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Adiós a los antojos: así funcionan las inyecciones que ayudan a perder peso, según la cardióloga Angélica Figueroa

Reduce el apetito e imita procesos hormonales naturales, aunque no es para todos

Ozempic para adelgazar

Ozempic para adelgazar / LP/DLP

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Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Hay fármacos que no prometen milagros, pero sí resultados concretos si se usan con responsabilidad y bajo supervisión médica. En el caso de la obesidad, una enfermedad crónica que afecta a millones de personas en el mundo, los nuevos tratamientos inyectables como Ozempic o Wegovy han irrumpido con fuerza.

La doctora Angélica Figueroa (@cardio.figueroa), cardióloga y divulgadora en redes sociales, lo explica con claridad: “Son fármacos de presentación inyectable y administración semanal que imitan la acción de una hormona natural de nuestro cuerpo, el GLP-1, que producimos en el intestino después de comer”.

Menos hambre, más saciedad

Lo que hace esta hormona es clave: “Regula el apetito, retrasa el vaciado gástrico y activa señales de saciedad en el cerebro”, detalla Figueroa. El resultado es directo: “Tendremos menos hambre y menos antojo”. En otras palabras, comerás menos sin tener que pelear contra el impulso de picar entre horas.

Según la especialista, esto convierte a estos fármacos en una herramienta útil: “Provocan sensación de saciedad y disminuyen considerablemente la ansiedad por la comida. Pero no se trata solo de pincharse una vez por semana y esperar resultados”.

Una pluma de Ozempic.

Una pluma de Ozempic. / LP/DLP

Efectos secundarios y condiciones para usarlos

“Como todo tratamiento, no está exento de efectos adversos”, advierte. En este caso, los más frecuentes son molestias digestivas como náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento. Además, durante el uso del medicamento se deben modificar los hábitos alimentarios y comenzar una rutina de ejercicio.

Si no se hacen estos cambios, al dejar la medicación podría haber efecto rebote. “No están pensados para bajar un par de kilos”, aclara. Su uso está indicado en personas con obesidad moderada o severa (IMC ≥30) o con sobrepeso (IMC ≥27) y enfermedades asociadas como diabetes tipo 2.

Ozempic y Wegovy: lo que hay detrás

Ambos fármacos se basan en el mismo principio activo, la semaglutida, un agonista del receptor GLP-1. Esta sustancia actúa en el intestino, el cerebro y el páncreas, regulando el apetito y la glucosa en sangre. Además de frenar el hambre, estimula la liberación de insulina y estabiliza los niveles de azúcar en pacientes con diabetes tipo 2.

Según las guías clínicas, no debe usarse como tratamiento de primera línea. Primero deben implementarse medidas de estilo de vida saludables. Cuando estas no son suficientes o existe un riesgo clínico elevado, entonces puede considerarse su uso como tratamiento complementario.

El problema no es solo el peso

La doctora Figueroa insiste en algo que la ciencia también respalda: “La obesidad no se resuelve con una inyección”. Se trata de una enfermedad multifactorial que requiere un abordaje integral: alimentación consciente, actividad física, descanso adecuado y salud emocional.

Usar el IMC como único criterio diagnóstico ha sido muy criticado. Además, existe el riesgo de recuperación del peso tras dejar el fármaco, algo que puede causar frustración si no se acompaña de un cambio de hábitos real.

Los resultados son prometedores, pero no milagrosos. “Si estás pensando en comenzar este tipo de tratamiento, consulta con un profesional. No lo hagas por tu cuenta ni para adelgazar de forma exprés”, advierte la cardióloga. El objetivo no debe ser el cuerpo perfecto, sino la salud metabólica y cardiovascular, la energía y la calidad de vida.

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