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La crisis del formato de papel obliga a la Librería Nogal a echar el cierre

El histórico establecimiento interrumpirá su actividad el 21 de febrero, tras 34 años especializado en la venta de obras literarias

Interior de la librería Nogal

Interior de la librería Nogal JUAN CARLOS CASTRO

La histórica Librería Nogal (Domingo J. Navarro, 9) echará el cierre el próximo día 21 tras 34 años ininterrumpidos de actividad en Las Palmas de Gran Canaria, cercada por la aparición del libro electrónico y las plataformas de comercialización online. Los anaqueles de Nogal, que se trasladaron a su actual ubicación en septiembre de 2007 tras una larga etapa en Tomás Morales, dejarán de recibir con su amplia oferta de libros a los bibliófilos de la Isla, que habían convertido el establecimiento en un templo para hacerse con títulos de difícil localización en otros comercios.

La crisis del sector pudo con ella. La caída de ventas en los últimos tres años alcanza un escalofriante 40%, explica Maite Alonso, que trabaja tras el mostrador de Nogal desde su apertura en el último local. "Han bajado mucho las ventas, el libro electrónico cada vez va a más. Nosotros lo hemos intentado comercializar, pero en ese formato está el problema de las descargas ilegales. También están las plataformas como Agapea", señala. A ese cúmulo de circunstancias hay que sumarle que estos libreros pagan un alquiler muy alto por un local amplio, que tiene planta principal más sótano y se ubica en una zona privilegiada del área comercial de Triana.

Alonso no es nada optimista con respecto al futuro del sector de las librerías y se teme que siga un camino similar al de las tiendas de discos, desaparecidas en combate hace media década por circunstancias tecnológicas y comerciales muy similares a las que hoy acucian a los libreros. "El sector del libro está muy afectado. Al final vamos a desaparecer. Algunos intentan seguir adelante pero quizá no hagan más que agravar su problema, en una cadena que cada vez irá a más", añade, para evocar a continuación los buenos tiempos de la apertura de la tienda de Domingo J Navarro. "En el 2007 era el boom de todo", recuerda.

Triste despedida

Maite Alonso reconoce irse "muy triste, porque esta es una actividad que nos gusta mucho. Pero llevamos tres años con unas pérdidas muy fuertes y ya hemos intentado todo, recortar de donde se podía reduciendo personal o abriendo todo el día". Además, el hecho de que Nogal centrara buena parte de su oferta en obras literarias y apenas trabajara el sector de los libros de texto la dejó más expuesta a los vaivenes del mercado, frente a otros establecimientos, como los que se ubican en el entorno de los institutos de Tomás Morales, que han podido capear mejor el temporal.

Con el cierre de Nogal se van al paro tres personas. A los clientes que acuden estos días al establecimiento se les entrega una carta anunciándoles el próximo cese de actividad. No va a haber liquidación de existencias sino devo-lución del producto a los proveedores, por lo que los precios de los libros se mantendrán como hasta ahora hasta el día en que la Librería Nogal pase a ser historia de esta ciudad.

El tradicional libro impreso se enfrenta al examen más duro desde la época de Gutenberg. La puesta en circulación del libro electrónico o e-book, así como la proliferación de dispositivos que permiten su lectura, va cercando poco a poco a un formato que reinaba sin problemas en el mercado de la lectura. El papel se ha defendido mejor que el CD, que fue barrido en un tiempo relativamente corto por los formatos MP3, pero la penetración del libro electrónico ya se va cobrando sus víctimas, como Nogal, que reconoce el daño que le ha hecho. Los hábitos del lector más experimentado, así como cierto fetichismo por el libro como objeto, protegen aún al formato de papel, pero muchos expertos piensan que es sólo cuestión de tiempo que el e-book se vaya haciendo con una mayor cuota de mercado.

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