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Vuelve, y muy bien, nuestra Orquesta

Vuelve, y muy bien, nuestra Orquesta

Vuelve, y muy bien, nuestra Orquesta

Un bello concierto el del viernes último en el que pudimos gozar por segunda vez (y me parecen pocas) de nuestra flamante OFGC dirigida, y muy bien, por su titular el maestro Pedro Halffter y actuando como solista la violinista Lara St. John.

Una sorpresa muy agradable fue el Concierto para violín y orquesta 'El violín rojo', de John Corigliano, en el que todo sonó muy bien, mostrándonos su procedencia cinematográfica en todo él, sobre todo en su Accelerando finale, que me hacía recordar músicas similares de Mancini, Herrmann, Korngold y tantos otros excelentes músicos con personalidad propia y que nos han ayudado en la contemplación de filmes. Este concierto procede de una película que no he visto, pero ello no fue óbice para que lo gustara como obra acabada con una gran cantidad de ideas perfectamente hilvanadas y con un tratamiento del solista de gran virtuosismo y que fue muy bien resuelto por la solista con un sonido poderoso y una digitación portentosa como demostró en el regalo, una página verdaderamente diabólica supongo que de Paganini. Siendo una obra absolutamente desconocida, la excelente interpretación de la solista y la Orquesta me la hizo disfrutar como si fuera clásica, y a ello contribuyó la excelente compenetración de solista, director y Orquesta, recordando particularmente la muy buena cantabilidad del Andante flautando al que sólo faltó la voz humana.

Y del cine pasamos a la ópera, en una versión sinfónica realizada por el maestro Halffter del Tannhäuser de Wagner, magnífica en la selección de los fragmentos, por lo que resultó un poema sinfónico del otro Ricardo, Strauss, por supuesto. A la gran variedad de la obertura con los dos temas de amor, siguieron los pasajes más característicos de la obra en los que la Orquesta , con su director se lucieron especialmente mostrándonos el conjunto el buen momento que atraviesa. No es cuestión de dar detalles, pero recuerdo muy especialmente la plegaria de Elizabeth, el Canto de la estrella y la entrada de los Cantores para celebrar esa especie de Juegos Florales que ocupan el segundo acto y que el maestro Halffter resolvió, con muy buen acuerdo, suprimiendo las intervenciones de los cantores dejándola reducida al Himno a Venus que origina el tumultuoso final del Acto y que fue otro de los momentos mágicos de la interpretación.

Buen concierto por todo, por programa y por su ejecución.

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