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Central Park premia el diseño canario

Sergio Perera y Pablo Castillo, arquitectos grancanarios de 25 y 21 años, entre los finalistas de un concurso internacional para construir en el parque neoyorquino

Central Park premia el diseño canario

Central Park premia el diseño canario IMÁGENES CEDIDAS POR P. CASTILLO Y S. PERERA

Son jóvenes, tienen talento y triunfan en el extranjero. Así podría ser la tarjeta de presentación de Sergio Perera y Pablo Castillo, dos arquitectos grancanarios de 21 y 25 años, respectivamente, que se han quedado a un solo paso de vestir un rincón del emblemático y fotogénico Central Park de Nueva York.

En total son cinco los canarios entre los finalistas de Arquideas, un concurso internacional destinado a arquitectos jóvenes, con dos proyectos distintos. Esta convocatoria no se limita al aspecto urbanísticos sino que nace con la intención de generar un debate arquitectónico y abrir posibles vías de investigación en un futuro inmediato.

Central Park Summer Pavilion, es el nombre del concurso internacional de ideas, organizado por la plataforma digital Arquideas y dirigido a jóvenes talentos de la arquitectura, que proponía dotar a este famoso espacio verde de Nueva York de un nuevo pabellón de verano diseñado con materiales sostenibles e integrado en el entorno. A esta convocatoria respondieron 359 propuestas, de 42 países diferentes, de las cuales el jurado seleccionó a tres ganadores y 15 finalistas. Waterhole, de las italianas Chiara Lippi y Camilla Grillone, fue el que más gustó. Pero entre el segundo grupo de proyectos distinguidos se encuentran dos con origen canario: Diversi-tree de los grancanarios Sergio Perera y Pablo Castillo; y Sew-Sieve-See, de los tinerfeños Marta González, Néstor Hernández y Virginia Mora.

La propuesta del trío de jóvenes valores de Tenerife, aunque formados en la ULPGC -de la que se informó en la edición de este periódico el domingo 10 de abril- consiste en una infraestructura formada a partir de un entramado de cuerdas. El proyecto de Perera y Castillo, en cambio, se fundamenta en tres conceptos capitales: diversidad, naturaleza y tecnología.

El propio Perera definió Diversi-tree como un diálogo entre la naturaleza y la tecnología y un proyecto con un emplazamiento concreto. Pablo Castillo -que se encuentra cursando quinto curso de la carrera en la ULPGC- y Sergio Perera son amigos de la infancia a través de la amistad de sus padres, y ambos compartieron un viaje a Nueva York en 2006. "El lugar que más nos gustó fue la zona de Turtle Pond", que se encuentra en una zona arbolada junto al Castillo de Belvedere, habitado por tortugas, como indica su nombre, y también por numerosas especies de pájaros, peces, ranas y libélulas. Intentamos aunar la diversidad con el oasis de naturaleza que representa este espacio en una ciudad como Nueva York", expuso. .

"En este proyecto introducimos bastantes líneas de investigación que tienen que ver con la tecnología, la relación entre la era digital y la naturaleza y la creación de una arquitectura efímera que se puede llevar de un lugar a otro", explicó Sergio Perera entre las claves de su propuesta para convencer al jurada de este concurso internacional.

El lago de las tortugas se encuentra, según explican, en un punto estratégico en cuanto a cruce de caminos en el parque en cuestión, como también por la relación entre la masa arbórea y la lámina de agua, convirtiéndose en un pequeño bosque tecnológico en medio de la naturaleza. Por eso, en su proyecto, con forma de árbol, cada pieza está compuesta por un elemento filtrante de la luz y generador de energía, además de por un sistema de depuración de CO2 del ambiente cercano para convertirlo en O2; purificando así el aire tecnológicamente mediante filtros biológicos que se sirven de micro-algas cultivadas en el lago de la zona.

"A pesar de ser un proyecto que no se construirá entendemos que es una plataforma a partir de la cual poder generar debate y al mismo tiempo poderte proyectarmos al mundo como arquitectos, ya que al ser un concurso internacional tiene gran difusión en todos los medios", explicó Perera, formado en la Universidad Francisco de Vitoria.

Ambos proponen conceptos novedosos como la creación de islas de frío a través de la evaporación del agua, al entender que la arquitectura actual está fluyendo hacia tendencias cada vez más relacionadas con el mundo ecológico. De hecho, ya vamos viendo como el código ético de esta profesión cada vez exige más energía y transmitancia térmica en los proyectos".

Estos dos jóvenes arquitectos de Las Palmas de Gran Canaria entienden que su proyecto cuenta con potencial suficiente como para trasladarlo a otros espacios, entre ellos el canario. "El sistema general es extrapolable, porque en realidad es una árbol tecnológico que se puede llevar a cualquier lado, siempre y cuando se realiza una configuración del módulo del árbol al espacio en el que se vaya a ubicar", expuso Sergio Perera.

Esta pareja de arquitectos asegura estar más que satisfecha ante el resultado de esta experiencia y apuntan que piensan presentarse a futuras convocatorias de Arquideas. Ambos apuntan que la situación laboral para recién licenciados no es fácil en Canarias. Sergio está intentando ganarse su espacio en las Islas. Pero Pablo ya tiene claro que tras obtener el diploma probará en el extranjero.

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