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Se buscan 700 familias de acogida

En la comunidad canaria hay 1.455 menores tutelados, de los que la mitad viven en residencias - El objetivo es que todos los niños de menos de seis años tengan un hogar

Se buscan 700 familias de acogida

Se buscan 700 familias de acogida

Canarias busca familias que acojan a los menores que viven en los centros tutelados. Actualmente en la comunidad hay 1.455 niños bajo tutela, de los que 726 viven en centros y 729 se encuentran en acogida familiar. La mayoría de los niños en acogida familiar vive con algún pariente, como tíos o abuelos, mientras que un centenar lo hace con una familia ajena.

El objetivo del Gobierno de Canarias es ampliar el número de familias de acogida para que al menos todos los niños menores de seis años tengan un hogar. "Necesitamos tantas familias como menores hay en centros", afirmó ayer Mauricio Roque, director general de la Protección a la Infancia y a la Familia, que especificó que en algunos casos el interés superior del menor aconseja mantenerlo en un centro.

Durante la mañana de ayer lunes unos 170 niños que viven en residencias tuteladas en Gran Canaria acudieron a una jornada festiva en el parque Juan Pablo II, con actuaciones musicales, talleres, espectáculos de baile y de baloncesto. La mayoría de los menores que participaron en las actividades tenían más de ocho años, pero también había de corta edad, algunos de los cuales viven con sus madres, también menores, en los mismos centros.

En total, en Gran Canaria hay 46 residencias tuteladas, en los que suelen vivir entre ocho y 10 niños. Normalmente, detrás de estos menores suele haber casos de falta de habilidades parentales, problemas de salud mental, toxicomanía o desestructuración familiar.

Siempre que sea posible, los educadores fomentan que los niños sigan en contacto con sus familias biológicas. "Procuramos que en estas fechas vuelvan con sus padres, ya sea el Día de Navidad o el Día de Reyes. Casi todos los niños suelen salir con sus padres en Navidades", apuntó ayer Victoria González, directora general de Política Social del Cabildo de Gran Canaria.

"Es divertido. Me gustan estas actividades, así podemos hacer cosas distintas y conocer a chicos y chicas de otros centros", comentaba una adolescente mientras se tomaba un chocolate con churros, como parte del desayuno que se ofreció ayer a los menores de las residencias tuteladas en el parque Juan Pablo II.

Los niños viven en estas residencias hasta los 17 años, y una vez que cumplen los 18 existe la posibilidad de pasar a un piso tutelado. Precisamente para ayudarles en esta transición a la vida adulta desde los 16 años, se les da formación en gestiones administrativas, cocina y búsqueda de empleo, entre otras cuestiones.

Para convertirse en familia de acogida (que puede ser parental o monoparental) los requisitos son ser mayor de edad, tener plena capacidad de los ejercicios civiles, y pasar una valoración que realiza la entidad pública, en la que se estudia la situación familiar y las habilidades para educar. Los ciudadanos que lo deseen pueden informarse llamando al 012.

"Los niños menores de seis años en acogimiento urgente intentamos tenerlos rápidamente en una familia de acogida, no en un centro, y reintegrarlos los antes posible en su familia biológica", explicó director general de la Protección a la Infancia y a la Familia. "Si no hay posibilidad de reintegración, si la familia biológica no es recuperable, el menor pasaría al sistema de adopción, ya que el acogimiento general es de máximo dos años. Pasado este período, el acogimiento es permanente. Y una vez que se está un año con el niño tutelado, éste puede ir a la adopción", añadió Roque.

Asimismo, explicó que los menores en acogimiento están dentro de los indicadores que establece la ley para determinar amparo y tutela, siendo la adopción la última medida de amparo. "La adopción es la integración plena en la familia, por lo que las motivaciones y las valoraciones son diferentes. Para ser adoptante hay que tener más de 25 años, tener una diferencia mínima de 16 y máxima de 45 años [con el menor], y pasar una valoración de motivación de parentalidad", subrayó.

Para que un menor sea tutelado por el Gobierno, éste debe de estar desatendido moral y materialmente. La ley establece una serie de indicadores como el abandono escolar, maltrato físico, falta de atención material a los menores y la falta de cuidado. Es decir, se actúa cuando los padres no ejercen el ejercicio de la parentalidad adecuadamente: educarlos, vestirlos y darles una formación íntegra. Si el caso es grave, el niño entra en desamparo y se le tutela. Si no es grave, se trabaja con la familia y con el menor a través de los equipos territoriales de los ayuntamientos.

"Por problemas económicos nunca se retira a un niño porque hay ayudas para esos casos. Esa es una idea generalizada que es errónea", aclaró Gloria Pérez, educadora y técnico de la dirección de Protección a la Infancia y a la Familia.

Para asignar un menor a una familia es necesario compaginar previamente los perfiles y necesidades de los menores. Por eso, los expertos defienden que mientras mayor es el abanico de las familias, mejor será la posterior es la atención al menor. La cifra de menores tutelados, según los especialistas, no ha aumentado en Canarias y se mantiene en la media nacional.

Por su parte, Patricia Hernández, vicepresidenta del Gobierno de Canarias, acudió ayer a este encuentro, en el que dijo que "los chicos están bien en estos centros tutelados, pero siguen necesitando el calor del hogar".

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