo. Descartes llamaba a ello método; hoy quizá baste con llamarlo honestidad intelectual.

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