Vanessa tenía tan claro que quería ser madre que ni siquiera padecer un cáncer le hizo cambiar de opinión. Con 36 años se ha convertido en la primera canaria que consigue dar a luz gracias a una vitrificación de óvulos realizada antes de someterse a un tratamiento oncológico.

A Vanessa le acababan de diagnosticar un cáncer hematológico cuando se enteró de que existía la posibilidad de guardar sus óvulos para utilizarlos posteriormente. En 2010 acudió al centro IVI donde preservó cuatro óvulos. Dos años más tarde, una vez recuperada y con el alta médica, volvió para realizarse un tratamiento de fecundación in vitro. Nueve meses después nació Leo.

"Ser madre es lo más bonito que le puede pasar a una mujer. Para ello hay que ser fuerte y positiva. Yo le recomiendo a las mujeres con cáncer que no tengan miedo y que lo intenten", comentaba ayer Vanessa López, con su pequeño Leo de cuatro meses en los brazos.

IVI tiene vitrificados en Las Palmas los óvulos de 17 mujeres con cáncer que esperan a recuperarse para poder ser madres. Es importante preservarlos antes de someterse a tratamiento oncológico porque éste puede afectar a los ovocitos y el ovario no tiene capacidad para recuperarse, por lo que las opciones para quedarse embarazadas disminuyen o desaparecen.

En toda España se ha sometido a tratamiento de fecundación a cuatro mujeres que han padecido cáncer, de las cuales la mitad han dado a luz, la primera en Barcelona, el año pasado, y la segunda en Canarias.

Javier Domingo, director de IVI Las Palmas, explicó ayer que el cáncer más frecuente entre las mujeres es el de mama, por lo que deben esperar unos cinco años desde que vitrifican sus óvulos hasta que se someten a la fecundación una vez finaliza el tratamiento oncológico.

Desde que IVI introdujo por primera vez en España la vitrificación de óvulos en el año 2007, 370 mujeres han preservado su fertilidad por motivos oncológicos en alguna de las clínicas del grupo. La edad media de estas mujeres es de 32 años y, según Domingo, saber que podrían ser madres en un futuro les ayuda a afrontar la enfermedad con más esperanza. El cáncer de mama es, con un 67 por ciento, la enfermedad más frecuente entre las pacientes, seguida del Linfoma de Hodgkin y el de no Hodgkin.

"Queremos animar a los oncólogos y a todas las pacientes a que vean el final feliz de esta batalla. El problema es que en el momento en que se diagnostica un cáncer la maternidad es en lo último que piensas", señaló el director de IVI.

En cambio, Vanessa y su marido, José, sí pensaron en ser padres cuando se enteraron que padecía un Linfoma no Hodgkin. "Mi compañera de habitación del hospital me informó de esta posibilidad y empezamos a preguntar. Me explicaron cómo funciona y en 15 días hicimos todo, fue muy rápido. Creo que el cuerpo es sabio y protege al bebé", sostuvo Vanessa, que reconoce que antes de que le diagnosticaran el cáncer estaba intentando quedarse embarazada. "Ahora sigo acudiendo a los controles. Cuando me enteré que tenía cáncer me asusté, pero es una enfermedad y se sale adelante", añadió.

Su marido, José, sólo tenía buenas palabras para ella. "El problema lo ponían los hematólogos porque nos advertían que no sabía cómo iba a repercutir en el bebé. Como su enfermedad no avanzaba, decidimos tenerlo", puntualizó.