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Entrevista. Cocinera

Inés Ortega Klein: "La felicidad está en una olla"

"Mi madre fue precursora de la comida sana: nos daba yogures cuando se vendían en la farmacia", apunta la escritora

Inés Ortega Klein.

Inés Ortega Klein. LP / DLP

Ha dividido el trabajo en seis tomos, en "una colección con la que hace un guiño a la época en las que las 1.080 recetas se entregaban con los suplementos de 1.080 recetasEl País

Hombre, vengo de la familia que vengo y me da pena lo que le pasa al papel. Vaya por delante que uso internet, donde leo mucho con la tableta; es cómodo cuando se viaja. Pero como el olor del papel y el placer de tocar el periódico no hay nada, al igual que oler un libro cuando lo abres.

¿Por qué Más allá de 1080 recetas de cocina

Pues sí... Después del libro mi madre y yo seguimos haciendo recetas que no incluimos, pero que yo fui acumulando. Ella misma me animó a publicarlas algún día. "Tienes que hacer algo más allá del 1.080...", me decía. Y aquí está. El 1.080 son básicamente recetas, pero en este hay algo más.

¿Qué se va a encontrar el público?

Aparte de recetas, añado apartados sobre la composición de los alimentos, sus vitaminas, consejos para conservarlos... También curiosidades, anécdotas o datos sobre el origen de las palabras. Por ejemplo, los buñuelos de viento: el nombre viene de puñuelos, porque los romanos amasaban con puños. Todo esto surgió porque la gente me preguntaba por cuestiones de este tipo, me pedía consejos y me pareció interesante incluirlo.

Por tanto, un libro para leer también sentado en el sofá.

Me hace gracia porque muchos de mis lectores me dicen que no tienen tiempo de cocinar, pero que tienen mis libros en la mesilla y los leen de noche. De alguna forma se entretienen, "saborean" los libros... Pues creo que esta obra se da esa oportunidad de que la gente disfrute la comida más allá de si la puede comer o no.

Se me ocurre que esto que dice de "saborear" leyendo es ideal para aquellos que eternamente estamos a dieta.

Efectivamente: no puedo comer la receta, pero la puedo leer y así la disfruto igual, ¿no?

¿Algún plato favorito?

Sin lugar a dudas un postre. Me encanta el dulce. Como de todo, pero ante un buen postre...

Comer de todo, el eterno consejo.

Mi madre nos acostumbró de pequeños a mí y mis hermanos a ello. Tomábamos mucha verdura, cuando era algo que nadie lo recomendaba. Incluso yogures, en una época en que estos se vendían en las farmacias. Me acuerdo que yo lo decía en el colegio y mis compañeros me preguntaban si es que estaba enferma. Mi madre fue precursora de la comida sana que ahora tanto se estila. Y ella la hacía practicar a sus hijos.

¿Y el resultado?

Pues ni mis hermanos ni yo somos gordos, ni hemos sufrido acné... La alimentación es muy importante para cuidar la salud y todo eso repercute en otras cuestiones indirectamente, como por ejemplo el gasto sanitario de un país: si la gente come bien, tendrá buena salud y no habrá tanto gasto, ¿no? Yo siempre digo que la felicidad está en una olla. Si comes bien, por ejemplo, no sufres depresiones.

No obstante, los platos ricos están vetados a los que quieren adelgazar.

Yo siempre hago referencia al gran nutricionista que fue Grande Covián, que decía: "Come de todo, pero en plato de postre". Es decir, no hay que pasarse con la cantidad.

¿Se ha vuelto la cocina demasiado sofisticada o complicada en comparación, por ejemplo, a 1972 cuando su madre publicó el 1.080 recetas

A ver, hay de todo. Creo que ya hemos superado la moda de la llamada nouvelle cuisine. Sin embargo, algo ha quedado de la innovación y aunque se vuelve a la cocina tradicional, las recetas tienen algún toque nuevo y atrevido. Por ejemplo, a las lentejas de toda la vida se le añade ahora curry.

Dice que se muere por los postres, supongo que tampoco rechaza el arroz con leche.

Me encanta, cómo no. De hecho, en mi blog acabo de añadir una receta con manzana.

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