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Historia XXII Coloquio Canario Americano

El azúcar supera al turismo en el desarrollo de Canarias

Pedro Quintana afirma que la incidencia de la exportación de la caña en la economía de las Islas es mayor que el negocio turístico

Antonio Jiménez en su intervención ayer en la Casa de Colón.

Antonio Jiménez en su intervención ayer en la Casa de Colón. QUIQUE CURBELO

El negocio del azúcar generó el desarrollo más importante en la historia de Canarias entre los siglos XVI y XVII y su importancia para la historia de las Islas supera incluso al turismo que se convierte en el sector más importante a partir del siglo XX. Así lo afirmó ayer el doctor en Historia Moderna por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Pedro Quintana Andrés, durante el XXII Coloquio de Historia Canario Americana que se celebra en la Casa de Colón.

El experto, que no pudo asistir, pero cuya ponencia fue leída por el arqueólogo Antonio Jiménez Medina, señala que Las Palmas fue la ciudad más importante del Atlántico medio porque "todo el comercio con el azúcar del siglo XVI y XVII, que se llamaba el oro blanco, pasaba por aquí y eso da lugar a que vengan muchas obras de arte y se moviera mucho dinero".

Andrés que presentaba la ponencia Las Palmas. Los factores para la evolución socioeconómica y el desarrollo de las funciones de una ciudad atlántica en la Edad Moderna, recordó que este nivel de rique no se volvió a alcanzar en Canarias hasta bien entrado el siglo XX con el turismo. El experto recordó que se trataba de "una sociedad acrisolada formada por portugueses, catellanos y andaluces", pero además "estaban todos los esclavos moriscos y negros que se funden con los indígenas que quedan y nace esa sociedad mestiza. Sin embargo, Andrés añade que "hay una élite que controla todo que está formada por la nobleza que venía de Castilla, pero también por todos los comerciantes genoveses que eran los que tenían dinero y manejaban la banca". El experto también se centró en la importancia que tuvo una influencia portuguesa muy profunda, que también queda, porque para trabajar en los ingenios azucareros vienen sobre todo especialistas de ese país. Fue tan importante que muchas palabras que utilizamos en estos momento son de origen portugués como el mojo o apellidos como Sosa, Pereira, Cardoso, Díaz, "y hay que añadir que el 40% de nuestros apellidos provienen de ese origen".

El experto recordó que esta élite que controlaba el azúcar, sobre todo en la exportación, hizo que Canarias tuviera una riqueza bastante importante. "Ese movimiento de dinero hizo que se constuyeran edificios religiosos que se pueden comprobar en Vegueta en donde estaban la Real Audiencia, junto al Tribunal de la Inquisición, la Casa del gobernador y las Casas Consistoriales y que se fue expandiendo progresivamente".

Sebastián Martínez Botero, de la Universidad Tecnológica de Pereira, en Colombia, también intervino ayer con la conferencia Ciudades móviles, frontera y construcción de una región en los confines del imperio. Anserma, Cartago y Antioquía, siglos XVI a XVIII. "Son tres ciudades que tienen en común que fueron fundadas por Jorge Robledo entre 1539 y 1541". Fueron territorios que no llegaron a estar del todo bajo la autoridad de la metrópolis y su jurisdicción estaban relacionadas con las zonas mineras. "Las ciudades nunca estuvieron en un lugar concreto, sino que iban cambiando según las necesidades ya sean medioambientales, de un lado a otro". De este modo, la movilidad de los emplazamientos, las transformación de sus jurisdicciones y el cambio de sus actividades económicas caracterizó a estas tres ciudades en el siglo XVIII.

El investigador Nicolás González Lemus también intervino con Cementerio, templo inglés y convivencia en una ciudad portuaria: Puerto de la Cruz, siglos XVIII -XX donde mostró dos realidades. Por un lado cómo, con una real orden de 1747, la república holandesa solicitaba la presencia de un lugar para el enterramiento de protestantes en Los Llanos de San Felipe. Y cómo la presencia inglesa se conserva en construcciones aún en funcionamiento como el Hotel Martians o la iglesia anglicana.

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