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Entrevista. Superiora general de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor

Lourdes Perramón: "El desafío en la prostitución es ver a la mujer más allá del trabajo que ejerce"

"Creo que hay mucha teoría en el peor sentido de la palabra en el ámbito de la prostitución", señala

Lourdes Perramón, superiora general de la Congregación de Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor.

Lourdes Perramón, superiora general de la Congregación de Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor. JUAN CARLOS CASTRO

¿Cuál es el objetivo de abordar el fenómeno de la prostitución desde una perspectiva antropológica?

La esencia de la aproximación antropológica al tema de la prostitución y la trata es que permite constatar que muchísimas ideas que tenemos en torno a la prostitución se corresponden con modelos construidos que poco tienen que ver con la realidad. La prostitución está presente en distintos ámbitos de nuestra realidad pero, desgraciadamente, continúa vinculada al rechazo social y a la estigmatización. Mi punto de vista es que, para empezar, es fundamental darnos cuenta de cuál es nuestra mirada para poder desmontar nuestros prejuicios hacia la prostitución. En este sentido, la voz de las propias mujeres que ejercen la prostitución es la perspectiva que nos parece más real e importante. Conocer cómo sienten y viven ellas la prostitución nos sirve para mirar este fenómeno con los pies en la tierra.

¿En qué consiste su intervención desde la congregación de Hermanas Oblatas en el terreno de la prostitución?

En los últimos 20 años, he estado trabajando con mujeres que ejercen la prostitución en el barrio del Raval de Barcelona, donde trabajamos desde la necesidad de aprender a ver a la mujer más allá de la actividad que ejerce. Nosotras siempre decimos desde nuestra congregación que ese es nuestro desafío. Una parte importante de nuestra intervención se basa en escuchar sus testimonios y experiencias y, a partir de ahí, lo que hacemos es o bien acompañar a estas mujeres para que tengan más opciones si no quieren ejercerla, o bien tratar de que quienes quieran continuar puedan hacerlo en mejores condiciones.

En un plano general, ¿cuál es la realidad con que se ha encontrado a través de los testimonios de estas mujeres?

Cuando hablamos de mujeres que ejercen la prostitución, tenemos que mirar cuál es su posición dentro de una dinámica social donde no está resuelta la vida de muchas personas. Entonces, en la mayoría de casos te das cuenta de que la prostitución es una estrategia económica para salir adelante en un momento de necesidad urgente, grande y, a la vez, con falta de oportunidades. Más que evaluar esta actividad desde la etiqueta de la sexualidad, nos falta mirarlo desde una perspectiva de fenómeno social, donde ellas muestran su preocupación por otros aspectos, como las dificultades económicas o la legalidad de su situación.

¿Cree que en España tendemos a mirar hacia otro lado en lo que respecta a la situación legal de las prostitutas?

En realidad, yo creo que se mezclan varias cosas. Por un lado, hay quien tiene una mirada muy clara desde el rechazo y que, por lo general, son miradas muy superficiales y fáciles. Por lo general, nos quedamos con lo externo y simbólico de la actividad, pero no pensamos en que es una persona la que está allí y desconocemos cuál es la historia que tiene detrás para haber llegado hasta esa realidad. Puede que, tal vez, si yo hubiese estado en el lugar de esa persona, yo hubiese hecho lo mismo. Y, sin embargo, me permito el lujo de juzgar, de valorar y de ponerle una etiqueta, porque no se me ocurre ir a profundizar en esta realidad.

Con respecto al "limbo legal" en que se encuentra la prostitución en España, ¿se muestra partidaria de abolir, legalizar o regular esta actividad?

Precisamente, frente a estos planteamientos, mi posición es la de desmontar los discursos cerrados y aprendidos. Creo que hay mucha teoría en el sentido más despectivo de la palabra en el ámbito de la prostitución y son discursos que rara vez se podrían validar si los contrastáramos con la realidad. Para mí, todos los extremos son malos, en el sentido de que la vida es mucho más compleja y un discurso muy cerrado no casa con la realidad de la prostitución. Antes que defender el discurso del abolicionismo o el de los pro-derechos, que pueden ser como las dos posturas más extremas, invito a romper el dualismo y encontrar un discurso desde lo que las propias mujeres plantean y desean.

Y según lo que ha podido constatar, ¿qué opinan ellas?

Si lo analizamos desde una perspectiva de complicidad, más o menos suele resultar que hay un grupito, reducido pero real, que defiende la prostitución como un trabajo, con lo que entramos en el terreno de la regulación de derechos. Luego, existe otro grupo, en proporción similar, para el que la prostitución es algo muy negativo y denigrante, que va en contra de sus propios valores, por lo que estaríamos hablando, siempre en el plano teórico, de una postura abolicionista, que vive la prostitución como una vulneración de derechos. Pero luego se da una gran mayoría de mujeres que no muestra una posición tan evidente en torno al ejercicio de la prostitución, y que la conciben como una experiencia vital del tipo "en este momento, es la alternativa que tengo". Es decir, igual no la desean ni para ahora, ni para el futuro, pero ahora es su medio para salir adelante con su familia y sus hijos. Con esto, me baso en sus experiencias vitales porque, en definitiva, este es un debate menos teórico y más vivencial.

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