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"El presidente de Estados Unidos podría ser en poco tiempo un hispano"

"Esta fundación se creó en 2000 como regalo del Estado español al rey Juan Carlos"

Jesús Andreu.

Jesús Andreu. FUNDACIÓN CAROLINA

"El presidente de Estados Unidos podría ser en poco tiempo un hispano", apunta Jesús Andreu, director de la Fundación Carolina, institución deudora de su nombre a dos reyes españoles, Carlos I y Juan Carlos I, y surgida por acuerdo del Consejo de Ministros como un regalo del Estado español al padre del actual monarca con motivo de su 25 aniversario como soberano y coincidiendo con los quinientos años del nacimiento de su antepasado, que también fue emperador de Alemania. La fundación en la que están representadas las principales empresas del país, pretende fomentar las relaciones culturales y la cooperación en materia educativa y científica entre España y la Comunidad Iberoamericana de Naciones y con otros países con especiales vínculos históricos, culturales y geográficos. Andreu, experto en relaciones internacionales, celebra la buena salud del español, la segunda lengua del mundo, con la misma intensidad que se queja del carácter ciclotímico de los españoles que les impide relativizar las victorias y las derrotas.

Señor Andreu, ¿cómo acabar con la imagen de una España trágica acuciada por el paro?

Esa imagen trágica solo la tenemos en España porque somos muy dados al sentir trágico de la vida. Fuera son conscientes de que pasamos por una crisis y de que tenemos un problema de paro pero ven también que España sigue siendo una de las principales potencias económicas del mundo y admiran nuestra red de servicios públicos que ha dado amparo a tantísimas personas que lo pasan mal. Esa red pública no existe en otros países que también atraviesan una crisis y dejan desprotegidos a sus ciudadanos. En el extranjero nos siguen viendo como un país de oportunidades.

¿Existe entonces en España una tendencia al melodrama que daña nuestra propia reputación?

En España tendemos a la ciclotimia. En época de bonanza celebramos todo de forma exagerada y cuando nos va mal caemos pronto en la depresión. Eso ha pasado en varias generaciones empezando por la de 1588, cuando España tiene algunas pérdidas del Imperio. No podemos olvidarnos de la generación del 98 y su visión trágica de la vida.

¿Cómo es la generación de 2008?

La generación del año de la crisis. Lo más curioso es que nos criticamos a nosotros mismos, pero sobre todo nos molesta cuando lo que ya nos hemos dicho lo dicen desde fuera.

Y frente al desánimo usted apuesta por la ética del esfuerzo, ¿corremos el riesgo de superar la crisis económica pero de agudizar por falta de esfuerzo la intelectual?

Somos un pueblo esforzado y lo hemos demostrado. Hemos vivido en los siglos XIX y XX situaciones trágicas y crisis muy duras pero que hemos sabido salir adelante. Otra cosa es que el valor del esfuerzo no está hoy muy en boga.

¿Ha contribuido la crisis a impulsar esa ética del trabajo?

Somos trabajadores, pero también es cierto que tenemos una forma de entender la vida en la que pensamos que no todo es el trabajo. Eso es admirable. En España a lo mejor falla la planificación y cierta estrategia para ser más eficaz y productivo. Hay que tender a la armonía y al equilibrio. Estoy convencido de que si no hay vida privada rica, buena e intensa es muy difícil tener una vida laboral eficaz.

¿Lo ha conseguido usted?

Lo intento constantemente. Siempre hay tiempo para robar media hora al día para la lectura o el deporte. Es una cuestión de planificación y organización.

¿No es más notable esta ética en los países reformistas del norte que en los del sur de Europa que apostaron por la contrarreforma?

Existen diversos estudios que apelan a la religión o al clima para explicar hasta la capacidad de ahorro de los distintos países. Son teorías anticuadas de cuando el hombre no controlaba la luz, la temperatura o su movimiento. Hoy todo se puede modular. Yo creo que hay una tradición milenaria del Mediterráneo que cuando se nos quiere ensalzar se alaba nuestra comida, el apego a la vida, nuestra capacidad para la risa, la diversión y para la cultura y cuando se nos quiere atacar se utilizan los mismos argumentos. Aunque no hayamos desarrollado tanto esa ética del esfuerzo, creo que la hemos practicado siempre y no hay más que ver lo que hemos mejorado en las últimas décadas y la cantidad de estudiantes extranjeros que eligen España para formarse.

Muchos de los cuales llegan a través de la institución que preside, ¿qué valoración hace de estos 15 años de funcionamiento de la Fundación Carolina?

