Casi cuatro millones de telespectadores siguieron la noche del sábado la gala de los Goya, lo que supuso un 24,7% de cuota de pantalla y el espacio líder de la jornada. La retransmisión fue más seguida que en pasadas ediciones confirmando el hecho cierto de que el sábado es mejor día que el domingo para la celebración de la gala del cine español.

Una gala que se hizo eterna. Comenzó a las diez y terminó a la una menos cuarto de la madrugada, una hora intempestiva. La duración del evento dejó por el camino a buena parte de los telespectadores que se perdió los premios gordos, uno de los cuales fue a parar al director Alberto Rodríguez y su película La isla mínima.

TVE informaba ayer del dato exacto de seguimiento medio de la gala: 3.839.000 personas, que pudieron ser más si el programa no hubiera sido tan dilatado. A la gala de los Goya le sigue sobrando al menos una hora, algunos chistes, muchos discursos, un rosario de agradecimientos y algún intermedio musical. Miguel Poveda cantando a las doce y veinte de la madrugada sonó casi a risa. Los premios "gordos" se dejan para el final en todas las galas, también en los Oscar, pero es extraño que el Goya al mejor montaje (nueve y cuarto de la noche) fue más seguido que el premio a la mejor película, en torno a las doce y media.

Los 10 Goyas para La isla mínima se suman a 5 premios Feroz, 2 premios Forqué, 8 medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos y otros 10 de la asociación de cine andaluz Asecan.

La presidenta andaluza Susana Díaz felicitó ayer al equipo de La isla mínima y celebró el "liderazgo y solvencia" de la industria audiovisual andaluza. Díaz se acordó del actor malagueño Dani Rovira y de los cuatro premios obtenidos por el filme El Niño, que tiene como plató a la comunidad de Andalucía y contó con actores locales.