Un lote de viejos libros de contenido diverso y número no cuantificado, procedentes de la biblioteca del colegio público de El Tablero, en Maspalomas, acabó ayer en un contenedor de reciclado de papel en la calle Juan de Quesada, ante la sede institucional de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

El destino de los libros era la librería de la Obra Social de Desarrollo y Acogida, entidad que también tiene su sede en la misma calle y en las proximidades de la institución académica.

La organización no gubernamental reconvierte esas donaciones en productos de segunda mano que vende con posterioridad en sus librerías de ocasión, ventas con las que se ayuda también a generar ingresos para mantener los servicios que presta la entidad a personas sin techo y sin recursos.

"Nos han debido meter un gol", explicaba ayer el director de la Obra Social, el hermano Jesús Barriga, a este periódico. "Quienes tenían que hacernos llegar los libros (personal que trabaja para la ONG) no han cumplido. Aquí no nos desprendemos de nada, y menos con la que está cayendo", añadió Barriga al ser cuestionado acerca de si se criban las donaciones y se desecha parte del material. "Lo que no se consigue colocar son los volúmenes sueltos de las enciclopedias. Y, de todas formas, lo que no podemos aprovechar sale directamente al centro de reciclado de papel. No se tira nada a los contenedores", aseguró. Antes del mediodía de ayer la tapa del contenedor azul, destinada a los desechos de papel, ofrecía un aspecto inusual cubierta con libros diversos de literatura, consulta enciclopédica y de enseñanza.

La imagen llamó la atención de algunos transeúntes, que se paraban a curiosear los títulos: desde Blancanieves hasta clásicos españoles como El libro del buen amor o una antología poética de Fray Luis de León, pasando por un ensayo de Andrés Sánchez Robayna sobre los primeros pasos de la lírica de Alonso Quesada. Tiempo después todos desaparecieron.

Los libros salieron del colegio público de El Tablero días atrás, según Gregorio Peñate, director del centro. "Hace tres años empezamos a reorganizar la biblioteca", explicó, con un cambio de aula y "la criba de aquellos volúmenes que ya no eran susceptibles de uso, por que ahora solo tenemos alumnado de Infantil y Primaria", aseguró a este periódico.