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Cine 'Map of the Stars'

Hollywood Babilonia

Mia Wasikowska y Julianne Moore en un fotograma de 'Maps of the Stars'.

Mia Wasikowska y Julianne Moore en un fotograma de 'Maps of the Stars'. LP

Resulta sorprendente que 65 años después del estreno de El crepúsculo de los dioses de Billy Wilder, y cuando han surgido tantos y tan variados directores en el cine americano, tenga que ser un director canadiense como David Cronenberg quien haya llevado a cabo una de las más salvajes digresiones, si no la más salvaje, sobre el Hollywood contemporáneo. Una película como Maps of the Stars, acaso imperfecta pero resuelta con un sentido y un propósito críticos tan raros de ver en el cine actual, sólo puede ser obra de alguien que vive fuera de Hollywood.

El guión de Bruce Wagner, directo y conciso, centrado en los hechos sin hacer innecesarias disquisiciones sobre las motivaciones de los mismos, pues lo más atractivo de Maps of the Stars reside en la manera como Cronenberg se acerca a un relato de marcados aires de tragedia y de qué forma lo reconduce hacia sus obsesiones habituales, no está muy lejos de las historias reunidas por Kenneth Anger en su libro Hollywood Babilonia, considerado la Biblia del cotilleo cinematográfico.

Maps of the Stars es una mirada crítica a determinados aspectos de la industria del cine americano (el estrés laboral, el arribismo, la crisis de identidad, la obsesión por la fama, la cháchara psicológica, los traumas, las drogas), vehiculada sobre la relación y/o el contraste entre dos mujeres contrapuestas, una chica que se cubre el cuerpo para ocultar sus quemaduras y una estrella de cine en horas bajas, sus respectivos problemas y sus maneras de vivir, que se trastocan el día que la primera entra a trabajar para la segunda como asistente personal.

A diferencia de la anterior película de Cronenberg, Maps of the Stars adopta, a pesar de sus elementos realistas, el ropaje de un cuento de terror en su significado más amplio. Postergando el cuestionable tono de comedia negra de algunas escenas, la película no elude, todo lo contrario, se asienta, en la solapada crueldad y horror de la vida de las estrellas que pueblan las colinas de Hollywood, que aquí se representa como un hediondo caldo de cultivo para la sordidez, el odio y la muerte.

No me gustaría terminar esta reseña sin destacar la interpretación de Julianne Moore, flamante ganadora del Óscar a la mejor actriz por Siempre Alice (era su quinta candidatura, y podría haber ganado la estatuilla incluso por esta película por la que no fue nominada), que nos ofrece otra magistral interpretación de una estrella de cine acabada que no es consciente de serlo. Maps of the Stars confirma que el infierno es más fácil de encontrar, hoy por hoy, en la vida de las estrellas que en las películas.

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