Los robos dentro del Hospital Insular son "continuos" debido a la falta de seguridad en la entrada y en las plantas del centro. Así lo denunció ayer Luis Brito, secretario de organización regional de UGT en Canarias, a raíz de que esta semana se hiciera pública la detención de una limpiadora por supuestamente robar 13.000 euros a un paciente cuando éste se encontraba ingresado.

Brito aclaró que es inusual que en estos sucesos estén involucrados los trabajadores del centro, ya que normalmente son personas de fuera las que entran a robar. "Hemos denunciado en numerosas ocasiones la ausencia de personal de seguridad en las plantas. Lamentablemente los seguritas están más pendientes de cuestiones de aparcamiento que de velar por la seguridad del complejo", criticó Brito que explicó que no sólo se ha reducido la plantilla de seguridad del complejo hospitalario, sino que ésta se encuentra mal distribuida.

A los pacientes que acuden al centro se les aconseja que guarden sus pertenencias bajo llave en los armarios que se encuentran en las propias habitaciones. "No es la primera vez que hay una queja de robo. Los robos son algo común en los hospitales, tanto en el Insular, como en el Materno o en el Doctor Negrín", criticó el portavoz de UGT que explicó en el turno de mañana hay una decena de seguritas, una cifra que va disminuyendo a lo largo de la jornada.

Normalmente se trata de pequeños robos, como móviles, dinero en metálico o cargadores. "Es el primer caso que conozco en el que está involucrado un trabajador del hospital", relató Brito en relación a la limpiadora que supuestamente robó la tarjeta a un paciente para retirar grandes cantidades de dinero y contratar hasta siete préstamos distintos.

Por estos hechos la Policía Nacional detuvo a esta trabajadora que, según la denuncia, realizó hasta 17 extracciones en efectivo de su cuenta corriente en las que retiró un total de 6.000 euros, además de contratar siete préstamos por un importe de 7.000 euros.

El supuesto robo ocurrió entre los meses de agosto y octubre del año pasado cuando el enfermo se percató de que durante este tiempo en el que permaneció ingresado en el Insular alguien había utilizado su tarjeta bancaria. La tarjeta se encontraba dentro de su cartera que también contenía su número secreto apuntado. Según los agentes de la Policía Nacional, la empleada del servicio de limpieza aprovechaba sus tareas laborales para hacerse con la tarjeta, acudir al banco, retirar el dinero y después devolverla a su lugar original.