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La Provincia - Diario de Las Palmas

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'Transilvania 2'

Mordiscos de humor

Oportuno estreno para ir calentando Halloween. La mezcla de monstruos de todo tipo y condición es la mejor forma de ir preparando a los críos para los que se avecina. El mensaje es convenientemente oscuro sin pasarse de la raya: cómo educar a un dragón, perdón, a un vampiro, para que no se convierta en la oveja negra de la familia y conserve y proteja los valores tradicionales. En este caso, es el abuelo Vlad el que hace las veces de mentor con su nieto, por el que corre sangre humana. Un aprendizaje peculiar que sirve a Genndy Tartakovsky para tocarle un poco las narices a una cierta forma de educar excesivamente pegajosa y encorsetada.

Una vez desaparecido el efecto sorpresa de la primera parte, esta secuela toma la inteligente decisión de seguir por la misma senda pero mejorando sus virtudes y minimizando sus defectos (algunos chistes tirando a zafios). Lo importante, en cualquier caso, es que los espectadores infantiles a los que va dirigido el producto se diviertan y que los adultos no se sientan indiferentes, y en ese sentido la película es todo un triunfo. Con un ritmo endiablado y un gusto por el detalle que permite paladear cada rincón del plano, Hotel Transilvania 2 es un buen ejemplo de animación inteligente que combina el elemento popular con un cierto toque transgresor inocuo pero incisivo.

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