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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Salud Reconocimiento a la primera expedición sanitaria de la historia

Un navío para erradicar la viruela

La Asociación Española de Vacunología rinde homenaje a los médicos que desafiaron temporales y naufragios

Despedida de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna del puerto de La Coruña en el año 1803. LA PROVINCIA / DLP

A principios del siglo XIX unos hombres se propusieron erradicar una enfermedad que amenazaba a la población mundial: la viruela. Con esta finalidad se embarcaron en una campaña sanitaria y humanitaria sin precedentes con la que llevarían la vacuna de la viruela al Nuevo Mundo. Dos siglos después, la Asociación Española de Vacunología rinde homenaje a José Salvany, subdirector de la expedición, que perdió la vida inmunizando a la población frente a esta terrible enfermedad.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna salió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 con 22 niños huérfanos, de entre 8 y 10 años, que habían sido inoculados con la vacuna aún viva en su cuerpo. La primera parada del navío fue en la isla de Tenerife, desde donde se distribuyó la vacuna al resto de las islas. Tras su paso por Canarias, la expedición continuó su marcha por Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, Filipinas y China, entre otros países.

"Es la primera gran expedición de salud pública en la historia de la humanidad. Es un hito importantísimo porque supuso la expansión de la vacuna en América donde la viruela estaba haciendo estragos. La viruela en aquella época era algo dramático", explica el canario Amós García, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

La labor de estos "héroes de la expedición" será reconocida la próxima semana con la colocación de una placa en la Iglesia de Cochabamba (Colombia), donde descansan los restos de José Salvany, quien falleció en plena campaña en el año 1810 después de recorrer más de 18.000 kilómetros.

A bordo del navío María Pita se encontraban, los médicos Francisco Javier Balmis y José Salvany, así como varios cirujanos, practicantes, enfermeras y la rectora del orfanato Casa de Expósitos de La Coruña, Isabel López de Gandalia. Todos ellos se embarcaron en una expedición que, en varias fases, duró hasta el año 1814 y que dio la vuelta al mundo.

El objetivo principal del plan era que la vacuna de la viruela alcanzase todos los rincones del entonces Imperio Español porque la enfermedad causaba estragos entre la población mundial, especialmente, en las colonias españolas americanas. La expedición, conocida también como Expedición Balmis, contaba con el apoyo de la corona española con un rey, Carlos IV, muy sensibilizado con la virulencia de la enfermedad, ya que una de sus hijas, la infanta María Luisa, la había padecido. Gracias al plan, estos arriesgados hombres y mujeres inmunizaron con la recién descubierta vacuna a cientos de miles de niños y enseñaron a propagar el tratamiento.

El problema era descubrir la manera de llevar a cabo la inmunización, ya que en aquel momento no existía la cadena de frío. En principio se pensó en llevar vacas porque estos animales padecen una viruela no tan lesiva como la humana. También se propuso llevar soldados, pero se descartó porque alguno ya podría haber estado en contacto con la viruela y no servía como reservorio. Finalmente se optó por llevar a niños huérfanos en un número suficiente para que la vacuna llegara viva a América. Una vez allí, con otros niños, la seguirían expandiendo.

"Vacunaban a un niño y del grano que produce la vacuna salía un exudado con el que vacunaban a otro y así iban manteniendo la vacuna viva. No murió ninguno de los huérfanos y había un compromiso real de que a los críos se les buscarían una familia y se velaría por ellos", explica García.

Además de inmunizar a la población, la expedición fue creando las Juntas de Vacunación con la finalidad de expandir el proceso. "Unas juntas que en realidad son las bases de las direcciones de salud pública. Incluso, en esto fueron precursores", celebra el máximo representante de la vacunología en España.

El propio descubridor de la vacuna de la viruela, el médico rural Edward Jenner, escribió sobre la expedición: "No puedo imaginar que en los anales de la historia se proporcione un ejemplo de filantropía más noble y más amplio que este". Jenner había inventado la vacuna de la varicela, la primera de la historia, en el año 1796.

Sin embargo, pese a las palabras de Jenner alabando la expedición española, ésta no gozó de un merecido reconocimiento posiblemente por tratarse de una época bastante convulsa. No en vano, coincidió con la Guerra de la Independencia Española (1808 - 1814).

El presidente de la Asociación Española de Vacunología lamenta que el esfuerzo de Salvany, que murió erradicando la viruela, no haya sido reconocido hasta ahora. Tras dos años de conversaciones con las embajadas, la asociación ha conseguido que el médico catalán tenga una placa en la iglesia donde descansan sus restos. Los actos tendrán lugar a partir del próximo miércoles en Cochabamba con un acto protocolario, una misa y la colocación de la placa.

Sin duda, la reciente publicación de la novela A flor de piel, de Javier Moro, que hace referencia a la expedición española, ayudó a acelerar las conversaciones entre España y Colombia. Después de años de investigación, Moro ha colaborado en la organización del reconocimiento de la campaña que, según el escritor, es "la mayor gesta sanitaria de la historia, pero acabó en el olvido".

A partir de ahora una placa reconocerá por fin la labor del segundo de a bordo de esta expedición que desafió temporales, penurias y naufragios, con la siguiente inscripción: "En este santo lugar reposan los restos de Josep Salvany Lleopart insigne médico español que dio su vida por salvar la de muchos, extendiendo la vacunación frente a la viruela, en el gran proyecto solidario que fue la expedición filantrópica Balmis-Salvany (1802-1810). En su recuerdo y reconocimiento. Asociación Española de Vacunología (AEV)."

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