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Entrevista a Rayco Pulido

"El dibujo de 'Lamia' tiene más detalles y tramas de los que uso habitualmente"

"El interés por este medio desde las entidades públicas canarias es nulo, creen que es para niños", asegura el dibujante

Rayco Pulido.

Rayco Pulido. LP / DLP

Lamia es una obra muy abierta que permite que el lector tome sus propias conclusiones. ¿Era ese su objetivo?

Yo intento dejar la historia clara, que no es lo mismo que cerrada. Creo que es importante dejar huecos para que el lector rellene a su manera y se proyecte en los personajes. De hecho, la clave de este lenguaje es pura interpretación, hablo de lo que ocurre en las calles -o gutter- que es el espacio vacío que hay entre viñetas, eso lo rellena el lector y es lo que hace mágico este medio.

Hay un estilo muy cinematográfico. Y a veces las transiciones recuerdan a Hitchcock.

Cine y cómic parecen primos hermanos, pero son medios que usan lenguajes y códigos muy distintos. El estilo cinematográfico yo lo asocio al tebeo de superhéroes actual -no siempre, que hay de todo-, tiene que ver con coreografiar un guión, escoger dónde colocas la cámara y el tipo de plano. Mi estilo narrativo es visual, intento contar lo máximo a través de imágenes y añado texto cuando es imposible trasladar la información de otra manera. No digo que lo contrario esté mal, me encanta el monólogo interior de Frank Miller, por poner un ejemplo, simplemente no es mi estilo. Hitchcock es una referencia clave por su tipo de cine, siempre inventando soluciones técnicas para sostener la tensión de sus escenas usando símbolos, claves visuales. Hará 20 años que cayó en mis manos El cine según Hitchcock, el libro que recoge una extensa entrevista que le hizo Truffaut. Ese texto es la biblia si quieres contar con imágenes, a años luz de cualquier otro manual que haya leído sobre narración visual o guión. Seguro que si alguno de mis exalumnos de Secundaria está leyendo esta entrevista, recordará la semana infernal de analizar Psicosis en clases de Plástica.

¿Ha querido hacer una radiografía de Barcelona en el franquismo con temas como la violencia de género, el machismo, la pena de muerte o la iglesia?

No directamente. Están todos esos temas que citas, pero aparecen porque tienen una función en la historia, son piezas del puzle, nada es gratuito. De hecho, una de las cosas que más me preocupaban durante el proceso de creación era evitar el tono de panfleto político-social. Simplemente no puedo montar una historia ambientada en la Barcelona de posguerra y con protagonista femenina sin hablar de su situación. La ambientación y el tono son contrarioa a los de los culebrones de La Primera y Antena 3. Mi madre me cuenta que aquí había quien hervía cantos rodados para hacer un caldito que escaldar con gofio, ese era la verdadera España posguerra, al menos para la mayoría, miseria y analfabetismo.

¿Hay una crítica también a la obligación de ser madre que imponía esa sociedad?

En ese tiempo la mujer sólo podía ser tres cosas: madre, monja? o mujer de la calle. Hay un bocadillo en Lamia que resume la situación: No hay solterona más solterona y recalcitrante que la casada sin hijos. Yo no escribo tan bien, es un fragmento de Niebla, que tomé prestado a Unamuno.

¿En quién está inspirado el personaje de Laia?

Laia trabaja en el programa líder de la radio, El consultorio de Ana Bosh, mi versión del famoso Consultorio de Elena Francis, que nació como publicidad encubierta de cosméticos pero derivó en consultorio sentimental. Ese programa marcó a varias generaciones de mujeres, fijando los valores nacional-católicos del régimen. La parte profesional de Laia, que es clave en la trama, está inspirada en una entrevista que escuché por casualidad en la radio, hablaba Pietat Estany, una antigua empleada del Instituto Francis.

¿Qué ha supuesto en su técnica la beca en Francia?

La Maison des Auteurs es un taller de tres plantas con lo necesario para trabajar en las mejores condiciones y compartiendo espacio con autores de todo el mundo que han pasado procesos de selección muy estrictos para estar ahí. Tienen una política de puertas abiertas, los autores estamos permanentemente moviéndonos para conocer el trabajo de los demás. Residir durante cuatro meses en ese vivero creativo supondrá cambios en mi manera de trabajar en un futuro próximo, es inevitable. Sin embargo, en el caso de Lamia llevé mucho trabajo cerrado, de manera que sólo me preocupé de avanzar lo máximo manteniendo la línea preestablecida, la Maison no cambió este proyecto.

También es su primera obra en formato de álbum grande.

Es un formato que se ve poco en el tebeo nacional porque estamos más centrados en la novela gráfica, que se suele editar en un formato más compacto, pequeño y grueso. Yo siempre he tenido la suerte de que me han dejado escoger los formatos que he querido, el trabajo está adaptado al formato y no al revés. El dibujo de Lamia tiene más detalle y tramas de las que uso habitualmente, hay mucha ambientación a través del dibujo, es un tebeo con poco texto. Sin embargo, hay unas pocas páginas con bastantes bocadillos, era importante trabajar en este formato para que la letra quedase legible y el grosor de la línea fuese el adecuado.

¿Cómo se ha visto ejerciendo también la labor de guionista?

Ha sido la parte más difícil pero satisfactoria al mismo tiempo. Tras escribir, visualizo la historia a través del lápiz, abocetando la narración gráfica. Pero una vez que termina esta fase, el pico de creatividad cae en picado y llegan las fases frustrantes; dibujar durante un año, o más, una historia que ya te has contado y tiene estructura en tu cabeza. Un proceso largo y cuasi mecánico para mostrar tu idea a los demás. Hacer cómic es un trabajo que requiere mucha voluntad.

¿Cree que dedicarse al cómic en España es algo heroico?

Ganarse la vida sí, mucho más si vives en Canarias. Pero yo siempre he sido bastante realista en ese aspecto, para mí es una cuestión de realización vital. Hay quien invierte su tiempo libre en ver la televisión o destrozándose las articulaciones corriendo, yo dibujo.

¿Por qué cree que es más difícil en Canarias?

Nuestra posición geográfica hace inviable económicamente cualquier gira de promoción por la Península; sesiones de firmas, presentaciones, asistir a eventos? Yo tengo la suerte de publicar con Astiberri, que invierte dinero en la promoción y hago un par de presentaciones fuera, pero no es lo normal. Aquí, el interés por el cómic por parte de las entidades públicas es nulo. He presentado un par de proyectos relacionados con Galdós, el más reciente, adaptar la Trilogía de Madrid -El doctor Centeno, Tormento y La de Bringas-. Tres adaptaciones que podrían facilitar la entrada al universo galdosiano a un montón de lectores, Galdós tiene mucho que enseñar. Pasan los meses y no obtienes respuesta. Lo mismo ocurrió con Nela -adaptación de Marianaela-, al final lo hice por mi cuenta, fue nominada a los premios más importantes a nivel nacional y entró en casi todas las listas de las mejores lecturas de 2013. En general, la gente piensa que el cómic es para niños, confunden un género con un medio, esa es una batalla que aún queda por ganar.

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