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Entrevista. Presidenta de Siemens España

Rosa García: "Las empresas que abusan de sus empleados desaparecerán en 50 años"

"El buen jefe debe ser empático, fomentar la camaradería y no castigar el error", explica la directiva de la empresa alemana

Rosa García. LP / DLP

¿Ya estamos en la economía postcrisis?

En general el mundo está dejando atrás los momentos más duros de la crisis. Algunos economistas ya predijeron que la economía postcrisis no tendría unos crecimientos tan acelerados como los de antes y se definió el término nuevo-nuevo. Cuando vemos países que están creciendo un 1,5% o un 2% podemos decir que es un crecimiento acelerado, cuando antes de la crisis no era ni la mitad de lo que crecía España. Lo vemos en países con muchas posibilidades de crecimiento: veremos si Rusia encuentra su crecimiento y Brasil y China están teniendo crecimientos mucho más desacelerados. En Europa, Italia, Francia y Alemania están tratando de que su economía quede con un crecimiento superior al medio punto.

¿Y en España?

Las previsiones es que acabemos el año por encima del 1,3%. En verano las previsiones para el próximo año eran muy optimistas, cercanas al 1,8, pero ahora se han rebajado al 1,5. Todo, en una situación de bastante inestabilidad, que nos puede traer luces o sombras. Si el petróleo se mantiene a precio rebajado, o si se mantiene la prima de riesgo baja se favorecerá la economía... Pero en el otro lado, si los tradicionales caladeros de nuestra exportación, nuestros vecinos europeos, siguen con ritmos de crecimiento muy débiles, tendremos problemas. En este mundo globalizado es muy importante que a nuestros vecinos más cercanos les vaya bien. El mundo es muy global y vamos a pasar momentos de inestabilidad.

Se dice que la crisis es una oportunidad para cambiar y mejorar. ¿Qué ha cambiado España durante esta crisis y qué le ha quedado pendiente?

España ha hecho algunos deberes importantes. Hemos sido capaces de mejorar la productividad por empleado, como uno de los mejores países, y hemos dotado al mercado laboral de flexibilidad, hemos puesto orden en nuestro mercado financiero... Ahora nos quedan otros deberes, y el más importante es el de las inversiones en I+D+ i.

¿Suspendemos los españoles en innovación?

Invertimos un 1,3% del PIB: un poquito más de un tercio de esta inversión es privada y dos tercios son públicos. En países capaces de soportar la crisis mejor que nosotros destinan al menos un 2% de inversión en I + D y dos tercios son de inversión privada. En España las empresas tenemos que apostar de forma más clara por la innovación. Otra área que nos queda pendiente es la reindustrialización. Los países que mejor han aguantado la crisis son los que tenían industria de alto valor añadido. Y los estudios económicos dicen que un país del siglo XXI debería tener un 20% de su PIB industrial mientras que el de España es del 15%, inferior al de la UE. La industria crea puestos fijos, razonablemente remunerados y genera mucho PIB. Y además somos capaces de exportar mucho de lo que producimos.

Existe temor en el mundo empresarial a una victoria de Podemos. ¿Cómo ve ese escenario?

Los empresarios tenemos que respetar las decisiones que tome la gente de un país y trabajar de la forma más colaborativa y ética con el gobierno que el país decida darse. Trabajamos con los socialistas, con el PP y si un día sale un gobierno de una coalición o de otro partido, trabajaremos con ellos.

La presidenta del Círculo de Empresarios dijo que prefería contratar a mujeres menores de 25 años o mayores de 45 porque no se quedan embarazadas. ¿Qué opina?

Hablé con ella y dice que ese comentario estaba cortado. Responderé qué me parece a mí contratar a mujeres. Pensamos que lo más importante del siglo XXI será ser capaz de crear innovación y saber leer a nuestros clientes, la sociedad. Nuestra gran promesa es que Siemens sea la mejor empresa para trabajar para todos los que tengan el mejor talento. Intentamos que la empresa se adapte a las necesidades de los colaboradores. No me gusta hablar de conciliación solo para las mujeres, en el siglo XXI hay hombres que son padres y a los que también les gusta llevar a sus hijos al médico o pasearlos, y hay mujeres a las que les gusta jugar al golf. Queremos acoger a los colaboradores como personas, con lo que les gusta, sus aficiones... porque eso les hace mejores. No puedes tener a alguien que esté constantemente trabajando porque acabarán cansados, sin ánimo... Queremos gente con energía, que escuche con positivismo, que transmita vida... Tratamos de crear un proyecto que sea de todos. Ahora estamos concediendo ya acciones a nuestros empleados, para compartir también beneficios con ellos y vamos a acelerar el proceso. Queremos un lugar donde promover según los méritos, donde los jefes te respetan, y tú respetas tanto a tu jefe que puedes decirle 'perdón pero creo que te equivocas', que haya crítica positiva en ambos lados.

La filosofía Siemens no parece muy predominante en la empresa española. ¿Vamos con retraso en comparación?

En España es malo generalizar, hay empresas magníficas creando entornos de trabajo muy buenos, y otras que no. Pero esto es como los dinosaurios: dentro de 50 años solo las mejores sobrevivirán y todas las que piensan que hay que abusar de sus empleados, pagarles lo menos posible y no darles las condiciones para que florezcan y den lo mejor de sí, desaparecerán por la presión del mercado. Es como con lo de las mujeres directivas: es cuestión de tiempo

Siemens es alemana. Existe la imagen de que los trabajadores alemanes son muy eficaces en comparación con los españoles. ¿Es otra generalización o algo de cierto hay?

Los trabajadores alemanes de Siemens son muy responsables, excelentes trabajando, muy innovadores y planificados. En la parte española, a eso se suma mucha creatividad. Y eso es algo que llama la atención en otros países.

En una entrevista señaló el absentismo como un problema grave de la economía española.

El absentismo demuestra falta de compromiso con la compañía. Y es importante crear empresas en las que la gente quiera participar y no crear excusas para no ir.

¿Qué distingue a un buen jefe?

La capacidad de servir. Es el responsable de marcar la ruta y fomentar la cultura de equipo. Debe ser empático, fomentar la camaradería y no castigar el error.

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