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Entrevista a Pablo Rodríguez Rodríguez

"Hay oportunidades a nuestro alrededor, no hace falta buscarlas en Silicon Valley"

"Internet ha conectado primero a los ordenadores y después a las personas a través de las redes sociales", asegura el Director de Investigación e Innovación de Telefónica

Pablo Rodríguez Rodríguez.

Pablo Rodríguez Rodríguez. I. O.

Pablo Rodríguez Rodríguez, ingeniero, director de Investigación e Innovación de Telefónica, husmea desde hace años el internet de las cosas, el porvenir en el que después de conectar primero ordenadores y después personas debe acabar enlazando, tal y como él lo imagina, todos los objetos cotidianos. Por su trayectoria en ese territorio de inmensas posibilidades es él el primer investigador español que recibe en un mismo año dos premios de prestigio concedidos por otros tantos colectivos profesionales de Estados Unidos, el del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEE, por sus siglas en inglés) y el de la Asociación de Ingenieros Informáticos. Sólo dos científicos españoles los tienen.

¿Sorpresa?

Sin duda. Es un honor y un lujo, un reconocimiento a muchos equipos muy buenos con los que he trabajado junto a otros ingenieros, científicos, estudiantes...

¿Qué intuye que han premiado?

Es un reconocimiento a una carrera y a un trabajo en el mundo de internet, en el universo digital, en esta época que tenemos el privilegio de vivir y en la que la transformación lo abarca todo, de la prensa a la salud, a la educación, a la manera en que nos entretenemos y estudiamos... Creo que en España cada vez tenemos más talento para poder acceder a este tipo de premios.

Habla alguien que estuvo fuera y ha vuelto.

Sí. Estuve en total casi quince años fuera entre el doctorado en Suiza, Cambridge y Estados Unidos y he vuelto con la oportunidad de trabajar en un proyecto muy bonito con Telefónica, creando una vía de transformación hacia una cultura nueva, intentando anticipar nuevas oportunidades para la gente que vivirá en el futuro, escuchando sus problemas reales para proporcionarles soluciones que sean fáciles de utilizar.

¿Qué ve en el futuro del 'internet de las cosas'?

Esperamos que de aquí a 2020 haya más de 30.000 billones de dispositivos conectados. Hoy hay 5.000 billones y el mundo del internet de las cosas lo conectará todo, los animales, las plantas, las neveras, los coches para que anden solos. La inteligencia artificial nos ayudará a dotar a los ordenadores de capacidades para que nos hagan la vida mas fácil, para que nos anticipen enfermedades que podamos tener, nos ayuden a tener acceso a un crédito o nos hagan disfrutar más del tiempo.

¿En qué punto del camino estamos?

Internet ha conectado primero a los ordenadores y después a las personas a través de las redes sociales. Quedan las cosas cotidianas. Para que todo eso suceda deben pasar dos cosas. Por un lado, que el hardware que permite conectar las cosas se miniaturice, de forma que sea tan pequeño que quepa en el botón de una camisa o meterse dentro de objetos muy cotidianos, como un pastillero para ayudar al paciente a tomar las pastillas. Ese hardware se está miniaturizando y abaratando, pero por otra parte, también es muy importante que las redes de comunicación se adapten para conectar millones de dispositivos.

¿Cómo?

Ya no van a transmitir grandes cantidades de información, sino pequeños bits, los datos de un sensor de temperatura una vez cada minuto o si se ha roto una tubería en una planta química para ir a actuar. Serán redes de muy baja potencia que además deben consumir poca batería porque estos sensores necesitan trabajar durante diez o veinte años sin ser reemplazados. El coste de instalarlos en una carretera para que informen sobre los aparcamientos libres o en una planta de gas para obtener datos sobre una fisura en un tramo de tubería requiere grandes inversiones que deben hacerse para mucho tiempo. Estamos en un punto en el que el tamaño de los sensores está disminuyendo, su coste se abarata y las redes se despliegan para ser capaces de darles cobertura.

Telefónica firmó un convenio con el Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI) para buscar emprendedores en España. ¿Cómo va?

No tengo todos los detalles de ese proyecto, pero sí sé que Telefónica es la compañía de Europa que más invierte en emprendimiento semilla a través de Wayra -la aceleradora de proyectos empresariales tecnológicos de la empresa-. Estamos llegando a un momento en el que no hace falta ir a Silicon Valley para encontrar oportunidades. Lo importante es trabajar duro y ponerle pasión. Las grandes firmas cada vez buscarán más emprendedores que hagan cosas diferentes en los ámbitos locales y la siguiente apuesta ha de ser la educación. Si las empresas pudiesen traer talento internacional como jugadores de fútbol, si hablásemos más de emprendeduría y los niños aprendiesen a programar con robots y piezas de Lego nos podríamos situar de manera importante en el mundo de la tecnología, por cierto el que menos paro tiene hoy en día. Nosotros estamos apostando por la emprendeduría con equipos multidisciplinares capaces de transformar ideas en negocios.

¿No le inquieta la fuga de cerebros?

Lo importante es buscar las oportunidades allá donde se encuentren. Formarse y aprender de los mejores, pero darse cuenta de que esas oportunidades están a nuestro alrededor. Cada vez veremos más viajes de ida y vuelta. Israel, por ejemplo, está empezando a ser una potencia tecnológica por el talento que en su momento se formó en Estados Unidos y está regresando y haciendo que la nación despegue. Importan los proyectos para evitar que los investigadores tengan que marcharse y los instrumentos de reinvención para que seamos capaces de reconocer el talento cuando esté dispuesto a volver.

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