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¿Tu sistema inmune está listo para el verano? Descubre cómo prepararlo desde la cocina

Una alimentación inteligente puede ser la clave para blindar tu sistema inmunológico en los meses más exigentes del año

Inmunonutrición como aliada de tu salud

Inmunonutrición como aliada de tu salud / LP/DLP

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

El verano irrumpe con toda su fuerza: días largos, terrazas llenas, horarios cambiantes, noches cortas. Es una estación de luz y celebración, pero también de desequilibrios invisibles. Las rutinas se desordenan, el descanso se acorta y la alimentación se relaja. Y justo cuando creemos que estamos más vivos, el sistema inmune empieza a resentirse.

Lo que muchos no saben es que hay una forma de protegernos antes de que el cuerpo pase factura. Una estrategia silenciosa y poderosa que comienza en la nevera, se refuerza en la despensa y transforma nuestra relación con la salud: se llama inmunonutrición.

La inmunonutrición como escudo

Según explica la doctora Ascensión Marcos, directora del Grupo de Inmunonutrición del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Nutrición (ICTAN) del CSIC, la necesidad de cuidar el sistema inmunológico debe "ser una prioridad tanto para la sociedad como para los sistemas de salud del mundo entero”. Con la llegada del verano y los cambios en la exposición al sol, el descanso o el ejercicio se incrementa la posibilidad de que nuestras defensas se vean afectadas.

El sistema inmune es una red compleja y altamente sensible. Una pequeña alteración puede tener consecuencias visibles (como infecciones recurrentes) o silenciosas (como inflamaciones crónicas o fatiga persistente). La inmunonutrición se presenta como una estrategia preventiva basada en reforzar nuestras defensas a través de una alimentación adecuada.

Inmunonutricon verano

Inmunonutricon verano / LP/DLP

La dieta mediterránea

Una alimentación rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos, cocinada con aceite de oliva virgen extra y basada en el patrón mediterráneo, está asociada a un sistema inmune más fuerte y una menor fragilidad, sobre todo en épocas de estrés ambiental como el verano.

Según la experta, es importante centrarse en nutrientes como la fibra, los minerales, las vitaminas y los polifenoles, componentes que se encuentran de forma abundante en los alimentos frescos y no procesados.

Además, señala que “en adultos sanos y dentro de un estilo de vida saludable, las bebidas fermentadas como la cerveza podrían tener cabida si se consumen con moderación, siempre acompañadas de comida y en entornos sociales”.

Las cantidades máximas de ingesta que recomienda para mujeres son 200-300 ml al día, mientras que para hombres adultos 400-600 ml al día. Insiste en que es importante alejarnos de actividades que nos provoquen estrés, ya que estas situaciones pueden provocar que nuestro sistema inmune responda de manera menos eficiente.

El estrés, el enemigo silencioso del sistema inmune

La doctora Marcos incide especialmente en un factor que muchas veces se subestima: el estrés. “Hay que evitar actividades que nos provoquen niveles elevados de estrés. Este es uno de los mayores depredadores del sistema inmunitario”, afirma.

En este sentido, el descanso de calidad, la gestión emocional y la actividad física moderada y placentera se vuelven tan importantes como los nutrientes que ingerimos. Cuidar la mente también es cuidar el cuerpo.

Un enfoque integrador

El reconocido cardiólogo y divulgador Dr. Aurelio Rojas Sánchez también subraya la importancia de cuidar la salud de forma integral. En uno de sus vídeos virales, propone tres suplementos clave para quienes quieran reforzar su salud este verano:

  • Magnesio (preferiblemente en forma de citrato o bisglicinato): “ideal si sufres de estrés, quieres dormir mejor o proteger tu cerebro del envejecimiento”.
  • Omega 3: fundamental para proteger el corazón, especialmente en personas con hipertensión, triglicéridos altos o sobrepeso.
  • Vitamina D: esencial para fortalecer los huesos, mejorar la inmunidad y reducir el riesgo de enfermedades graves como el cáncer o el infarto.

La clave está en el equilibrio

La inmunonutrición no es una solución milagrosa ni un atajo fácil. Es una forma de vivir, de decidir con conciencia lo que comemos, cómo lo cocinamos, cuándo descansamos y de qué manera enfrentamos el estrés cotidiano.

Y ahora que el verano ya ha comenzado, puede ser el mejor momento para empezar a cuidar las defensas desde dentro. Porque una buena salud no se improvisa, sino que se construye, día a día, bocado a bocado.

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