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Aval para el futuro energético

El canario José Ortiz culmina Ingeniería de la Energía con el mejor expediente académico en la UPM, una beca Iberdrola y mejor proyecto de investigación en el Imperial College London

Aval para el futuro energético

Aval para el futuro energético

La búsqueda de jóvenes talentos conforma una de las prioridades de las grandes universidades y empresas del mundo. España no ha sido hasta el momento un ejemplo en este camino, como así lo evidencian los recortes en ciencia y tecnología sufridos en estos años de crisis y que ha provocado una 'fuga de cerebros' importante. Pero, las universidades y los centros de I+D+i no cejan en su empeño a la hora de caminar en esta línea. Como ejemplo se impone el Plan Estratégico Institucional de la Universidad de Las Palmas, aprobado esta semana para los próximos tres años, donde la captación y conservación de la excelencia figura entre las grandes prioridades de su desarrollo.

José Ortiz de Lanzagorta González, de 23 años y natural de Las Palmas de Gran Canaria, tiene el perfil del talento por el que todos apuestan. Este ingeniero, especializado en el sector energético, ha obtenido el reconocimiento de algunas de las universidades y empresas europeas punteras en todos los estudios que ha realizado tras terminar su etapa escolar en el Colegio Heidelberg de Las Palmas de Gran Canaria hace cinco años.

Fue precisamente en este centro educativo donde despertó su vocación por la Ingeniería. "Me gustaba mucho la física, la química y las matemáticas, y tuve dos profesores, José Manuel Melián y Juan Antonio Domínguez, que siempre me motivaron mucho con la ciencia. Ahí empezó mi vocación". Aunque al principio no tenía muy claro el área de Ingeniería, pronto empezó a sentirse atraído por las energías renovables, "un tema actual, porque tenemos que cubrir una demanda energética enorme, cada vez más creciente, y además hacerlo de la manera más sostenible posible".

Con este reto, tras superar la PAU con un 9'5, se fue a la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), para estudiar el grado de Ingeniería de la Energía, especialidad de Industriales, estudios que superó de forma sobresaliente, por lo que obtuvo el premio al mejor expediente académico en los grados de Ingeniería Industrial de la citada institución universitaria. De esta etapa apuntó su agradecimiento al catedrático Francisco Michavila, "por su constante apoyo y por estar siempre dispuesto a guiarme y a ayudarme tanto en el ámbito académico como en el profesional".

Tras la Politécnica se marchó a Alemania, a la Technische Universität München, en Múnich, donde realizó el proyecto final de grado, sobre gasificación de Biomasa. "Como estudié en el Heidelberg sabía alemán y desde el punto de vista de las ingenierías y de las energías renovables, Alemania es un país muy interesante; están investigando mucho en este terreno", indicó Ortiz, que durante su estancia en la universidad alemana participó en el diseño de un gasificador experimental de biomasa, "un aparato que sirve para transformar la materia prima, la biomasa, hasta lograr un combustible gaseoso o líquido para comercializar", subrayó.

Así se tituló en 2014 como ingeniero con un expediente académico sobresaliente, con el que fue premiado ese mismo año por la Fundación Iberdrola, con una de sus becas para estudios de máster en energía y medioambiente. Dicha ayuda le supuso el pasaporte al Imperial College London, clasificado el año pasado en los rankings internacionales como una de las mejores universidades en ingeniería y tecnología en el mundo.

En la universidad de Reino Unido cursó el máster MSc in Sustainable Energy Futures centrado en como lograr un consumo energético más sostenible y que culminó con una tesina con la que obtuvo el premio al mejor proyecto de investigación del Imperial College London.

Su proyecto científico se centró en la energía eólica offshore y contó como tutor con el profesor Johannes Spinneken. "Vimos que, tras haberse ocupado ya los sitios más cercanos a la costa, la industria eólica offshore tiene que construir los nuevos parques a distancias de decenas de kilómetros del litoral. Esto se traduce en significativos costes adicionales para transmitir la electricidad desde el parque eólico offshore a la costa. Mi proyecto trata de abaratar los costes de esa transmisión de la electricidad a tierra firme", explicó el joven ingeniero, que acaba de finalizar el proyecto que próximamente será publicado en una revista científica internacional.

