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Azar y factores de riesgo ambientales

El factor suerte como base en el origen de dos tercios de los casos de varios tipos de cáncer no es incompatible con los factores de riesgo que se sabe predisponen al desarrollo de la enfermedad, según opina el oncólogo Pedro Lara.

Lara valoró ayer la polémica desatada tras la publicación el pasado 2 de enero en la revista especializada Science los resultados de una investigación realizada por el Hospital Universitario de Medicina Johns Hopkins, de Estados Unidos. "No veo la polémica ni la contradicción con lo que sabemos hasta ahora".

Los investigadores norteamericanos concluyen en su estudio que las mutaciones aleatorias de la información genética contenida en el ADN que se acumulan en varias partes del cuerpo durante la división celular normal son los culpables principales de muchos tipos de cáncer.

Los científicos del centro de la Johns Hopkins estudiaron 31 tipos de cáncer y hallaron que 22 de ellos, incluyendo la leucemia y el cáncer de páncreas, huesos, testículos, ovarios y cerebro, podrían ser explicados en gran medida por esas mutaciones aleatorias. O sea, por una mala suerte biológica.

Según la investigación publicada en Science, los tejidos celulares que pasan por más divisiones aumentan por esa causa la probabilidad de ser más propensos a desarrollar tumores. Los científicos no estudiaron el cáncer de mama ni el de próstata.

"Esa investigación señala que el cáncer se produce por que sabemos que hay errores en la división de las células", explica el jefe del Servicio de Oncologia Radioterápica del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín.

" Esos errores en la división celular son muy comunes y dependen fundamentalmente de la mala suerte en dos terceras partes mientras una tercera se atribuye a riesgos hereditarios".

Pero eso que puede parecer sorprendente, y hasta contradictorio, tiene su lógica. "El que una célula se vuelva mala no siempre implica que vaya a haber cáncer. Una vez se ha vuelto maligna tiene que haber una serie de estímulos que le ayuden a desarrollar la enfermedad", afirma el oncólogo.

De hecho, millares de células que se dividen por error se generan cada día y son destruidas por el organismo, que corrige ese comportamiento desordenado a través de la acción del sistema inmunológico de cada individuo.

Es a partir de ahí cuando entran en acción los factores de riesgo, que se pueden prevenir con hábitos de vida saludable. "Esas células pueden convertirse en malignas por causas ambientales" como la obesidad, el tabaquismo, el acohol, el sedentarismo o una dieta no equilibrada.

Pero pese a esa producción de miles de células por una división errónea, estas "casi nunca derivan en un tumor por dos razones fundamentalmente: por que el sistema de defensa funciona de forma correcta, o por que no están expuestas a esos factores ambientales" que inciden en la aparición de la enfermedad.

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