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Música Olga Cerpa y Mestisay

Estación internacional

Un instante del concierto de Mestisay con Cerpa y Ribeiro.

Un instante del concierto de Mestisay con Cerpa y Ribeiro. JUAN CARLOS CASTRO

Asistir a un concierto en el que un género musical de origen cubano como es el bolero, se combina con la expresión más popular de la música portuguesa, el fado, es ser testigos de un espectáculo tan variado como sugerente. Con esta miscelánea, Olga Cerpa y Mestisay nos transportaron con su último trabajo, Estación Lisboa, a un mundo en el que la melancolía, la nostalgia, el desamor y la frustración se transformaban en canciones que transmitían un cúmulo de sensaciones que no dejaban impasible a nadie.

Así pudimos disfrutar de clásicos de la música latinoamericana como el bolero de Los Panchos Di que no es verdad, el vals criollo peruano Sigue tu rumbo, Esta tarde vi llover del músico y compositor mexicano Armando Manzanero y Sombras, en la que un ritmo de pasillo del ecuatoriano Carlos Brito Benavides ponía música al poema Cuando tú te hayas ido de la poetisa mexicana Rosario Sansores Pren.

El concierto alcanzó su cúspide cuando un tiempo después de interpretar el primer tema perteneciente a la música portuguesa, Pequeño fado, apareció el fadista portugués Ricardo Ribeiro, junto al que Olga Cerpa entonó una canción que Manuel González, fundador y director de Mestisay, escribió para que la interpretasen a dúo.

Luego, Olga Cerpa abandonó el escenario dejando que su compañero cantase tres fados en solitario. En esas tres canciones estuvo acompañado por la "viola" (guitarra española) y la guitarra portuguesa, con la que José Manuel Neto demostró una gran destreza.

Luego Olga Cerpa reapareció para colocarse bajo una farola que adornaba el escenario e interpretar Luz de luna de Álvaro Carrillo, popularizada por Chavela Vargas y Amar y vivir, de Consuelo Velázquez. Junto a estos famosos temas, Olga Cerpa y Mestisay también interpretaron canciones firmadas por Manuel González como El ladrón de recuerdos.

El concierto finalizó con el vals compuesto por el argentino Ángel Cabral Que nadie sepa mi sufrir. Entre los bises que tocaron para corresponder a los aplausos del público destacó el bolero español de Francisco Val y Fernando García Morcillo Viajera también conocido como La novia del pescador. Un emocionante recorrido por la música latinoamericana, española y portuguesa con el sello y la factura personal de los trabajos de la formación grancanaria.

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