Con este estudio cosechó un nuevo premio, el de mejor proyecto de investigación del Imperial College London y, lo mejor, se ha iniciado en una línea con uno de los equipos científicos punteros en Europa y en la le gustaría seguir trabajando en el futuro, sin descartar otra vertiente, la empresarial. "Acabo de terminar el máster y ahora empezamos a publicar los resultados de la tesina, por lo que sigo vinculado al grupo británico del laboratorio sobre el futuro energético, y espero en breve obtener una beca para continuar investigando en esta línea. No obstante, también me gustaría adquirir experiencia en la industria energética".

Aunque de momento su trayectoria lo ha llevado fuera de las Islas, José Ortiz no descarta en el futuro regresar a Canarias, su tierra, y contribuir a mejorar el futuro energético de las Islas. Escenario, por otra parte, en el que considera, en base a su experiencia en Alemania y Gran Bretaña, que se deben ir dando cambios importantes, como complementar la implantación de las energías renovables con la introducción del gas para cubrir la demanda energética a corto y medio plazo.

Renovables

A este respecto, Ortiz valora positivamente el proyecto de la central Chira-Soria, al que califica de "extraordinario" porque contribuirá a aumentar la cuota de energías renovables en la isla. "La flexibilidad de la central hidráulica permite contrarrestar la aleatoriedad de la generación renovable. La potencia de Chira-Soria va a ser aproximadamente de 200MW, y la presa actuara como una gran batería. La energía que se puede guardar a través del agua almacenada en la presa de Chira es capaz de producir los 200MW pero solo durante un plazo inferior a un día. Eso da idea de la gigantesca potencia que consume Gran Canaria. Si no hubiese viento a lo largo de un día, dejaríamos de disponer de esa energía en la isla".

No obstante, el especialista insiste en que si bien "la central Chira-Soria es un paso en la dirección correcta, es insuficiente para cubrir la demanda de la Isla", que se estima en 400MW, el doble de la potencia de la citada central. "Aunque la central hidroeléctrica es necesaria e importante para aumentar nuestra cuota de renovables y dar flexibilidad a los sistemas eólicos y fotovoltaicos que se implanten, va a seguir siendo necesario durante muchos años, y aun después, una base de combustible fósil".

Considera que la implantación de energías renovables va a ser un proceso "desgraciadamente largo", por lo que "a corto y medio plazo hay que introducir el gas porque es más barato que el fuel oil y menos contaminante".

José Ortiz apunta a la necesidad de una base de combustible fósil que complemente la aleatoriedad de las renovables. "Hoy la Isla no llega al 9% de energías renovables. Es una pena que en territorios insulares dotados de tanto recurso eólico y solar no alcancemos una cuota superior. Su coste económico y medioambiental es muy inferior al de las convencionales".

Mientras se impulsan medidas para aumentar la potencia instalada de energías renovables "y aun después", el especialista cree necesario disponer de una importante base de combustible fósil, que puede ser la actual de fuel oil, o de gas, la opción que recomienda. "El gas es más barato que el fuel oil y produce entre un 15% y un 35% menos de emisiones de dióxido de carbono y aún menos porcentaje de contaminación local (partículas, óxidos de azufre). Para reducir nuestras emisiones contaminantes y los costes del sistema eléctrico debemos aumentar la participación de las renovables, de ahí lo positivo del proyecto de Chira-Soria, pero este proceso tendrá que ser apoyado por centrales convencionales en cuyo mix debería estar el gas".

Esta es la visión de un profesional de 23 años, que forma parte de la nueva generación de estudiantes e investigadores brillantes que invitan a soñar con un futuro mejor para Canarias.

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