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¿Qué es la depresión navideña? La sensación que tendrás hoy al abrir los regalos de los Reyes Magos

Una parte de la población vive este período del año con tensión y sentimientos de angustia

El desorden suele manifestarse en las personas que viven solas y en las que tienen dificultades económicas

Ambiente navideño en la calle Mayor de Triana.

Ambiente navideño en la calle Mayor de Triana. / José Carlos Guerra

Las Palmas de Gran Canaria

El período navideño es para muchas personas una época de alegría, celebraciones y reuniones entre familiares y amigos. Sin embargo, para otras puede ser una etapa marcada por sentimientos de tristeza, soledad y estrés. Este fenómeno, conocido como depresión navideña o depresión blanca, es más común de lo que se piensa y puede afectar tanto a los mayores como a los jóvenes. 

«Aunque no está calificado como un trastorno ni como un diagnóstico clínico, la llamada depresión navideña se caracteriza por provocar un conjunto de alteraciones en el estado de ánimo durante esta época del año. Las personas que experimentan este problema sufren angustia, tristeza y ansiedad», explica Nayara Ortega, psicóloga sanitaria y neuropsicóloga en dos centros privados de la capital grancanaria. 

Ahora bien, ¿cuáles son los principales factores que están implicados en su desarrollo? Tal y como detalla la experta, uno de ellos es la soledad. «Tradicionalmente, hemos asociado la Navidad a reuniones familiares y encuentros entre amigos, pero esto no ocurre en todos los casos porque hay muchas personas que están solas o que han sufrido la pérdida de algún ser querido recientemente. En ellas se agudizan los sentimientos de nostalgia y tristeza», aclara. 

Consumismo

Otra de las causas vinculadas es el elevado consumismo. Y es que el hecho de sentir la obligación de comprar regalos porque la época lo exige provoca estrés y malestar a una parte de la población. «Esto va de la mano de un importante desembolso económico, y no todas las personas tienen recursos para poder hacer frente a todos los eventos sociales y las compras que suelen realizarse en este período. Esta circunstancia puede generar angustia y ansiedad», comenta la profesional. 

No obstante, los perfiles más afectados sueñen conformarlos las personas que viven solas -independientemente de la edad- y los pacientes con un diagnóstico previo de depresión o de un trastorno de la conducta alimentaria

Estos últimos son, en palabras de Ortega, «muy vulnerables». «Los eventos navideños van acompañados de comidas . Por tanto, si una persona tiene un trastorno alimentario, tendrá miedo a la hora de enfrentarse a almuerzos o cenas familiares por el miedo a ser juzgada», anota. 

Las rupturas sentimentales son otras de las circunstancias que pueden contribuir a la aparición de la denominada depresión navideña. ¿El motivo? Básicamente, el incumplimiento de una serie de expectativas. «Cuando se acaba una relación, es común que se atraviese un período de duelo emocional. Si existían planes de celebrar las fiestas junto a la pareja, la ruptura puede intensificar los sentimientos de angustia, tristeza, e incluso, desesperación, lo que convierte a la Navidad en un momento especialmente difícil para estas personas», apunta Nayara Ortega. 

Entre las señales que pueden ayudar a identificar la manifestación de este problema destacan la aparición de irritabilidad, cambios de humor repentinos y el rechazo a acudir a centros comerciales o a hacer planes típicos de estas fechas. «Lo mejor en estos casos es adaptar los eventos sociales al estado de ánimo de cada uno, realizar actividades placenteras y hacer planes al aire libre», aconseja la psicóloga. 

Sin embargo, si la sintomatología persiste unas semanas después de finalizar las fiestas es fundamental solicitar ayuda profesional para evitar el desarrollo de trastornos graves, o bien, descartar la presencia de un problema anterior.

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