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Bernarda Alba despide la PAU

Más de mil alumnos acuden en la ULPGC a la última prueba de acceso a la Universidad según la Lomce

La última prueba de acceso a la universidad (PAU), según establece la Lomce, arrancó ayer en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con el tradicional comentario de texto del examen de Lengua y Literatura, en el que los alumnos pudieron elegir entre la obra de Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba y su reflexión sobre la violencia de género; o un artículo periodístico sobre el papel de la Unión Europea en la crisis de los refugiados.

La convocatoria extraordinaria de julio de la PAU ha batido este año récord de matrícula, con un total de 1.050 alumnos frente a los 843 de 2015. De estos jóvenes, más de 200 se han presentado sólo para subir nota, y otros, aunque no la necesitan de momento para los estudios que van a iniciar, sienten que deben aprovechar "el último tren" de la PAU por si en el futuro se animan a estudiar una carrera universitaria, "y ante la incertidumbre de lo que va a venir, mejor es tenerla".

Es el caso de Adrián Armas Falcón, alumno del IES Poeta Tomás Morales Castellano, cuyo futuro más inmediato pasa por estudiar Música en la Escuela de Jazz de Barcelona. "No necesito la PAU para entrar, pero la hago por tenerla, por si en algún momento quiero entrar en la Universidad. Sé que en julio hay menos oportunidades para elegir carrera pero en mi caso, lo importante es aprobarla, y más que este dicen que es el último año".

A este respecto Adrián mostró su desacuerdo por la desaparición de este modelo de acceso universitario. "Me parece mal que la quiten, es un sistema que ha funcionado bien hasta ahora y no se debería tocar en ningún aspecto".

De la misma opinión es Gara Estévez Santana, del IES Los Tarajales, quien piensa que "hay que aprobarla a toda costa porque es la última y no sabes como será el año siguiente". A ella le gustaría estudiar Educación Infantil, y le preocupa no obtener plaza, "porque en julio es más difícil, pero voy a ir a por todas.

Benjamín Vilar Pérez, del IES Santa Brígida, quiere estudiar Ingeniería Informática, y aunque asegura que con un 5 entra, prefiere no jugársela e ir a por el 7 como mínimo. "Estoy tranquilo, mis amigos ya me han dicho como es el examen y sé lo que me voy a encontrar, el problema es el año que viene, que nadie sabe como va a ser."

El caso de Paola Hernández González, del IES Schamann es diferente, ya se presentó en junio y, a pesar de obtener un 11,7 de nota, no pudo entrar en su carrera soñada, Medicina, para la que necesita más de un 12, por lo que ha optado por repetir la prueba. "Vengo a subir nota, aunque en julio va a ser difícil entrar en Medicina, si no voy a Enfermería, que ya estoy dentro", afirmó la joven que también se siente afortunada de poder hacer la PAU. "Debería seguir todo igual, porque funciona bien, los compañeros que vienen detrás de nosotros van a ser conejillos de india, ni siquiera saben qué asignaturas elegir".

Tal es el desconcierto que las universidades han solicitado que se prorrogue un año más la PAU, según informó Nicolás Díaz de Lezcano, vicerrector de Estudiantes y Empleabilidad de la ULPGC. "Con la ley en la mano el año que viene será prueba final de bachillerato, pero a la altura en que estamos, a mitad de julio, no tenemos nada".

Díaz de Lezcano apuntó que el principal problema lo tienen los alumnos que se matriculan en segundo de bachillerato y no saben, a efectos de prueba final, las asignaturas que van a ponderar. "Las universidades y comunidades autónomas pedimos que se prorrogue la PAU con los mínimos cambios porque no tenemos base jurídica para saber lo que va a pasar en 2017".

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