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Ciencia XVIII Congreso Internacional sobre Sistemas de Transporte Inteligentes

Las ciudades deberán adaptar carriles para los coches autónomos en el futuro

Cristina Olaverri asegura que los avances tecnológicos exigirán una reorganización de las carreteras y dotar al peatón de equipos que lo conecten con los vehículos La investigadora trabaja en Austria en sistemas para reducir el riesgo por distracción

Cristina Olaverri Monreal, investigadora del Instituto Tecnológico de Austria

Cristina Olaverri Monreal, investigadora del Instituto Tecnológico de Austria SANTI BLANCO

Las ciudades deberán adaptar carriles para los coches autónomos en el futuro, para sacar el máximo rendimiento de los mismos y que la convivencia con los vehículos conducidos por humanos no conviertan las carreteras en un caos. Así lo afirmó ayer Cristina Olaverri Monreal, investigadora del Instituto Tecnológico de Austria y miembro del comité científico del XVIII Congreso Internacional sobre Sistemas de Transporte Inteligentes que se clausuró ayer en Auditorio Alfredo Kraus de la capital y que ha reunido durante cuatro días a más de 500 especialistas de 42 países, bajo la organización de la ULPGC.

Olaverri, especialista en factores humanos y modelado del comportamiento humano en el transporte inteligente, apuntó que la tecnología, que ha avanzado mucho en este ámbito, exigirá una reorganización de las carreteras. "En el futuro vamos a necesitar carriles para coches autónomos, que tienen otra tecnología, y si no interfieren con los otros coches van a tener muchos beneficios, podrán ir más rápidos, van a ahorrar energía... Pero si están mezclados con los no autónomos se tardará más en ver los beneficios. Esto implicará la necesidad de reorganizar las carreteras".

Olaverri también apuntó la posibilidad de que se dote a los peatones con equipamiento tecnológico "para que puedan conectarse con los coches inteligentes", y advirtió que en este escenario futuro, mucha de la infraestructura actual ya no será necesaria.

"Los coches autónomos no van a necesitar los semáforos, los peatones sí, pero si estos tienen dispositivos móviles conectados al tráfico y los coches tampoco los necesitarán. Aún está por ver como se organiza todo. También será importantes las pantallas que estén dentro del coche, que informen al pasajero de lo que está ocurriendo fuera".

Según la especialista, dicho escenario empezará a ser una realidad en el plazo de diez o quince años. "Según mi información de aquí a diez años vamos a tener bastantes coches equipados de tecnología para comunicarse entre ellos, de hecho en Estados Unidos en unos años se hará ya en serie, y esa situación favorecerá la introducción de los coches autónomos, que sólo con sensores que no se comunique con otros no van a funcionar. Yo creo que en quince años tendremos un escenario así en las carreteras".

Mientras, gran parte de su trabajo científico va enfocado a evitar accidentes motivados por el ser humano, y que están muy relacionados con la distracción.

"Ya somos capaces de avanzar mucho en las tecnologías, pero no se trata de poner en el coche todo lo que se puede hacer, que se puede hacer muchas cosas, sino tener en cuenta que todavía tenemos que conducir, y debemos evitar los accidentes que se deben a errores humanos en el 90%", indicó la investigadora de Pamplona.

Uno de sus objetivos científicos ha estado enfocado a evitar que la tecnología que se instale en el automóvil (sistemas, cámaras...) no distraigan al conductor.

"Eso ahora es algo muy importante en el desarrollo de coches autónomos porque dentro de unos años la persona no va a conducir, va a ser un mero pasajero pero aún no estamos todavía allí. Incluso en ese proceso nos vamos a encontrar con situaciones en las que vamos a tener que coger el control del coche, aunque seamos un pasajero".

La doctora Olaverri apuntó que en la actualidad uno de los principales motivos de distracción en la carretera son los teléfonos móviles. "Es muy peligroso hablar, distrae mucho, pero también detectamos que la gente manda SMS, wassap... mientras conduce, y no miran la carretera y eso es muy peligroso".

Para contrarrestar los riesgos de distracción motivados por la tecnología, ya existen sistemas basados en señales que detectan el grado de distracción o de cansancio del conductor, cuando está perdiendo el control y le avisan de un peligro, generalmente a través de sonidos, o sistemas que corrigen la trayectoria para no cambiar te de carril.

"También, se trabaja, en el caso del coche autónomo, en sistemas que indiquen al coche que tiene que actuar, que tome el mando. El problema es que la mayoría de los conductores no quiere que el coche interfiera en la conducción y prefieren ser avisados, pero eso es ahora. Tenemos que estudiar hasta que punto la gente confía en un coche autónomo, eso es algo en lo que debemos trabajar mucho", concluyó.

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