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Entrevista a Verónica Grech

"Los ilustradores empezamos a existir en España gracias a las redes sociales", asegura la ilustradora

Verónica Grech.

Verónica Grech. LA PROVINCIA / DLP

Profesora e ilustradora freelance, Verónica Grech es licenciada en Bellas Artes por la Facultad San Carlos de la Universidad Politécnica de Valencia. Empezó en el mundo de la ilustración hace tan sólo tres años y en este tiempo ha cosechado numerosos premios. El último fue en Italia: Le illustrazioni di Women Innovation. Grech consiguió en octubre de 2015 uno de los galardones más importantes para un ilustrador: el World Illustration Awards en la categoría de nuevos talentos, que concede la Association of Illustrators (AOI). Grech compagina la docencia con su trabajo como freelance para periódicos y revistas extranjeras. Se define a sí misma como una mujer optimista, cree que esta situación no es negativa. Al menos en su sector. "En esta profesión no hay fronteras", reconoce. La diseñadora gráfica opina que internet ha dado luz a una profesión que en España estaba en la penumbra. "Las redes sociales nos ayudaron a existir", sentencia.

En menos de dos meses ha recibido dos premios internacionales. ¿Cómo se siente?

Son dos galardones muy diferentes. El primero de ellos se trata de un reconocimiento más prestigioso, concedido por la Asociación de Ilustradores de Inglaterra, que tiene un gran peso a nivel mundial. Mientras que el otro es resultado de una exposición que se organizó en Milán sobre la innovación y el futuro de la mujer. En Italia se trabaja con frecuencia en este tipo de temáticas. Ésta en concreto se centraba en analizar la mujer desde una perspectiva positiva y no tan reivindicativa como acostumbra a haber. En la muestra participaron cincuenta profesionales y la imagen ganadora fue la mía. Yo creo que gustó porque es una ilustración muy conceptual, que permite varias lecturas. Es decir, cada persona ve en ella una cosa muy diferente. Se trata de dos mujeres que están abrazadas, que puede entenderse como el amor de una madre y una hija, una relación sentimental, dos amigas, dos hermanas...

Se define a sí misma como una ilustradora freelance.

Sí y no, depende. No es difícil empezar, porque hoy en día gracias a las redes sociales tus diseños pueden tener una presencia casi mundial. El 95 por ciento de mi trabajo se concentra en el extranjero. Ahora estoy haciendo un proyecto para Brasil y normalmente recibo encargos de empresas de Estados Unidos. Sin embargo, también tengo que decir que debido a internet ahora es más complejo destacar. Cada vez hay más diseños y buenos por la red.

¿Cómo está la ilustración en España?

No puedo dar una respuesta, porque como digo mi trabajo se centra en el extranjero. Eso no quita que no haya hecho ningún proyecto para España, pero creo que no lo suficiente para dar una opinión sobre el mercado nacional. También llevo poco en este mundo, sólo tres años, y la docencia me quita mucho tiempo.

¿No es negativo que el talento sea explotado por otros países?

Seguro que en España están trabajando ilustradores de otros países. Creo que en esta profesión no hay fronteras. Seguimos pensando que en todos los sectores hay barreras físicas, pero en el nuestro no. No hay que verlo como algo negativo, sino al revés. Yo soy muy positiva en este sentido. Además, todo va en función de los gustos. A lo mejor tus diseños triunfan en Japón y en España no.

¿Cree que es valorado el trabajo de los ilustradores?

Fuera muchísimo. En Estados Unidos nuestra profesión es superimportante. En cambio, en España no sucede lo mismo. Empieza a sonar ahora algo más por el tema de internet y en eso vamos por detrás de otros países. Aquí la gente cuando lee un libro sabe perfectamente que el texto lo escribió un periodista, pero cuando ven una ilustración no saben quién la hizo. Es más, ni se lo preguntan. Se puede decir que las redes sociales nos ayudaron a existir.

¿Qué estilo siguen sus ilus-traciones?

Me gusta la síntesis de la imagen y los elementos geométricos. Rara vez empleo las líneas. También le doy mucho peso al color. Suelo utilizar tonos que llamen la atención. Con todo ello trato de expresar lo máximo con los mínimos elementos.

¿Qué es lo que convierte a un diseño en éxito?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que una ilustración no es un dibujo bonito, sino un dibujo que comunica. La clave yo pienso que está en que el mensaje llegue a la gente, que entiendan lo que hemos querido contar. El fallo está cuando el cliente tiene que pensar mucho y adivinar lo que hay detrás de la imagen. Y por supuesto todo ello tiene que ir acompañado de un mínimo de estética. La ilustración tiene que ser agradable a la vista.

¿Considera que un ilustrador es un artista?

No, un artista hace la obra que quiere, es totalmente libre. El mundo del ilustrador es más complicado. Sus habilidades están al servicio de las necesidades comunicativas. A mí siempre me mandan un artículo o me ponen un tema y basándome en ello trabajo.

¿Cómo alimenta la creati- vidad?

Las ideas no viene solas, tenemos que documentarnos y leer constantemente. También es importante tener una cultura general, porque tan pronto te encargan hacer ilustraciones sobre economía como de moda. Y hay que estar preparado para todo.

Trabaja fundamentalmente para la prensa, ¿le gusta?

La verdad es que sí. Es un reto constante, porque te ponen siempre plazos para acabar los trabajos. Y eso es bueno, porque te ayuda a agilizar la mente. A veces leo el periódico y pienso todo el rato en cómo podría ilustrar esa noticia. El cerebro te pide ya inconscientemente retos.

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