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Adiós a la esponja de la ducha: el técnico de emergencias Miguel Assal pide que nunca más la usemos por este motivo

El técnico advierte sobre los riesgos para la piel y la salud por el uso cotidiano de este objeto de higiene personal

Miguel Assal demuestra por qué nunca debes usar la esponja de la ducha

Miguel Assal demuestra por qué nunca debes usar la esponja de la ducha / LP

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Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

Muchas personas usan una esponja cuando se duchan, para así exfoliar y limpiar su piel, sin embargo, esto debería estar prohibido, según el técnico de emergencias Miguel Assal. El especialista defiende que este objeto es un peligro para tu cuerpo si no se cuidan bien.

Ducharse con esponja puede parecer una práctica higiénica habitual, pero para Miguel Assal, podría ser justo lo contrario. En un vídeo, el especialista lanza una contundente advertencia: "Supongo que utilizas esponja para ducharte. Pues no lo hagas más si no sabes cómo hacerlo".

Assal explica que el problema no está solo en la acción de frotar la piel, sino en la naturaleza de las esponjas y su uso diario sin el mantenimiento adecuado. "La piel no se frota, a no ser que estés lleno de mugre y lo hagas de forma puntual. Basta con pasar jabón y enjuagar", sostiene. Según el técnico, frotar constantemente puede provocar irritación, envejecimiento cutáneo y sequedad, incluso cuando la piel está mojada.

Riesgos invisibles como bacterias y hongos

El mayor riesgo, según Assal, está en lo que no se ve. Las bacterias que se acumulan en la esponja: "Cuando la dejas aquí, día a día se va cargando de bacterias como estreptococos, E. coli o pseudomonas", alerta. Estas bacterias pueden propagarse fácilmente por todo el cuerpo, incluso por zonas íntimas, provocando infecciones o irritaciones, especialmente en pieles sensibles o con heridas abiertas.

El experto recomienda utilizar simplemente las manos y el jabón para ducharse: "¿Acaso te lavas las manos con esponja? A que no. Pues esto es igual", argumenta. Para quienes aún prefieran usar esponja, Assal lanza una serie de recomendaciones esenciales: no compartirla con nadie, enjuagarla y secarla bien después de cada uso, y desecharla cada 15 días como máximo.

Por eso, lo que parecía un simple accesorio de baño se convierte, según Assal, en un foco potencial de infecciones. Su consejo es claro: "Jabón en la mano y enjabónate".

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