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Entrevista

Óscar Camps: "La UE no hace nada para salvarles"

El director de Proactiva Open Arms, ha salvado miles de vidas y, con su ejemplo y a base de remover conciencias, está logrando la implicación de los Estados

Camps recoge, de Clavijo, la Medalla de Oro de Canarias 2016.

Camps recoge, de Clavijo, la Medalla de Oro de Canarias 2016. J.C. CASTRO

¿Cómo decidió pasar a la acción en el Mediterráneo?

Cómo profesional del salvamento marítimo seguía las noticias y en abril de 2015 se produjo un naufragio con 800 muertos en el Mediterráneo Central. Esta cifra es una barbaridad y no se le dio la importancia que tiene. Yo tenía en la cabeza que algo debía hacer. En agosto medio engañé a mi familia y nos fuimos de vacaciones a Rodas. Una tarde me encontré un zapato del 36 flotando en la orilla. Eso me dio muy mala espina y mucho coraje. Después, se publicaron las fotos de tres hermanos que habían muerto. Lo vi con mi hija y me indignó mucho. Así que empecé a hablarlo y mi mujer me animó. Escribimos a todo el mundo: embajadas, Asuntos Exteriores, Agencia de Cooperación Internacional, Médicos sin fronteras, Frontex; a todos. Incluso hablamos con la alcaldesa de Barcelona. Pero no contestó nadie. El 13 de septiembre me reuní con mi equipo y les dije que al día siguiente íbamos a Lesbos. Desde entonces no hemos dejado la isla.

¿Encontraron ayudas?

No había nadie. Ni bomberos, ni policía, Cruz Roja, Médicos sin fronteras. Nadie. Intentamos hablar con la Guardia Costera, porque empezamos a tener muertos y no podíamos hacer gran cosa. Y siempre nos dieron largas.

¿Y qué hacían?

Los dejábamos en tierra, donde llegaban otros voluntarios que les daban una primera asistencia, ropa seca y les encaminaban hacia los centros en los que tenían que solicitar una gestión. Cruzaban la isla, 77 kilómetros andando.

¿Existe un vacío en las responsabilidades políticas?

La Unión Europea ha decidido abstenerse y crear un vacío deliberado en recursos humanitarios. La Guardia Costera estaba allí, institucionalmente presente en el puerto, pero nunca llegaba a tiempo. Casi nunca salían. Allí te das cuenta de que nadie estaba haciendo nada. Y aquello nos sobrepasó a todos, porque llegaban miles de personas a diario. En tres meses ayudamos a desembarcar a 130.000 personas. Rescatamos de los acantiladas a más 8.000 y otros tantos a la deriva y lo hacíamos con las embarcaciones que ellos abandonaban. Era una verdadera locura. Un drama.

¿Han aumentado las cifras este verano?

Bueno, una cosa es Lesbos y el Egeo, donde fue todo esto, y otra el Mediterráneo Central. Porque cuando la UE firmó el tratado con Turquía para que retuvieran a los dos millones de refugiados que tienen, aumentó la salida desde las costas de Libia. Entonces, decidimos mantener un equipo en Lesbos, y con un yate de 30 metros que nos cedió un empresario industrial (el dueño de Lo Mónaco) nos lanzamos a esta zona el 1 de julio. A los tres días se batió el récord de rescates en la historia del Mediterráneo con 4.500 en un día. Allí había más recursos. Había tres barcos de Médicos Sin Fronteras, otro de Seawatch, algunas embarcaciones de la guardia costera italiana, del Frontex, de la Operación Tritón y de la Operación Sofía. Pero estos no tienen nada que ver con el salvamento. Estos son militares que están patrullando. Y allí nosotros rescatamos en un día, el último, a 1.400 refugiados.

¿Han sido eficientes las distintas operaciones de la UE?

En el Egeo estaba la Guardia Costera y Frontex pero sus embarcaciones son un problema porque están construidas para custodias policiales y para disuadir intromisiones ilegales. No les pueden atender, no lanzan al rescatador para salvar a quien se ha caído. Ellos llegan y recogen a los cuatro que están cogidos a una madera. Sus cifras no son reales. Ellos comunican que han rescatado a tantos y sí, claro, los han rescatado, pero no dicen nada de los que han muerto porque, como no recuperan los cuerpos, no existen.

¿En qué lugar deja esto a la UE y sus valores solidarios?

Europa ya no respeta los derechos humanos. No estamos hablando del África Subsahariana o el Cuerno de África. Hablamos de Europa, donde se han negado las ayudas, donde no se han puesto los recursos necesarios, sabiendo que 1,2 millones de personas iban a cruzar por ese estrecho. Y en pocos meses cruzaron 1,2 millones de personas. No fue una sorpresa. Y murieron muchos.

¿Cuáles cree que son las intenciones reales de Europa?

En el año 2013, Italia inicio la operación Marenostrum. Se dedicaban a salvar, pero les costaba al Estado unos 300.000 euros diarios. Y cuando pidieron ayuda a Europa, 9 millones de euros al mes, la UE negó esa ayuda. Negaron el salvamento de estas personas. Después, llegaron las operaciones Tritón y Sophía, una para el control de fronteras y la otra para perseguir a los traficantes, no para salvar a las personas. Es decir, subvencionar gobiernos para que luchen contra el tráfico como hicieron con Turquía. Pero no han hecho nada para salvar. No hay una operación de salvamento. No se por qué. Pero en 2014 Italia dejó de hacer estas funciones. Y se quedó sin nada. El Mediterráneo se ha convertido en la frontera más mortífera. Y eso ha sido una decisión unilateral de Europa, cerrando todas las posibilidades.

¿Somos inocentes en la UE?

El desconocimiento no exime. Somos todos cómplices porque nuestra responsabilidad es presionar a nuestros gobiernos para que actúen. Lo que pretendemos es remover conciencias, que la gente se queje y que las administraciones se impliquen. Por suerte, está empezando a ocurrir.

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