Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La verdad oculta del vapeo: lo que realmente hace a tu corazón, según la cardióloga Angélica Figueroa

Los sabores azucarados esconden riesgos que no se sienten al momento

¿Vapear o fumar?

¿Vapear o fumar? / LP/DLP

Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

Los destellos de los vapers y sus aromas dulces algodón de azúcar, mango helado, gominola parecen inofensivos, casi un juego. Pero detrás de ese humo aromático se esconde un daño silencioso, uno que avanza sin dar señales y que ya está dejando huella en muchos corazones.

La cardióloga Angélica Figueroa, conocida en redes como @cardio.figueroa, rompe el mito con una advertencia tajante: “Lo que empezó como ‘más seguro que el tabaco’ hoy sabemos que no lo es”.

Figueroa, que combina su labor médica con la divulgación sanitaria, ha querido desmontar la falsa sensación de seguridad en torno a los vapers, especialmente entre los más jóvenes.

“Esta chica lleva un Holter para monitorizar su corazón porque a causa de vapear, su corazón ha sufrido arritmias”, explica la doctora, señalando un caso real. “Con cada inhalación, tu corazón trabaja bajo presión. Aumenta tu presión arterial y frecuencia cardíaca. El riesgo de arritmias se multiplica y ya vemos casos de infartos en jóvenes menores de 40 años que vapean”.

La otra cara del vapor

Aunque muchas personas asumen que “vapear es solo aire con sabor”, la realidad es que los dispositivos de vapeo exponen al cuerpo a compuestos químicos que afectan directamente órganos vitales como pulmones, corazón y cerebro. Según la cardióloga, los pulmones también pagan un alto precio: “Se produce inflamación, daño crónico, incluso neumonía química. Hay casos en los que incluso es necesario vivir conectado a una bombona de oxígeno para poder respirar”.

En el plano cerebral, las consecuencias no son menores. “Ansiedad, dependencia, adicción pura”, afirma Figueroa. “Y sí: estás inhalando sustancias cancerígenas que aumentan el riesgo de cáncer de pulmón, boca y garganta, entre otros”.

¿Qué más dice la ciencia?

Estas advertencias no son aisladas. Según el National Institutes of Health (NIH), los cigarrillos electrónicos funcionan calentando líquidos que contienen nicotina, glicerina vegetal, saborizantes y aditivos. Al ser inhalados, estos vapores introducen productos químicos directamente en los pulmones, algunos de los cuales, como el acetato de vitamina E (presente en ciertos productos con THC), han sido vinculados a lesiones pulmonares graves. De hecho, los CDC recomiendan evitar completamente los vapers de procedencia informal.

Los estudios del NIH apuntan que el vapeo, aunque pueda ser menos perjudicial que el tabaco tradicional, sigue siendo una práctica dañina. El doctor Thomas Eissenberg, experto en tabaco de la Universidad de Virginia, advierte: “Los pulmones no están diseñados para lidiar con el desafío constante de 200 inhalaciones al día, durante años”.

Epidemia silenciosa entre adolescentes

El vapeo ha encontrado un nicho entre los adolescentes. En Estados Unidos, uno de cada cuatro estudiantes de último año de secundaria afirma haber vapeado nicotina en el último mes. En España, el fenómeno va en aumento. La doctora Figueroa subraya que la percepción de inocuidad enmascara una adicción en potencia que puede dejar daños permanentes: Vapear no es inofensivo, no es solo aire con sabor. Es una bomba silenciosa. Así que si vapeas, déjalo a tiempo.

Con cada historia de una joven con un Holter, con cada caso de neumonía química, se va desmontando la idea de que el vapeo es inofensivo. Los expertos coinciden en que no existen atajos seguros para la adicción a la nicotina. Las campañas de marketing han logrado blanquear un producto que, aunque moderno y colorido, guarda en su interior los mismos peligros que el tabaco y algunos nuevos.

La clave está en informarse, acudir a profesionales y recordar que detrás de cada bocanada no hay fresas o chicle, sino sustancias que pueden costar la salud a largo plazo.

Tracking Pixel Contents