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"En Locomía éramos auténticos monjes cartujanos"

Antonio Abella (Alcalá de Henares, 1968), reciclado en actor teatral triunfa con Diez Negritos en el teatro Muñoz Seca de Madrid mientras recuerda sin nostalgia pero con mucho orgullo su paso entre 1993 y 1997 por Locomía, el estrambótico grupo de música electrónica que incendió los escenarios con sus espeluznantes atuendos y gigantescos abanicos en la década de los 90. "Creo que nuestra música ha envejecido muy bien", dictamina el antes chico de melena rubia al viento, que se autodefine como el "perfecto Leonard Cohen español" y asegura que a pesar de cantar a los excesos de la noche y el sexo, ellos eran "auténticos monjes cartujanos".

Señor Abella, ¿qué aportó a la música española Locomía?

Detrás del impacto visual de Locomía, con hombres vestidos con faldas, botas de punta y hombreras, había mucho trabajo. Fuimos precursores de la música electrónica que no existía en aquel momento en España. Cada vez que actúo de dj y pongo nuestras canciones me doy cuenta de que la música de Locomía ha envejecido muy bien. Ofrecíamos un repertorio muy bien cocinado que sigue funcionando en fiestas, bodas y comuniones.

¿Qué supuso el grupo para usted?

Una gran experiencia para mi carrera de actor. Locomía era puro teatro. Además tuve la oportunidad de conocer muchos países. En Latinoamérica fuimos todo un fenómeno del espectáculo y adquirimos el cariz de leyenda.

¿Es verdad que tuvo un serio disgusto en México?

Sí. El fenómeno de los fans en México es brutal y como Locomía había cambiado a sus componentes había gente que no lo aceptaba. Un día estábamos en un programa de televisión, Siempre en domingo, y una mujer del público se lanzó a agredirme. No hay mal que por bien no venga porque ese ataque me hizo aún más popular.

¡Menudo susto! ¿no?

Fue un shock. Todo ocurrió en plena actuación, mientras cantábamos en playback.

¿Actuaban siempre en playback?

Solo en televisión. En mi etapa de Locomía cantábamos todos en directo aunque llevásemos las bases grabadas.

¿Qué premisas había que cumplir para entrar en el grupo?

No lo sé porque a mí me llamó directamente el mánager del grupo y no me lo pensé dos veces y acepté. Debió de ser de las pocas veces que no tuve que pasar por un casting. En mi vida me había imaginado que iba a cantar.

Porque usted viene de la televisión, ¿verdad?

Yo empecé con Consuelo Berlanga en Antena3 como copresentador de Tan contentos. Me hice muy popular porque era el que presentaba los culebrones. En aquella época se emitía Santa Bárbara y yo llamaba la atención por mi melena y mi forma de presentar el capítulo. Me inspiraba en doña Adelaida, que hacía lo mismo en TVE

¿Había que tener buena voz para cantar en Locomía?

¡Para nada! Frank Romero era el que cantaba bien, el resto teníamos unas voces correctas. En Locomía no pedían grandes voces pero sí ganas de hacer cosas nuevas y un físico más que presentable.

¿De verdad cantaban ustedes?

De verdad que sí. Es cierto que se corrió el rumor de que éramos como Milli Vanilli, pero eso era falso. A mí me gustaría ahora hacer musicales pero tengo una voz de barítono complicada. Soy el perfecto Leonard Cohen español.

¿Se inspiraban ustedes en Tino Casal al diseñar sus atuendos?

¡Ya hubiésemos querido ser tan tremendos como Tino Casal! Él fue un adelantado a su época. Los primeros integrantes de Locomía eran diseñadores, pero no olvidemos que los integrantes de este grupo al principio no eran otra cosa que gogós de discoteca. En mi época apostamos por una estética más renacentista y medieval.

¿Conserva aún esos trajes?

Alguno sí, pero en muy malas condiciones porque los usamos mucho. En cuatro años dimos más de 350 conciertos.

¿Recuerda con nostalgia aquella etapa?

En absoluto, me llena mucho el teatro y además he tenido muy buena crítica.

Tanto cantaron a Ibiza, al sexo y a la locura que alguno acabó creyéndoselo y en la cárcel, ¿no?

Sí. Es una pena. Javier Font fue el inventor de Locomía. Es un hombre muy creativo.

¿Había mucho desfase en aquella época?

En Locomía éramos auténticos monjes cartujanos.

¿Se hizo rico con el grupo?

No, pero me pude comprar una casa. Ganamos mucho dinero porque hacíamos muchos conciertos. Llenábamos desde discotecas hasta plazas de toros.

¿Qué pasó para que el grupo muriera?

Ninguna discográfica apostó por sacar un disco nuevo de Locomía. De repente cambiaron los gustos musicales y estéticos y surgió el boom de los cantautores.

¿Qué le parece el nuevo Locomía?

Siempre se ha querido relanzar a Locomía y me parece bien, pero también pienso que hay algún que otro "revival" que no tiene sentido y este es uno de ellos. Los nuevos Locomía no han funcionado en España, pero creo que tienen bastante éxito en Latinoamérica.

¿Cómo ha llevado el paso de los abanicos a los escenarios de teatro?

Con total naturalidad. Yo soy actor. Lo de Locomía fue algo teatral que me tomé como otro papel más. Ahora estoy encantado con Diez Negritos de Agatha Christie en el teatro Muñoz Seca. La obra se ha convertido en uno de los éxitos de la temporada y espero llevarla por provincias a partir de julio.

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