Autoridad Internacional sobre seguridad alimentaria-fue vicepresidente del panel científico de nutrición de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés)-, el profesor Palou asegura que las nuevas normativas europeas tienen como fin hacer cada vez alimentos más saludables con menos grasas saturadas, azúcares y sal.

La FAO acaba de recomendar la ingesta de insectos como medida para combatir el hambre. ¿Qué insectos nos podríamos comer en las islas?

Hay al menos mil especies de insectos comestibles que son parte de la dieta de más de 2.000 millones de personas en todo el mundo. Aquí no se acostumbra a ingerirlos, pero desde el punto de vista nutricional son una fuente rica en proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grados poliinsaturados. También desde el punto de vista económico son interesantes ya que su coste de producción es relativamente bajo comparado con lo que cuesta la carne, por ejemplo. Lo que pasa que en Europa hay barreras para la introducción de estos nuevos alimentos. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria es la encargada de autorizar la distribución y el consumo de nuevos alimentos a partir de 1997.

¿Qué inconvenientes podría traer su consumo en Europa?

Se podría dar un riesgo de un incremento de las alergias. En México la población está muy acostumbrada a ingerir insectos e incluso alacranes, pero no pasa lo mismo con los ciudadanos europeos, cuyos organismos no están acostumbrados a este tipo de alimentación. Habría que valorar cada caso en particular y desechar, por ejemplo, aquellos insectos que estén en contacto con toxinas. No obstante, se trata de una propuesta interesante a la que sin duda llegaremos con la globalización de la alimentación.

¿Se pueden consumir tranquilamente los yogures con fecha de caducada?

Siempre que tengan buen sabor, sí. No me pronunciaré tan contundentemente como el ministro [Arias Cañete declaró sin pelos en la lengua que él los ingería caducados], pero no creo que comer yogures caducados vaya a provocar un problema de seguridad alimentaria. Lo que sí opino es que las empresas podrían alargar, y generosamente, su tiempo de caducidad.

¿Fecha de caducidad o consumo preferente?

Hombre, en el segundo caso no se trata tanto de un problema de la pérdida de las características organolépticas del alimento. No obstante, todo esto se solucionará cuando se apruebe el mismo etiquetado para toda Europa, medida que entrará en vigor en diciembre de 2014.

¿Y cómo será?

Deberá tener un tamaño mínimo de letra de 1,2 milímetros, lo suficiente para que sea perfectamente legible excepto en aquellos alimentos que no tengan una superficie suficiente para acoger un mensaje con este tipo de letra.

¿Por qué este cambio?

Porque la tendencia en Europa es hacer cada vez los alimentos más saludables. Esto es, con menos grasas saturadas, menos azúcares sencillos y menos sal.

Participó en el grupo europeo que ha trabajado en las declaraciones de salud de los alimentos para evitar las publicidades engañosas. ¿Fue una labor muy ardua?

Sí. Se presentaron más de 44.000 declaraciones de salud de muchos alimentos de las que se aceptaron inicialmente unas 4.000 y al final solo se autorizaron un total de 242. De lo que se trataba es que si un alimento dice que ayuda a rebajar el colesterol, efectivamente sea así y esto sea demostrado con criterios científicos. Y de estos 242, el núcleo duro, aquellos alimentos que sí han certificado que suponen una reducción del riesgo de algo nocivo, han sido tan solo ocho, cuatro que contienen estanoles, esteroles o fibra alimentaria que reducen los niveles de colesterol y otros cuatro que previenen la caries dental.

Pues mi médico me desaconsejó el consumo de estos productos que dicen rebajar precisamente los niveles del colesterol.

Bueno, pues creo que está bastante demostrado que los esteroles vegetales reducen entre un 10 por ciento y un 15 por ciento los niveles de colesterol malo si se consumen entre dos y tres gramos al día. Por otra parte, el consumo de estatinas (fármaco usado para rebajar los niveles de colesterol) también tiene sus efectos secundarios. Lo que pasa es que los médicos tienen poca formación en nutrición pese a que los alimentos son los responsables de más de la mitad de las enfermedades.

¿Está provocando la crisis económica una vuelta a la dieta mediterránea, al consumo de legumbres y de pescado autóctono?

Lo que está provocando la crisis es que cada vez se están consumiendo alimentos más baratos con más grasas saturadas y más sal y se está dando una mayor prevalencia de enfermedades como la diabetes y la obesidad entre las clases más bajas.

¿Y cuál es la solución?

Potenciar el consumo de los alimentos de proximidad. Intentar consumir más pescado aunque evitando hacerlo más de una vez por semana si se trata de tiburón, pez espada o grandes túnidos. Y desaconsejarlo a embarazadas.

¿Por qué?

Se trata de pescados grandes y viejos, que han acumulado en la grasa metilmercurio y su consumo en grandes cantidades puede resultar perjudicial para la salud.