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Entrevista a Lang Lang

"Todo el mundo tiene un motivo para vivir, el mío es la música"

"No siento haberme perdido una infancia normal porque era feliz con lo que hacía entonces", apunta el pianista

Lang Lang.

Lang Lang.

Lang Lang es el último genio del piano adorado por masas. En su recorrido vital de niño prodigio -le compraron un piano antes de nacer-, no todo han sido luces, como cuando su padre le animó a quitarse la vida después de que sus profesores dictaminaran, con un ojo clínico histórico, que no tenía talento para el piano. Ahora se habla de un efecto Lang Lang por los millones de niños (40) que han empezado a estudiar piano en China. La educación de las nuevas generaciones es una de las grandes inquietudes de esta joven estrella del piano. Por eso creó su fundación. Antes de apagar el equipo en el que escucha una sinfonía de Rachmaninov para contestar a las preguntas de esta entrevista, sugiere que antes que detallar la interminable agenda de trabajo que le espera es mejor que la gente le siga en las redes sociales. Seguro que le esperan acontecimientos especiales como los del pasado, como tocar con Metallica o ante el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Pasa unos 98 días al año en su casa, el resto viajando. ¿Cómo hace para no sentirse extranjero allí donde va? ¿Hay algún hábito o algún objeto fetiche que siempre va con usted?

Me he acostumbrado a viajar mucho y lo disfruto, la verdad. Me ofrece la oportunidad de conocer gente agradable, de visitar ciudades maravillosas y llenas de historia.

¿Consigue equilibrar vida familiar y profesional con una vida así o es un sueño inalcanzable con su agenda actual?

Para mí sí existe ese equilibrio. Mientras viajo, tengo la oportunidad de experimentar muchas cosas nuevas.

Si no es indiscreción, ¿por qué ha fijado su residencia en Nueva York, la ciudad de donde nadie es?

Tengo una residencia en la ciudad de Nueva York, sí, pero la realidad es que no paso mucho tiempo allí debido a mi plan de viajes. Nueva York es un centro artístico importante y residir allí es también muy conveniente en términos de viajes.

¿Se considera libre hoy en día? ¿Nadie, ni familiares ni agentes, decide por usted?

Sí, soy libre. Tomo mis propias decisiones en la mayoría de las ocasiones.

¿Ser un niño prodigio ha sido una pesada losa? ¿Echa de me nos haber tenido una infancia más 'normal'?

Fue algo natural para mí, ¿sabe? Nunca pensé demasiado en cómo se me calificaba. Estudié mucho el piano cuando era niño, pero disfruté mucho haciéndolo. No siento haberme perdido una infancia normal, porque era feliz con lo que hacía por aquel entonces.

¿Qué se puede hacer para que la música clásica 'mole' a los jóvenes?

La música clásica está llena de diversión cuando realmente la comprendes. Yo intento establecer una conexión con la gente joven y ayudar a que se familiaricen con la música clásica.

En España la música ha perdido espacio en los programas educativos y no es obligatoria. ¿Vamos mal?

Yo creo que la música debería de estar presente en la educación y en la vida. Si enseñamos un poco de música a la gente joven, la amará de una manera natural.

"La pasión y la improvisación nunca pueden dañar la técnica". ¿Esa sería su norma? ¿La técnica por encima de todas las cosas no puede conducir a una gimnástica del piano?

La técnica es el fundamento, pero tienes que presentar la música con imaginación, pasión y muchas ideas.

Sus críticos le reprochan que hace entretenimiento, no cultura. ¿Qué responde usted?

Pues que mi deseo es acercar la música a la gente joven y eso implica que a veces tenemos que explorar caminos atractivos, pero lo fundamental es que interpreto música clásica con seriedad y desde el pensamiento analítico, como una forma de expresión cultural.

¿Y sabría vivir sin los aplausos?

Sí. En realidad paso mucho más tiempo practicando solo que sobre los escenarios. Todo el mundo tiene un motivo para vivir. En mi caso, creo que vivo para la música, no para los aplausos.

¿Sueña con componer o es bueno conocer los límites de cada uno?

Lo he hecho, pero en muy pocas ocasiones. A veces improviso.

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