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65 Festival Internacional de Cine de Berlín

Isabel Coixet: "Andrés Santana es un productor de otra raza, de otra época"

'Nadie quiere la noche', producida por el canario, abrió la Berlinale

Momento del rodaje de 'Nadie quiere la noche'.

Momento del rodaje de 'Nadie quiere la noche'. LEANDRO BETANCOR

Amaneció soleado y frío en Berlín, menos 2 grados centígrados, el día que una película española iba a inaugurar por primera vez el más importante festival de cine que celebra una gran ciudad, la Berlinale. Al menos así consta en los recuerdos de los propios organizadores del certamen. No es una película cualquiera. Está dirigida por la barcelonesa Isabel Coixet, una directora que se declara "fiel a este festival", protagonizada por la parisina Juliette Binoche (Azul, El paciente inglés, Chocolat, Copia certificada, Camille Claudel, 1915, Godzilla) y producida por el veguero Andrés Santana (San Mateo, 1949). Es la película número 19 del de Las Lagunetas y su mayor hito como productor desde que en 1998 optará al Óscar de Hollywood a la Mejor Película de Habla No Hispana por Secretos del corazón (Montxo Armendáriz). En Nadie quiere la noche, Josephine Peary (Juliette Binoche) quiere reunirse con su marido, el explorador Robert Peary (Gabriel Byrne), para compartir el instante de descubrir el Polo Norte. En el viaje, Peary se encuentra con una mujer innuit que la cambiará, Allaka (Rinko Kikuchi).

Le pregunto a Isabel Coixet y Juliette Binoche por Andrés Santana en el hotel Regent de Charlottenstrasse donde se han organizado los encuentros con la prensa. Coixet ya había coincido con el canario en el episodio La insoportable levedad del carrito de la compra, incluido en el documental ¡Hay motivo! (2004): "Andrés es una fuerza de la naturaleza. El proyecto se ha podido hacer gracias a su cabezonería. Llevamos cuatro años desde que Miguel Barros escribió el guión. Es un productor de los que no quedan, de otra raza, otra época, de los que pone todo lo que tiene y lo que no tiene en una película. El tipo es muy arriesgado y está muy loco, que todo hay que decirlo. Además, justamente la persona que me lo presentó fue Juan Potau, que acaba de morir, y es la primera persona que confió en mí, me llevo a un rodaje y estuvo conmigo aquí, en Berlín, con mi primera película Cosas que nunca te dije (1996)". Juliette Binoche: "Bueno, en realidad no lo vi mucho, es el productor, ya sabes, y es la primera vez que trabajo con él. Lo que sí puedo decir es que fue muy paciente con esta película, que se hizo porque él se empeñó en que se hiciera. Estaba verdaderamente enamorado de la historia y siempre encontraba soluciones a cualquier problema que se presentara. No es un filme fácil de producir." El propio Santana ha contado en una entrevista en este periódico cómo llegó a las dos mujeres. A Coixet porque pensaron que tenía que ser una mujer la que contara la historia. Con Binoche quedó prendado el productor canario desde el filme Tres colores: Azul (Krzysztof Kie?lowski, 1993). Rodar con ella es un deseo largamente albergado.

La rueda de prensa, con cerca de 300 periodistas en la sala (hay unos 5.000 acreditados en el festival), comienza impuntual después de los dos pases de prensa, ambos a las doce del mediodía en los Cinemaxx de la plaza de Postdam, punto neurálgico del festival. También hubo un error de bulto en la comunicación que dejó fuera a muchos compañeros de la prensa, aunque como compensación se organizó un tercer pase. El productor asistió a las dos proyecciones de las doce. "Estaban a rebosar". A las 19.45, la inauguración será en el Berlinale Palast, con capacidad para mil seiscientas personas, una pantalla de dieciocho por ocho metros y la presencia de las más altas autoridades, entre ellas Angela Merkel. Santana se ríe cuando le pregunto qué le va a decir a la canciller alemana cuando se encuentre con ella.

El protagonismo en la comparecencia a medios de prensa lo tienen Isabel Coixet y los actores del filme. Están presentes Juliette Binoche, Gabriel Byrne y Rinko Kikuchi. En una zona restringida, entre otros invitados, el guionista Miguel Barros y los productores del filme con Santana a la cabeza. Nadie quiere la noche es una coproducción entre España, Francia y Bulgaria en la que participan Ariane Garoé, Mediapro y Neo Art Producciones, Noodles Production y One More Movie.

Todo transcurre sin sorpresas. Isabel Coixet se muestra locuaz y algunos del gremio meten la pata con lugares comunes. Por ejemplo, la primera valiente en levantar el brazo pregunta si rodar en esas terribles condiciones no hace más grande y poderosas a las películas. "¿Decimos la verdad?", pregunta Binoche a Coixet. "En realidad rodamos con un calor asfixiante, casi todo en estudio menos diez días en Noruega. Terminamos en junio en Tenerife, así que ya te puedes imaginar". Carcajada general. Byrne toma el relevo para contar la anécdota de un "gran camión refrigerador que tenían durante el rodaje en los estudios Nu Boyana de Sofía (Bulgaria) para que Juliette se metiera dentro y volviera a sentir la sensación del frío".

Coixet espera con los colmillos afilados la previsible pregunta sobre la mirada femenina en el cine y se lanza al cuello del colega de Dubái que la formula. "Andamos siempre dando círculos sobre lo mismo. ¡Demando acción! Quiero dirigir cine desde que mis padres me regalaron una cámara Súper 8 con siete años. Entonces, claro, no sabía que ser mujer iba a ser un obstáculo añadido. Y es cierto que cada vez hay menos mujeres directoras. Hacer hoy una película para cualquiera es meterse por una carretera estrecha llena de piedras. Solo pido las mismas piedras que los hombres. Y conseguir que nadie piense que hacer cine es diferente porque tengas una polla o dos tetas. No soy la primera mujer que demanda una igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres, la primera fue la berlinesa Margarethe von Trotta, pero no quiero ser la última."

Sobre el guión de Miguel Barros, Isabel Coixet declaró que cuando lo leyó "me pareció el mejor que había leído en mi vida, con una belleza potente y misteriosa. Empieza siendo un filme de aventuras y después se convierte en otra cosa. Supe que debía hacerlo, sin excusas. Nadie había contado esa historia desde la perspectiva de dos mujeres. Enseguida supe que tenían que protagonizarlas Juliette Binoche y Rinko Kikuchi. Trabajar con Gabriel Byrne es cumplir un viejo sueño." Si Kikuchi relató como se preparó su papel con una mujer innuit que le dio las claves de sus costumbres y cultura, fue Juliette Binoche la que más se explayó sobre la esencia de su personaje. "Leí los libros de Josephine, escribió dos. Era una mujer medio alemana e inglesa, bien educada. En el viaje que cuenta la película va uniéndose más y más a Allaka, debe despojarse de sus orgullos y prejuicios para ser más persona", Y concluyó misteriosa: "Nadie quiere la noche, pero la noche está ahí." Sobre las inspiraciones para el filme, Isabel Coixet destacó Nanuk, el esquimal, documental de 1922 del maestro Robert Flaherty.

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