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Opinión | Retiro lo escrito

Marruecos mandará

Varios migrantes llegando a Ceuta la semana pasada.

Varios migrantes llegando a Ceuta la semana pasada. / Reduan Dris / EFE

Saqué un librito del Gran Cabronazo Deslumbrante y se abrió en la página subrayada varias veces desde hace muchos años. Ya saben: «El lenguaje es la casa del ser. En su morada habita el hombre. Los pensadores y poetas son los guardianes de esa morada. Su cuidado consiste en llevar a cabo la manifestación del ser, en la medida en que, mediante su decir, ellos la llevan al lenguaje y ahí la custodian». A veces me parece que los canarios no tienen ni una habitación con derecho a cocina en la casa del ser. Que en las noches afortunadas conseguimos un hueco en un rellano y al amanecer huimos, espantados, sin apenas haber musitado una palabra. Recapitulemos brevemente. La pasada semana más de 72.000 personas invadieron territorio español al entrar a nado y caminando a la ciudad de Ceuta, que en sus aproximadamente 18 kilómetros cuadrados alberga a 84.000 habitantes. Es el incidente fronterizo más grave en el último medio siglo y en su trastienda se enreda una complejidad alarmante de factores, objetivos, torpezas, negligencias, chantajes, miedos y amenazas. Durante las primeras 24 horas el Gobierno español eligió como reacción no reaccionar. Ahora quedan todavía unos 2.000 marroquíes en Ceuta, donde fueron abandonados 528 menores. Sumados a otros 500 que ya estaban en la ciudad son mucho más de mil los que ahora se están atendiendo esforzadamente. Por supuesto, el sistema de acogida ceutí ha colapsado. Ha comenzado la gresca del rechazo de las comunidades autónomas ha recibir a uno solo de estos desdichados niños. Y mientras tanto no se han acallado los rumores sobre nuevos asaltos más o menos planificados para mediados de agosto. Portavoces estadounidenses e israelitas (políticos y diplomáticos) han mencionado expresamente a Ceuta y Melilla como restos coloniales para dejar bien claro que deberían cederse a la soberanía de Marruecos. El embajador de Israel en las Naciones Unidas ha acusado directamente a España de mantener «enclaves coloniales» en el continente africano. Esto no es una serpiente de verano ni un incidente aislado. Es la primera evidencia de un Marruecos que ve complacido como sus habituales estrategias de presión e intimidación – eso que llaman guerras híbridas – han sido reforzadas por la doble alianza con Estados Unidos e Israel.

Sin embargo en Canarias -- a cien kilómetros de Marruecos y apenas 1.000 de la muy conflictiva zona del Sahel – se ha decidido guardar un exquisito silencio sobre este incidente y su significado político y diplomático. Salvo por las litúrgicas descalificaciones a Pedro Sánchez por dirigentes y cargos del Partido Popular -- en esta ocasión al menos plenamente justificadas – apenas se ha escuchado una palabra de las élites políticas y empresariales del paisito. Tampoco en la comunidad universitaria canaria que, por cierto, padece unas dificultades penosas -por decirlo suavemente -- para comunicar sus actividades, inquietudes y argumentos a la sociedad civil. Las universidades siguen encantadas dialogando con su propio y fascinante ombligo. Yo creo que es necesario reconocer que los medios de comunicación isleños no hemos estado tampoco a la altura. Informamos sobre lo de Ceuta como si estuviéramos retransmitiendo la crisis de Sarajevo. Somos muy, pero que muy raritos, y eso incluya al Gobierno y la oposición. Ya si eso en septiembre Sebastián Franquis le preguntará su opinión al respecto a Fernando Clavijo (y luego Nira Fierro le afeará la conducta a Manuel Domínguez por su escaso patriotismo al no elogiar el bronceado de Sánchez). El resto será ese silencio desahuciado de la casa del ser, cuyas raíces, creo, son tres. Primero, la ignorancia pacata, satisfecha y narcotizante porque los asuntos exteriores no son cosa nuestra: la mentefactura de las élites es completamente impermeable a la curiosidad, el debate y la responsabilidad propias de una sociedad democrática. Segundo, porque ya estamos en vacaciones y entiende, diagnostica y pronúnciate tú, que a mí me da risa. Y tercero: todavía no el relato, pero sí la visión comprensiva de las relaciones con Rabat se ha marroquinizado entre las minorías de poder en Canarias. Han cambiado de bando. Marruecos manda y mandará más. Un respetito.

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