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La ULPGC se blinda contra los datos falsos de los rankings de investigación

La Universidad pone en marcha la primera unidad de Bibliometría en Canarias, que mide la producción científica del profesorado para elevar su competitividad

Manuel Ramírez en el nuevo edificio del Campus de Humanidades.

Manuel Ramírez en el nuevo edificio del Campus de Humanidades. SANTI BLANCO

La cultura del ranking ha desembarcado en el ámbito universitario. La escasez de financiación hace que aumente la competitividad de las convocatorias científicas, por lo que la medición de la actividad es una necesidad. Además, dada la proliferación de rankings nacionales e internacionales, deben armarse de instrumentos fiables contra los datos falsos o parciales que aparecen en aquellas clasificaciones carentes de rigor.

En este contexto nace la Unidad de Bibliografía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, la primera que se crea en Canarias y una de las pocas que existen en España, "no llegan a la docena", según afirmó el coordinador de la misma, el profesor Manuel Ramírez, especialista en Ciencias y Técnicas Historiográficas.

"Las universidades tienen que empezar a darse cuenta de que deben crear estructuras para saber quienes son los investigadores que más producen y dónde están, porque el dinero es cada vez más escaso, y ya no hay café para todos, ahora hay que competir más por la financiación de los proyectos, y los grupos que no tienen sexenios, van a desaparecer. En ciencia hay una cosa que se llama la parábola de Mateo, el que genera es el que más recibe", indicó Ramírez.

Este servicio, que nace al amparo del Vicerrectorado de Investigación, Desarrollo e Innovación de la ULPGC, dispone de personal especializado que garantiza una medición científica rigurosa.

"Estamos en la fase de despegue de las mediciones, eso que llamo la lluvia fina que no moja pero empapa y han surgido bajo este paraguas un montón de rankings, unos mejores y otros peores, incluso hay uno denominado 'patatabrava.com' que no tiene ningún rigor científico, es una web de alumnos universitarios", advirtió el profesor Ramírez.

Discriminar entre este aluvión de clasificaciones es también una de las funciones de la Unidad. En opinión del experto, existen ranking de gran impacto mediático, que adolece de grandes lagunas.

Como ejemplo cita el ranking de la Universidad Jiao Tong de Shanghái (China), que ordena las 500 mejores universidades del mundo en función de criterios de calidad como el nivel de los estudiantes, el profesorado y los centros, actividad investigadora, publicaciones...

"El de Shanghái es uno de los que más impacto mediático tiene y sin embargo pienso que no es un ranking serio, entre otras cosas porque los que lo hacen no son expertos en bibliometría ni en cienciometría, no se les conoce, no tienen publicaciones científicas. Ese ranking es un potaje que han hecho unos señores para dar celebridad a la Universidad de Shanghái cuyo mayor mérito es que lo han sabido vender muy bien mediáticamente, pero es un bluff que pone muy nervioso y cabrea mucho a la gente seria que se dedica a esto".

Según Ramírez los principales fallos que se cometen en los diferentes ranking tiene como origen la falta de consenso entre la comunidad científica para definir los indicadores de la evaluación; y las fuentes de las que se extraen las publicaciones.

"En muchos ranking los indicadores no están bien definidos, hay una disparidad, unos escogen unos, y otros se rigen por otros diferentes. Siguiendo con el ejemplo de Shanghái, ellos consideran un indicador de calidad para estar en su lista que la universidad cuente con profesores o alumnos que hayan recibido el Premio Nobel. Eso no se puede considerar un criterio. ¿Qué posibilidades tiene España de tener un Nobel?, y además, hay lobbys organizados pro las universidades norteamericanas para promocionar a sus investigadores a obtener el Nobel".

La clave, según el experto, está en definir los indicadores que deben medir la excelencia en la investigación, "que haya un consenso en la comunidad científica especializada en bibliometría y en cienciometría de cuáles deben ser esos indicadores".

En cuanto a las bases de datos bibliográficos, Ramírez destacó que existen dos en el mundo que están compitiendo entre ellas: Web of Sciencie de Thonson Reuters y Scopus de Elsevier. "Son dos buenas bases de datos. De la Web of Sciencie nadie duda que es la mejor base bibliográfica del mundo, pero Scopus en los últimos años ha mejorado muchísimo y tiene como aval que detrás está el sello de Elsevier que es uno de los mejores grupos editoriales de revistas científicas del planeta y cubre muy bien los campus de Humanidades y de Ciencias Sociales, mejor que la Web of Sciencie".

La Unidad de Bibliometría de la ULPGC se encarga de analizar los indicadores bibliométricos de producción científica, atendiendo a las peculiaridades y a las tradiciones científicas de cada una de las grandes ramas de conocimiento en las que están organizados los grupos de investigación, departamentos universitarios e institutos de investigación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

También contribuye a la difusión de la mejora de la visibilidad y el impacto científico de la ULPGC, mediante el asesoramiento a los investigadores, a la vez que proporcionar análisis de información que permita diseñar escenarios más óptimos para el desarrollo de la investigación en la Universidad.

Además de los profesores Manuel Ramírez y Pablo Dorta, ambos con experiencia acreditada en investigación bibliométrica, el equipo está formado por la directora de la Biblioteca Universitaria María del Carmen Martín; y los bibliotecarios jefes Avelina Fernández (Ciencias Básicas), Francisco Fumagallo (Ciencias de la Salud) y Julio Martínez (Actividad Física y del Deporte).

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