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Entrevista. Acuarelista

Inés Pacheco: "El desnudo es muy recurrente en la pintura pero no es fácil de dibujar"

La artista descubre en la exposición 'Nudus', una treintena de acuarelas sobre esta temática

Inés Pacheco, en el Club LA PROVINCIA.

Inés Pacheco, en el Club LA PROVINCIA. JUAN CARLOS CASTRO

Los cuadros de esta exposición mayoritariamente son desnudos y sólo vemos la cabeza de los modelos en cuatro ocasiones. ¿A qué es debida esta voluntad de representar el cuerpo antes que el rostro?

Se debe a que me centro en los colores, la luz, las sombras y los movimientos, lo cual se expresa mejor a través del cuerpo que con el retrato. Si pintase retratos, todos estos elementos se difuminarían durante el periodo de tiempo tan prolongado en el que un modelo tendría que posar quieto y mis pinturas están tomadas del natural. Los modelos posan treinta minutos, lo cual es un intervalo de tiempo tan corto, que es insuficiente para poder realizar algo tan complejo como un retrato. Por eso soy acuarelista, porque con el óleo no se podría crear tan rápidamente, por ejemplo, pintar un desnudo llevaría varios días, mientras que con la acuarela se necesita menos tiempo. Cuando he pintado estos desnudos, he buscado su esencia, no retratarlos de la manera más precisa, por eso algunos cuadros son sólo extremidades, porque a veces estas son más expresivas que un rostro.

¿El título de la exposición y de cada pintura se debe a que se ha inspirado en la mitología y la literatura clásica?

En un principio he querido pintar una realidad, y unos cuerpos me han sugerido luz, otros belleza, y etc., luego vino la labor de elegir nombres conforme al significado de cada cuadro. Por ejemplo titulé Mars, el nombre del dios de la guerra, al cuadro que representa un pene y una mano muy masculina. Por el contrario uno que tiene mucha luminosidad lo titulé Aegle que significa luz, resplandor. Para un cuadro que representa unos pechos elegí el de Aglaia, que significa belleza, porque me parece el más bello de la exposición. Agamenón, que significa muy firme, fue el nombre que elegí para el cuadro que representa una mano muy fuerte. Hay un caso muy curioso y son dos cuadros que me parece que establecen una conversación, uno lo titulé Anath, diosa de la fertilidad y el otro Hadad, el dios del trueno, su consorte. O sea que los nombres surgieron a posteriori, cuando quise titular lo que cada pintura me sugería. En primer lugar pinté lo que sentí y luego busqué nombres que simbolizasen lo que vi. Puede parecer sencillo, pero es muy difícil poner título a los cuadros para hace más evidente su significado. De hecho los tres que pinté embarazada no tienen nombre.

Su estilo de pintura es muy diferente de la acuarela a la que la mayoría del público está acostumbrado.

Efectivamente, y es debido a que soy autodidacta, sólo tuve un maestro que es Antonio Soria, un acuarelista madrileño que reside en Lanzarote y pinta de esta forma. Por lo tanto no sé cuál es la técnica ortodoxa porque no la conozco, nadie me la ha enseñado. Un amigo dice que son chorreras de agua, he evolucionado con ello y he tratado de que los colores interactuasen solos. La acuarela es transparente, mientras que el papel es blanco, por lo que pintar sobre el papel equivale a tomar la máxima luz, e ir oscureciéndola al colorear. A pesar de ello soy muy transparente, muy impulsiva, por lo que no podría crear otro tipo de acuarela debido a mi naturaleza. Esta es mi forma de expresarme, a través de un pincel grueso con mucha agua, he tratado de expresar lo que me ha sugerido la vista en un corto espacio de tiempo. Mis cuadros no pueden parecer tranquilos porque no lo soy.

¿A qué es debido que incluya algunos cuadros pequeños de su hija en la exposición?

Fue una sugerencia de Ángel Tristán Pimienta. Mi hija pinta desde muy pequeña, por ejemplo, uno de los cuadros lo realizó con tan solo veinte meses. Siempre le ha encantado estar todo el día pintando, cuando casi no hablaba ya pintaba. Por eso pensé que poner sus cuadros en mi exposición era una manera de incentivarla a ella y a otros niños, lo cual es muy importante porque es una lástima que los niños estén tan lejos del arte. He comprobado con gran satisfacción que ha funcionado, sus amigos vienen a ver la exposición y les encanta comprobar que además hay cuadros de una niña de su edad. El arte que crean los niños no está contaminado por las normas, todavía es puro, y por lo tanto es más interesante que algunas creaciones de los adultos. Todo esto tiene que ver con mi concepción de la pintura.

Entonces afirma lo mismo que la conocida frase que se atribuye a Picasso: "Tardé unos pocos años en aprender a pintar como los artistas del renacimiento, pero a pintar como los niños me llevó toda la vida".

En cierto modo sí. No quise tener profesor, de Antonio Soria solo cogí sus sombras. Nunca fui a la escuela de Bellas Artes, estudié arquitectura, pero allí aprendí a dibujar estructuras y edificios, de manera que sólo aprendí a dibujar, pero nadie me ha enseñado a pintar. No quise que me dijeran que una buganvilla se pinta de esta manera y unas tejas de esta otra, porque no quería estar tan condicionada. Además no hay una única forma de pintar las cosas, basta con ver que cada uno de los pechos de la exposición está pintado de una manera distinta.

¿Ha tratado de pintar como un niño?

No exactamente, porque no me considero naif sino expresionista y he elegido pintar desnudos, lo cual es algo muy complejo. La mayoría de los artistas a lo largo de la historia han coincidido en que lo más difícil de dibujar es el cuerpo, de tal manera que cuando has aprendido a hacerlo se puede decir que ya lo sabes todo. A pesar de que el desnudo es muy recurrente en la pintura no es fácil de dibujar.

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