MÁS DE 300 PISCINAS CERRADAS
Anna Bernad, médico de familia: "El reto viral de defecar en las piscinas puede transmitir muchas enfermedades"
Estas infecciones pueden provocar desde gastroenteritis leves hasta cuadros muy graves, sobre todo, en niños, personas inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas, o mayores

Reto viral en piscinas: el peligro que puede causar graves infecciones y cerrar instalaciones a miles de bañistas / Cedida

Un asqueroso reto viral está obligando al cierre temporal de piscinas públicas y privadas en todo el país. Esta "moda", que es realmente repugnante, consiste en defecar dentro del agua, lo que puede poner en grave riesgo la salud de los bañistas. Hasta el momento, se han cerrado temporalmente más de 300 instalaciones para descontaminar el agua.
"El agua con contaminación fecal puede transmitir muchas enfermedades infecciosas causadas por bacterias, virus y parásitos", explica a este periódico la doctora Anna Bernad, médico de familia del Hospital Internacional HM Santa Elena.
- Bacterias: Escherichia coli (E. coli O157:H7), Salmonella, Shigella, Campylobacter.
- Virus: Norovirus, adenovirus, hepatitis A.
- Parásitos: Giardia lamblia, Cryptosporidium parvum (muy resistente al cloro).
Estas infecciones "pueden provocar desde gastroenteritis leves hasta cuadros muy graves", sobre todo, en niños, personas inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas, o mayores.
El agua puede contaminarse por heces en unos pocos minutos
Como recalca la doctora Bernad, la propagación puede ser instantánea si varias personas tragan agua contaminada justo después del incidente.
"En piscinas concurridas, el riesgo es alto porque el agua circula y dispersa las partículas microscópicas rápidamente. Algunos virus como el norovirus tienen una dosis infectante muy baja (basta con pocas partículas)", señala.
Para la tranquilidad de todos, es importante saber que el cloro inactiva la mayoría de bacterias y virus comunes, solo si está en la concentración correcta (1–3 ppm y pH 7,2–7,8).
Pero no es inmediato: "algunos patógenos como Cryptosporidium pueden sobrevivir varios días en piscinas correctamente cloradas". Por eso, la desinfección tras accidente fecal requiere aumentar el nivel de cloro y mantenerlo durante varias horas.
Síntomas tras la exposición a agua contaminada
Pueden ser:
- digestivos: diarrea (a veces con sangre), dolor abdominal, vómitos, náuseas
- generales: fiebre, malestar general, cefalea
- y en casos de hepatitis A, ictericia (piel amarilla)
- en casos severos de E. coli

Defecar en las piscinas se ha convertido en un reto viral que ha obligado al cierre de más de 300 instalaciones / LCB
La mayoría de los casos son autolimitados y se resuelven en pocos días. Algunas infecciones pueden ser graves o mortales, especialmente:
- Cryptosporidium en inmunodeprimidos.
- E. coli O157:H7 en niños pequeños.
- Hepatitis A en adultos.
- Riesgo de hospitalización si hay deshidratación grave, complicaciones renales o afectación hepática.
Las infecciones de las piscinas sucias son leves y autolimitadas, como "conjuntivitis, otitis externa o gastroenteritis. Sin embargo, si el agua contiene patógenos resistentes o de alta virulencia (ej. Cryptosporidium, Pseudomonas, Legionella, E. coli O157:H7), puede causar cuadros graves con riesgo de hospitalización e incluso muerte, especialmente si hay deshidratación, sepsis o afectación respiratoria severa".
Protocolo sanitario ante la presencia de heces en la piscina
- Cerrar inmediatamente la piscina al público.
- Retirar la materia fecal visiblemente presente con red o aspirador (uso de EPI).
- Ajustar pH a 7,2–7,5 y mantener cloro libre:
- Fecal sólida: al menos 2 ppm durante 25 minutos.
- Fecal diarreica (mayor riesgo de Cryptosporidium): supercloración hasta 20 ppm durante al menos 12,75 horas.
- Filtrar y lavar a contracorriente los filtros.
- Registrar el incidente y comunicarlo a la autoridad sanitaria si la normativa local lo exige.
La doctora Bernad recalca que es seguro reabrir la piscina después de sufrir este reto viral "si se ha hecho un tratamiento adecuado de desinfección y control de parámetros físico-químicos y microbiológicos". Si el tratamiento es insuficiente o no se ha filtrado correctamente, pueden persistir patógenos resistentes (como Cryptosporidium, que no se inactiva fácilmente con cloro). Por ello, es importante antes de reabrir:
- Comprobar niveles de cloro/pH.
- Realizar prueba microbiológica si la normativa local lo exige.
- Documentar el procedimiento.
Fuente: La Nueva España
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