España cuenta desde ayer con dos nuevas Reservas de la Biosfera, el Macizo de Anaga, en la isla canaria de Tenerife, y la Meseta Ibérica, transfronteriza presentada junto con Portugal, ambas aprobadas por el Consejo Internacional que coordina el programa de la Unesco sobre el Hombre y la Biosfera (MAB).

El macizo de Anaga, espacio en el extremo nororiental de Tenerife, alberga la mayor concentración de endemismos por kilómetro cuadrado de toda Europa. Con una superficie total de 48.727 hectáreas, de las cuales 15.489 corresponden al medio terrestres y 33.238 al medio marino, acoge bosques de la era terciaria de laurisilva propios de Canarias, Madeira y Azores. Situada al nordeste de la isla, la primera Reserva de la Biosfera tinerfeña alberga especies animales muy diversas, reptiles en particular, pero también aves y peces, así como unas 1.900 clases de invertebrados, resaltó la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

El Macizo de Anaga es también muy valioso desde el punto de vista geológico, por ser una de las formaciones más antiguas del relieve insular, cuyas rocas en algunos casos tienen entre siete y nueve millones de años. Su población permanente asciende a unas 22.000 personas, que se dedican a la agricultura, la ganadería, la pesca y la conservación y repoblación forestal.

Con este macizo Canarias completa un vacío, ya que todas las islas, salvo Tenerife, contaban con una Reserva de la Biosfera.