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Un canario en la Antártida

El geólogo Alejandro Díaz, de Moya, toma parte en la vigilancia del volcán de la isla Decepción

Alejandro Díaz en videoconferencia ayer con el Colegio Heidelberg en la capital grancanaria. SABRINA CEBALLOS

Desde pequeño le han fascinado los volcanes, y esa pasión la ha convertido en su profesión. Alejandro Díaz Moreno, natural del municipio grancanario de Moya, es geólogo, doctorando del Instituto Andaluz de Geofísica de la Universidad de Granada, y en estos momentos forma parte de la expedición que desarrolla en la Antártida la vigilancia sísmica de la isla volcánica Decepción, situada al noroeste de la península Antártica.

"Esta isla es un volcán con una gran caldera en medio que forma la bahía y en ella hay dos bases de investigación, una argentina y otra española. Decepción es un volcán activo, su última erupción fue en 1970, y desde entonces ha tenido varias crisis sísmicas, por eso es necesario que haya un control periódico, tanto de la sismicidad, como de la deformación, gases..., para que el resto de la investigación que se realiza aquí se pueda llevar a cabo con la mayor seguridad posible. Así es como he llegado yo aquí, y con la ilusión de poder volver algún año más".

Así lo explicó ayer durante la videoconferencia realizada desde la estación Gabriel de Castilla en isla Decepción junto con la comandante médico Muñoz, responsable del área de Sanidad de la campaña, con el Colegio Heidelberg de la capital grancanaria, centro donde cursó hasta el Bachillerato. Díaz Moreno explicó las claves de su carrera investigadora y cómo ha llegado hasta la Antártida, y contestó a las preguntas realizadas por los alumnos del citado centro escolar.

Alejandro Díaz es licenciado en Geología por la Universidad de Granada (2011) donde también realizó el Master de Geofísica y Meteorología (2012), cuyo trabajo final fue desarrollado en torno al volcán submarino de El Hierro. En 2012 obtuvo una beca FPI para realizar el doctorado en el programa de Ciencias de la Tierra, y desde ese momento ha trabajado en el desarrollo de su tesis doctoral que trata sobre la tomografía sísmica en velocidad para volcanes activos, y que le ha permitido la colaboración internacional con diversos grupos de investigación.

"Tras titularme en Geología encontré un grupo de investigación que se dedica al estudio de los volcanes activos, desde el punto de vista sísmico, que es lo que más me gusta. Eso me llevó a hacer un máster de Geofísica y Meteorología en la Universidad de Granada, y ahora el doctorado con este grupo", indicó ayer.

Reconoce que la investigación no era en principio su objetivo, lo que le llevó hasta la ciencia fue su pasión por el estudio de los volcanes. "La carrera investigadora como tal no la elegí. Yo quería saber de los volcanes, estudiarlos, como funciona, y la única vía abierta para eso fue la investigación. Ser científico no quiere decir que te conviertas en una rata de laboratorio, sino todo lo contrario. Tiene una parte de trabajo de campo, que en mi caso sería ir al volcán e instalar los sismómetros y otros instrumentos; y luego una gran parte del trabajo es de análisis de datos con el ordenador, con una serie de programas y finalmente escribir los artículos científicos, que es lo que nos permite seguir investigando".

Trayectoria

Alejandro Díaz ha realizado estancias de investigación en centros de primer nivel en su campo de acción, es el caso del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Océano de la Universidad de Liverpool; en el Instituto del Petróleo Geología y Geofísica, Novosibirsk y Kamchatka; y en el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Catania. Asimismo ha participado en el proyecto de investigación europeo MED-SUV para el estudio de volcanes activos de Europa, África y América; y en especial en el experimento sísmico en el volcán Etna, de tomografía sísmica activa denominado Tomo-Etna realizado en Sicilia en junio y julio 2014.

"Para ser investigador lo único que hace falta es tener ilusión, se trabaja mucho, no tienes un horario fijo pero lo haces a gusto porque no es un trabajo, es como un hobby, no te cansas porque es algo que te gusta".

De esta forma Díaz Moreno animó a los alumnos del Heidelberg a estudiar algo que realmente les ilusione. "No se asusten porque sea algo diferente, o que les digan que no tiene salida, ojo con eso, porque cuando estudias algo que te gusta de verdad es más fácil que lleguen a ser los mejores, y si son los mejores, siempre tendrán salida, por poca que halla".

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