Lo hemos conseguido, ha sido un año y medio de trabajo para diez minutos, pero ¡qué diez minutos!".

Con esta frase, Javier Pérez, uno de los organizadores de la ULPGC de la conexión con la Estación Espacial Internacional denominado ISS Contact, resumía la experiencia vivida ayer en la sede del Instituto Universitario para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en Comunicaciones (Idetic) de la Universidad grancanaria.

Lo cierto es que el proyecto fue un éxito, aunque la conexión duró apenas 10 minutos, se llevó a cabo con tal fluidez que dio tiempo a que preguntaran los 20 estudiantes de toda Canarias seleccionados y a que el astronauta, Paolo Nespoli, les contestara a cada uno, incluso hasta sobró tiempo para despedirse.

Fue una experiencia emocionante, no sólo para los estudiantes y los organizadores, sino para los familiares, amigos y las autoridades políticas y universitarias que asistieron al acto. Sobre todo al principio, cuando tras varios intentos de conexión sin respuesta alguna, se podía cortar el aire de la tensión. Al séptimo intento se oyó la voz del astronauta italiano y el silencio se convirtió en una ovación.

Fue un momento mágico, tanto en la sala donde se hallaban los protagonistas de la conexión, como en la carpa situada en el exterior de la sede del Idetic, donde familiares y amigos respiraron aliviados. Fueron segundos llenos de sonrisas, aplausos, e incluso de lágrimas.

A partir de ahí todo fue sobre ruedas, los chicos comenzaron a preguntar uno por uno, en un perfecto inglés y sin la más mínima vacilación, de forma rápida y fluida, y de igual forma fueron recibiendo la respuesta de Paolo Nespoli.

Una de las más comentadas fue la de María Candelaria Nagele Hernández, de 13 años y residente en Lanzarote. "¿Puede ver las islas Canarias desde el espacio?", dijo la joven, y la respuesta no se hizo esperar: "Hemos visto muchas veces Canarias, de día y de noche".

La duda era si la conexión iba a durar lo suficiente para que todos pudieran formular su pregunta, y la cosa empezó a ponerse fea justo cuando terminaba la intervención del penúltimo participante, Christian Hernández. De hecho, la respuesta del astronauta a "¿qué es más importante para ser astronauta, la preparación física o la psicológica?" no se oyó con tanta claridad como las anteriores, aunque sí lo suficiente para que Christian comprendiera que la física es más dura.

A esta intervención le siguió un momento de incertidumbre en el que la última estudiante, Esther Molina, de El Hierro, tuvo que repetir su cuestión dos veces, pero pronto se disipó el ruido y, esta vez con más claridad, Nespoli le contestó que para trabajar en una Agencia espacial es preciso que estudie y se prepare muy bien.

Inmediatamente Javier Pérez, que había dirigido las intervenciones, se despidió de Nespoli y éste le contestó: "gracias, ha sido un placer, saludos cordiales".

Así acabaron los diez minutos de charla con la Estación Espacial y comenzó el festival de abrazos y felicitaciones.

Sobre todo al Instituto para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación en Comunicaciones de la ULPGC, que dirige Rafael Pérez y a los tres artífices del ISS Contact, Himar Alonso, Javier Pérez y Ayoze Amaro, ingenieros y becarios del Idetic.

"Al principio estaba sudando porque tardaba la comunicación, pero empezó y la calidad de sonido era muy buena, el astronauta se portó bastante bien, fue contestando a todo muy rápido y muy correctamente. Al final, pasé otro poco de angustia cuando faltaba una sola niña para hacer su pregunta y vi que se empezó a ocultar entre el ruido la voz del astronauta, pero de repente revivió y llegó a tiempo para que ella volviera a preguntar y él le contestara y se despidiera, fue fantástico", indicó Javier Pérez. Para Himar Alonso, la mayor satisfacción, después de este año y medio de trabajo, ha sido que los 20 estudiantes pudieran hacer su pregunta, "esa era mi gran preocupación, que no se quedara ninguno fuera, con la ilusión que les hacía a ellos y a sus familias", apuntó.

A la hora de hacer balance Alonso, Pérez y Amaro coinciden en que lo mejor "ha sido todo lo que hemos vivido este año y medio, hemos aprendido muchísimas cosas que no se enseñan en ninguna carrera. Hemos trabajado de ingenieros, de diseñadores gráficos, de albañiles, haciendo pruebas de radio... hemos recorrido todos los trabajos posibles en 18 meses y, el resultado es evidente: vaya que si ha valido la pena".

En esto coincidieron todos los presentes, y en dos cosas más: la primera, que nadie va a olvidar el día en que toda Canarias habló con el astronauta gracias a la Universidad; y la segunda, que "esto hay que repetirlo".