En un intervalo de quince años, entre 1990 y 2005, las emisiones de gases efecto invernadero aumentaron un 41,4% en Canarias, cantidad que representa casi tres veces el incremento concedido a España en el protocolo de Kyoto.

Este es el contexto en el que nos situó ayer la catedrática de Ciencias del Mar de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Magdalena Santana Casiano, encargada de impartir la conferencia inaugural del acto de apertura del curso 2011-2012 de la ULPGC, titulada Océanos, CO2 y futuro.

La investigadora advirtió sobre la velocidad a la que están aumentando los niveles de CO2 en la atmósfera y de los riesgos que esto conlleva en el desarrollo de la vida en los océanos, dado que, del total de emisiones motivadas por la actividad del hombre y la deforestación, un 47% permanece en la atmósfera, un 27% es absorbido por las plantas y un 26% es captado por los océanos.

"Como consecuencia de la acumulación en la atmósfera de CO2 y otros gases de efecto invernadero como óxidos de nitrógeno y metano, se está viendo alterado el efecto invernadero natural terrestre, produciéndose un aumento en la temperatura, tanto en la superficie terrestre como en el océano. En otras épocas también se ha producido un aumento en la temperatura y en los niveles de CO2 en la atmósfera, pero nunca se ha registrado los niveles actuales y tampoco las variaciones se han producido en un periodo de tiempo tan corto", indicó.

El resultado de ese aumento en la temperatura es un incremento en el nivel del mar y una reducción en la cubierta de hielo, según expresó la catedrática de Química-Física Marina.

El Reino Unido, Francia y España se encuentran entre los 20 países con mayores emisiones de CO2. En el caso de este país, se emiten 90 millones de toneladas métricas de carbono, y el 55% de estas emisiones provienen del uso del petróleo, le sigue el del carbón y el gas natural cuyo consumo ha aumentado de forma notable en los últimos años, según explicó la científica.

En este sentido, la profesora Santana advirtió que las emisiones futuras de gases efecto invernadero dependen de un complejo sistema dinámico determinado por el desarrollo demográfico, socioeconómico y los cambios tecnológicos. Añadió que las previsiones para el año 2100 indican que si se sigue emitiendo a un ritmo que duplique o triplique las emisiones actuales de carbono, el sistema del CO2 en el océano se verá fuertemente afectado. "Esto repercutirá en los procesos de calcificación, pudiendo tener consecuencia en la respuesta de los organismos y en la dinámica de las cadenas tróficas marinas, y en la química de los metales traza y nutrientes, esenciales para el desarrollo de la vida en el océano, lo que podría modificar determinados ciclos biogeoquímicos", subrayó.

Magdalena Santana es la investigadora principal del proyecto europeo Carbochange iniciado en marzo de este año, para el estudio de los flujos de CO2 en el Atlántico Este, y del proyecto del Ministerio de Medio Ambiente Ecofema que, desde el pasado mes de enero, estudia los efectos de la acidificación oceánica en la química del hierro.

Forma parte del grupo de investigación de Química Orgánica QUIMA de la Universidad de Las Palmas, que participa en el sistema integrado de observación del Carbono, en el que se reúne a los grupos que trabajan en la componente oceánica, la atmosférica y terrestre.

"Este trabajo conjunto permitirá a los gobiernos tomar decisiones a la hora de orientar las estrategias de mitigación a diferentes escalas espaciales, en particular, las encaminadas a aumentar la eficacia de secuestro de carbono y las actividades de reducción de emisión de dióxido de carbono".

Para terminar, la investigadora apuntó que Canarias es una de las regiones que más dependen del uso del petróleo, tanto para la generación de agua, luz y transporte derivado de la importante actividad turística.

Junto a esta problemática, destacó el importante potencial del Archipiélago para generar energías renovables (solar, eólica, hidráulica...), concluyendo con la necesidad de "buscar alternativas viables y rentables para Canarias. Este es uno de los grandes retos que se plantean para nuestra sociedad", advirtió la científica.