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Entrevista.

Alfonso Muñoz García: "Estoy ileso aquí en mi casa de Arucas mientras Nepal ha quedado arrasado"

"El terremoto nos cogió en la calle, a mi padre lo tiraron al suelo y lo pisoteaban al correr todos sin rumbo", recuerda el miembro de la ONG Meena Ghale de Nepal, sorprendido en Katmandú pro el seísmo

Alfonso Muñoz García: "Estoy ileso aquí en mi casa de Arucas mientras Nepal ha quedado arrasado"

Alfonso Muñoz García: "Estoy ileso aquí en mi casa de Arucas mientras Nepal ha quedado arrasado"

¿Usted estaba en Nepal cuando se produjo el terremoto?

Sí. Este año volvimos mi padre, mi hermana y yo a Nepal y llevábamos un mes entre todo lo que son las ayudas, la gestión, porque siempre hay que supervisar todo lo que hacemos con la ONG Meena Ghale de solidaridad con Nepal. Por suerte, nos pilló ya prácticamente para volver a España. Nosotros volvimos del pueblo Goljung dos días antes del terremoto, porque si no hubiésemos vuelto dos días antes y nos coge el terremoto en el pueblo todavía estaría allí. Ahora mismo el pueblo y la zona están totalmente aislados ya sea telefónicamente o por vías terrestre.

¿Se encontraban en Kadmandú cuando se produjo el primer seísmo?

Sí. La noche antes del terremoto pillamos los billetes para venirnos el 27 de abril. El día siguiente estábamos resolviendo cosas en Kadmandú, comprando material con un nepalí que nos ayudaba a ser gestiones. Íbamos de una tienda a otra y el primer terremoto nos pilló a la mitad de la calle. Yo iba con mi padre cuando empezó los temblores. A mi padre lo tiraron al suelo porque la gente empezó a correr en todas las direcciones sin rumbo. Yo por suerte me mantuve un poco, me quedé parado mirando a ver qué pasaba. Vi que a mi padre lo tiraban al suelo, pasaban por encima. Se caían nepalís. Pude coger a mi padre, que iba a correr, y nos quedamos a mitad de la calle mirando para arriba a ver qué pasaba. Se caían los edificios, se hundían los interiores de las tiendas y salían polvo de dentro de ellas como explosiones. Las motos se caían y la gente seguía corriendo. El primer terremoto duraría entre 30 segundos y un minuto. Fue muy intenso pero breve.

¿También estaba su hermana nepalí?

No. Se había vuelto antes de tiempo, dos semanas antes. Ella está en Málaga.

¿Y a continuación qué hicieron?

El amigo nepalí nos enseñó un descampado grande y allí estuvimos media hora con las pequeñas réplicas que iban saliendo. Después nos fuimos al hotel por las calles más amplias que podíamos ir, viendo el desastre que había causado el terremoto. El hotel en el que estábamos por suerte era bastante fuerte y había aguantado bien el seísmo. Esos dos días los pasamos entre el hotel y saliendo por las calles. Nos confiamos un poco y esa noche dormimos en la habitación y nos despertó una de las réplicas fuertes, a las cinco de la mañana. Y otra vez, a las cinco de la tarde nos fuimos a duchar en la habitación y nos pilló otra de las gordas, que la habitación parecía un barco. Entonces no subimos más a la habitación, porque parecía que las réplicas no iban a acabar y dormimos en el hall. Al día siguiente hablamos con amigos de Las Palmas y contacté con la embajada y nos dijeron que tenían el avión.

¿Cómo volvieron?

Como el aeropuerto estaba funcionando algo bien, en vez de gastar recursos porque el avión oficial ya iba lleno, salimos por nuestra cuenta por el vuelo regular. Y de hecho llegamos casi antes que el de la embajada. Salimos de Kadmandú en vez de las dos cuando estaba previsto, cuatro horas más tarde. Iba con retraso, cosa lógica porque había para salir 50 vuelos en un aeropuerto para ocho aviones. Había gente que llevaba tres días de espera. Salimos de Kadmandú vía Nueva Delhi, Abu Dhabi, Roma hasta Málaga, más de un día.

¿Cómo vivió la experiencia?

La gente me pregunta si estaba dramatizado. Yo he contestado que estaba en el sitio, te llevas el susto, lo pasas fatal. Te cuesta salir. Pero al final estoy ileso y estoy en mi casa de Arucas. Pero el desastre es el que hemos dejado detrás. ¿Me voy yo a quejarme si me he llevado mucho o poco susto cuando tenemos un país, que es pobre, y que ha quedado arrasado? Y nos empezaremos a enterar del gran drama en que ha quedado las zonas rurales. Es un desastre. Estando allí dentro no eres consciente de lo que pasa. Te mueves en un círculo de cinco kilómetros como mucho y aquí empiezas a ser consciente del alcance y de por qué estaban asustados.

¿Ha tomado más conciencia aquí de las consecuencias del terremoto?

Sí, claro. Allí eran mil muertos. Y bueno con la cantidad de habitantes que tiene Nepal, mil muertos eran pocos. Además, como había sido por el día fue menos, porque la gente estaba trabajando. Si hubiera sido por la noche se hubieran triplicado los muertos. La zona está bastante destrozada y las vías de comunicación están con deslizamientos de tierra. Sin embargo, la zona agrícola de Rasuwa no está mal de agua y de luz, porque tiene central eléctrica al tener ríos.

¿Cómo viven esta situación tu padre y tu hermana nepalí?

Mi padre está ya un poco más fuera. Mi hermana Meena Ghale aquí, sabiendo que el pueblo está muy afectado, está agobiada, preocupada. Nos han llegado noticias de que su familia está bien, pero no sabemos cómo está la vivienda.

¿Qué van a hacer?

Analizar cómo ha quedado la situación y ver qué necesitan. Unicef es una organización muy potente y nosotros valoraremos cómo podemos ayudar.

¿Qué relación tiene con Nepal?

En 1998 mi padre y su mujer adoptaron una niña de Nepal. Mi hermana adoptiva tenía cinco años y mi padre le sacó el nombre del pueblo donde había nacido, que era Goljung.

¿Y después qué pasó?

En España ya se mantuvo una cierta correspondencia con esa familia de Meena. A los tres años, en 2001, volvimos a Nepal mi padre, su mujer, mi hermana y yo para que ella se reencontrarse con su familia nepalí. El pueblo nos acogió muy bien en un encuentro muy bonito. Vimos la realidad del pueblo. Es una zona rural muy pobre y con pocos recursos. Desde entonces se montó una pequeña ONG, que cuenta con un centenar de miembros. Mandamos desde entonces ayudas educativas y surtimos dos pequeñas farmacias del pueblo Goljung.

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