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Entrevista. Historiador

Agustín Millares: "El liberalismo de las clases altas canarias es un mito, sólo fue económico"

"El caciquismo canario aceptó fórmulas dictatoriales fascistas en cuanto vio que sus intereses peligraban" , explica el docente

Agustín Millares Cantero.

Agustín Millares Cantero. LP/DLP

Su conferencia trata de un tema muy amplio ¿Cuál es el enfoque que va a dar a su ponencia?

Efectivamente la historia de los fascistas y demócratas en Canarias es un tema muy amplio que además no ha sido investigado a fondo. En mi investigación he mantenido unas perspectivas amplias, desde 1934 hasta 1975, no me he centrado un periodo determinado, porque de haberlo hecho no hubiera llegado a conocer los datos históricos con precisión. Mi hipótesis es que estamos en una región en la que hubo un fuerte caciquismo basado en la estructura de poder de los propietarios de tierras y aguas. Pues ese caciquismo histórico, ya fuera liberal o conservador, primero sostuvo el régimen de la Restauración de la constitución de 1876, del que surge una oligarquía y el caciquismo, y posteriormente esas mismas élites políticas estuvieron dispuestas a aceptar fórmulas dictatoriales protofascistas o fascistas en cuanto reconocieron que sus intereses estaban en peligro.

Se trata de una visión que desmiente el supuesto liberalismo de la clase alta del Archipiélago.

Efectivamente, mi hipótesis dinamita el mito del tradicional liberalismo de las clases altas canarias, que sólo fue un liberalismo económico en cuanto a por ejemplo, la defensa de los puertos francos, pero que respecto al sistema político defendía fórmulas dictatoriales. Ese caciquismo histórico, tanto si fue liberal como conservador, apoyó de forma entusiasta la dictadura de Primo de Rivera hasta el punto de integrarse en la Unión Patriótica, el partido único de la dictadura. Durante la Segunda República apoya posturas fascistas, pero no fundamentalmente y de manera inicial, en torno al partido fascista español que era la Falange, creada por José Antonio, el hijo de Primo de Rivera, sino que se va gestando y consolidando su movilización entre un núcleo de clericales enfrentados radicalmente a la Segunda República desde sus comienzos.

¿Qué pruebas hay de ello?

Por ejemplo, un análisis del periódico El defensor de Canarias, que luego sería un órgano de la Acción Popular integrada en la CEDA, Confederación Española de Derechas Autónomas, de Gil Robles demuestra paladinamente que esas tendencias fascistas estaban gestándose desde el Bienio Reformista, la primera etapa de la Segunda República, que abarca desde su proclamación en 1931 hasta las elecciones de 1933.

¿El partido fascista español no fue la Falange?

Debemos tener en cuenta que Falange Española de las JONS fue una minoría hasta el comienzo de la Guerra Civil, en 1936, pero ese fascismo tenía otros resortes, no sólo entre los miembros de Acción Popular sino en los del partido de José Mesa y López, el Popular Agrario Autónomo. Al llegar la Guerra Civil y con el triunfo de la dictadura franquista sus miembros serán quienes constituirán el mayor soporte de donde surgirán las élites políticas en Las Palmas de Gran Canaria. En ese punto es donde se centrará mi conferencia. Los que detentarán los órganos del poder durante el franquismo surgirán de ese derecha fascistizada y radicalizada.

¿Los falangistas no detentaron el poder en Canarias durante del franquismo?

No, porque a ellos se les reservó el “cementerio de elefantes” que fue el sindicato franquista u organizaciones como la Guardia de Franco. Quienes ejercieron el poder en el Cabildo y otras instituciones provenían de esa derecha que nunca fue republicana y que estaba dispuesta a enfrentarse al movimiento obrero. Incluso en la primera etapa del franquismo, la denominada “azul” (1939-1943), que se supone fue la más fascista, quienes ejercen el poder son los nacionalcatólicos, y después de la derrota del eje nazi fascista en la Segunda Guerra Mundial, durante la etapa la nacionalcatólica quienes son hegemónicos son los del partido de José Mesa y López.

¿Por qué no se ha estudiado a fondo este aspecto de la historia?

Porque ese caciquismo estaba amparado en el binomio riqueza y poder, que algunos historiadores han intentado dinamitar hablando del poder de la influencia y no de la riqueza, a pesar de que en Canarias lo tenemos suficientemente documentado, incluso empíricamente documentado en términos de hectáreas y azadas de aguada.

¿A qué se debió el poder de esa derecha fascistizada?

Tenemos que tener en cuenta que la Segunda República no pudo cambiar la sociedad porque duró muy poco, cinco años si contamos hasta el inicio de la Guerra Civil, uno menos que la dictadura de Miguel Primo de Rivera, y que además durante el Bienio Negro, que es como se conoce al periodo de la Segunda República comprendido entre las elecciones de 1933 y las de febrero de 1936 durante el que gobernaron partidos de centro-derecha, quien tuvo el poder fue la derecha fascistizada de la CEDA. Por lo tanto es evidente la debilidad de la izquierda no sólo durante la Segunda República sino también posteriormente en la oposición a la dictadura franquista. Fuimos pocos los que nos enfrentamos a la dictadura y analizaré las causas de a que se debió esta debilidad.

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