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Entrevista.

Safwan Escaf Barmadah: "Europa paga ahora haber creído que los demás no importan"

"Los yihadistas no son fieles ni religiosos, son sicarios; ninguna religión ordena matar", señala el urólogo sirio que lleva 40 años en España

Safwan Escaf Barmadah.

Safwan Escaf Barmadah. MARÍA GÓMEZ

¿Le queda familia en Siria?

Quedan algunos de ellos en Alepo, que está completamente destruida. A un hermano lo tengo en Estados Unidos, y a mi hermana la tengo aquí.

¿Qué siente al ver el drama de sus compatriotas?

Son imágenes muy desgarradoras. Es un conflicto importante y se hace difícil distinguir entre los inmigrantes, que buscan comida, y los refugiados, que salen de Siria para que no les maten. Me llama la atención que se trate sobre todo de gente joven, de familias con hijos pequeños. Tienen un presente duro y un futuro incierto. Allí en Siria se quedan sus mayores. Lo más seguro es que termine regresando la mitad de ellos al cabo de un tiempo. En realidad, no quieren marcharse, pero no saben qué hacer. La verdad es que esas imágenes de familias enteras que llegan exhaustas a la frontera, sin agua para beber, me recuerdan mucho las del Holocausto.

¿Qué debe hacer Europa?

Es un problema muy grave, complejo, de una magnitud sin precedentes, con un pasado, un presente y un futuro. No se puede frivolizar. Ningún país puede meter de golpe a miles y miles de personas. Ahora, en el presente, hay que ayudarlos, pero ¿con qué futuro, con los problemas que ya tiene Europa? Buena parte de los que vienen son profesionales, pero no hablan el idioma y lo han perdido todo. Se trata de un fenómeno de ósmosis. En Europa no nos podemos extrañar de que vengan. Tenemos riqueza y ellos no. Tiene que compensarse de alguna manera. Aún existen muchos muros en el mundo.

Quizá habría que parar la guerra.

Aquí estamos sacando cadáveres de los ríos y del mar y no nos preguntamos qué ocurre aguas arriba, en los países de origen. De momento, lo que debe hacer Europa es ver cómo puede hacer de ese presente algo menos duro. Europa tiene que ser algo más que el euro. Es mentira que no se quiera ayudar, pero hay que hacerlo bien. Hay que recordar la avalancha, en menor medida, de refugiados de las guerras de Yugoslavia. Europa los absorbió sin problemas. Algunos de aquellos niños son ahora treintañeros, y están integrados.

Ha hablado del pasado de este conflicto.

El origen está en los Acuerdos Sykes-Picot de 1916, que se ratificaron al final de la I Guerra Mundial, con el Tratado de Versalles de 1919. El problema se inició con la división arbitraria que se hizo de aquellos territorios. Allí se gestó el desastre de hoy. Pero hay además otro factor. Cuando yo iba a Siria, y recorría Damasco, que es una ciudad de edificios bajos, muy grande, veía a la gente tirada, toda aquella pobreza y les decía: "Esto no puede ser, no puede seguir así. Hay que acabar con todo esto". Y me respondían: "Tranquilo, nadie va encender la mecha".

Nadie hizo nada.

Los regímenes militares ignoraron a la población, y aquello rompió de manera muy dura. Ahora se les ha juntado todo, el problema de la pobreza, de la religión y de la política. Todos los países árabes tienen una corrupción generalizada. Es a lo que conduce la pobreza. Es una forma de funcionar.

Menciona la religión. Siria parece haber caído en una pesadilla medieval. Ahí está la destrucción de los templos de Palmira.

El salvajismo, el crimen, es inaceptable. Nadie tiene derecho a matar y destruir de la forma en que lo están haciendo. La esencia de la religión es la misericordia y la construcción. No cabe en ninguna cabeza que se cometan tantas barbaridades en nombre de la religión. Ninguna de ellas ordena matar. Por tanto, no pueden hablar en mi nombre como musulmán.

Es chocante que buena parte de los integrantes del Estado Islámico se haya criado en países occidentales.

Quizá las segundas generaciones de inmigrantes tengan más recursos que las primeras para abrazar una fe más extremista. Pero los yihadistas ni son fieles ni son religiosos, sólo son sicarios de unas ideas. No es posible que alguien criado en un ambiente normal sea tan bárbaro. La educación permite elegir. No pudieron tener cultura y se abrazaron a la ceguera de la fe. La pobreza es algo que termina justificando lo que quieras.

¿Teme que la presencia de estos refugiados pueda crear problemas de racismo y xenofobia?

Después del año 1989, Alemania supo abrazar a sus compatriotas del Este. Estados Unidos atrajo a muchos inmigrantes para levantar el país. En Europa huimos de la mezcla, y sin ella no se pueden hacer grandes países. Europa está pagando ahora las consecuencias de haber estado tanto tiempo creyendo que los demás no importaban.

¿Ve alguna solución al drama sirio?

El problema no tiene solución ahora. Hay que ir río arriba. El problema, quizá, es el interlocutor, que hoy por hoy no existe. No hay nadie con quién discutir. ¿Con quién se va a resolver entonces el problema?

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