Hemos logrado recuperar el prestigio de la universidad española entre las comunidades de estudiantes iberoamericanos que en algunos momentos se sintieron atraídos por las ofertas académicas que les brindaban en Estados Unidos y el Reino Unido. Todos esos estudiantes que se forman con una de nuestras becas vuelven a sus países con un conocimiento profundo de España, se convierten en embajadores de nuestro país, y además nosotros conseguimos el objetivo primordial de apostar por la internacionalización de la universidad. Esta fundación se creó en 2000 como regalo del Estado español al Rey don Juan Carlos.

¿Cómo regalo al rey?

Sí, por sus 25 años en el trono. Hace tiempo se regalaban a los reyes armaduras y cofres y ahora lo que se les ofrece son, por ejemplo, fundaciones dedicadas a la enseñanza. Solo hasta 2014 hemos becado a más de 15.000 iberoamericanos seleccionados siempre bajo el criterio de excelencia curricular.

¿Sirve esta fundación para captar talentos de Iberoamérica?

Todo lo contrario. Una de las condiciones que se les pone a estos estudiantes es que una vez finalizado el curso regresen a sus países. No queremos quedarnos con el talento iberoamericano, sino mejorarlo para devolverlo. A lo largo de estos años de trabajo, más de 500.000 estudiantes han solicitado nuestras becas y puedo asegurar que los que han venido a España han regresado a sus países con trabajo fijo, mejorando el rango profesional, convertidos en directivos y hasta en ministros.

Enhorabuena, a ver si sucede lo mismo con los talentos españoles que tienen ahora que emigrar por culpa del paro.

Todo el que se tiene que ir de su país forzado lo hace con dolor, pero el paso por el extranjero es a la larga siempre positivo y enriquecedor tanto para el emigrante como para el país que le acoge.

Y ahora Estados Unidos acoge a miles de iberoamericanos que demuestran talento, ¿prefieren las clases altas latinoamericanas enviar a sus hijos a prestigiosas universidades de Estados Unidos en vez, de España?

La influencia de Estados Unidos es enorme en todo el mundo y es cierto que cuenta con universidades muy buenas. Sin embargo, los estudiantes iberoamericanos siguen apostando por España y lo hacen porque compartimos el idioma y la cultura, pero también porque tenemos una enseñanza de calidad.

¿De calidad? Pues las universidades españolas nunca aparecen en los rankings de las más prestigiosas.

Tenemos grandes escuelas de negocios, programas de energías renovables y especialistas muy bien formados en oncología y enfermedades víricas, sin olvidar los estudios de Arte y Humanidades. Solemos salir mal en esos rankings, pero porque lo que evalúan son las universidades en su conjunto, no los programas. En enseñanza nunca se hace lo suficiente, pero tenemos que dejar de obsesionarnos con que todo el esfuerzo para mejorar lo haga el sector público.

¿Es una universidad de calidad viable solo con financiación pública?

Tanto se yerra cuando se demoniza lo público como cuando se demoniza lo privado. Los dos sistemas tienen que coexistir para beneficiarse mutuamente e impulsar una competencia sana. El reto de la universidad española pasa por adaptar mejor sus estudios a las demandas de empleo y eso solo se puede hacer de la mano de las empresas.

¿Nota que las comunidades hispanoamericanas de Estados Unidos están perdiendo el español?

No creo que sea así, pero no olvidemos que esa comunidad no es iberoamericana. Ellos se consideran norteamericanos y se sienten orgullosos de su procedencia y de su idioma. Es una comunidad bilingüe de mucho peso por su potencial electoral. En 2050 habrá en Estados Unidos 140 millones de hispanohablantes, así que no creo improbable que en un futuro no muy lejano, el presidente de Estados Unidos sea hispano.

¿Hablan de alguna manera el denominado 'spanglish'?

Lo que hablan es un español con modismos, pero el spanglish es más propio de lugares como Puerto Rico y la República Dominicana. Los dos idiomas se han influenciado mucho a lo largo de los años por la convivencia.

¿No le da la sensación de que el inglés está ganando la batalla?

En absoluto. Le aseguro que el español de países como Colombia o Perú es más puro y resistente que el que se habla en España. En México han traducido has ta la "happy meal" y la llaman "cajita feliz". El inglés también ha adoptado palabras españolas s in traducirlas, como "tapas".

Así que se puede recorrer el mundo sin problemas si uno habla inglés y español, ¿verdad?

Sin lugar a dudas. Hacia nuestro oeste, lo que predominan son estas dos lenguas y si miramos hacia Asia nos damos cuenta de que cada vez son más las personas que quieren aprender español porque son conscientes de que es la segunda lengua del mundo.

¿Sigue pensando que el español no está suficientemente valorado en las instituciones de la Unión Europea?

Por supuesto. Las lenguas oficiales que se fijaron fueron las de los países fundadores y el español ha quedado injustamente preterido. Tenemos que hacer valer nuestro idioma y mejorar su posición tanto en la UE, como en Naciones Unidas. A lo mejor en Europa no tenemos tantos aliados para conseguirlo, pero en la ONU, sí.

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